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    Anarquía en el Reino Unido

    Gonzalo Dotras - 23-12-2016

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    El 26 de noviembre de 1976 el grupo británico de punk rock Sex Pistols publicó su primer single, Anarchy in the UK (Anarquía en el Reino Unido) en la compañía discográfica EMI. Aunque el grupo llevaba más de un año tocando en diferentes clubes y escuelas de arte en Inglaterra, amén de una actuación en París, no fue hasta la publicación de ese single cuando el grupo comenzó a ser enormemente popular, aunque no solo por su música. Le seguirían, en posteriores meses, otros tres singles y un LP, el único que editaron… Never Mind the Bollocks, Here,s the Sex Pistols.  

     

    Con apenas dos años y medio de vida –comenzaron en 1975 y se separaron en enero 1978–, los Sex Pistols tuvieron una enorme influencia en grupos y bandas posteriores, no solo en lo musical, sino en la estética, tan ligada a todo movimiento musical. Posteriormente se reunirían de nuevo para volver a actuar, pero, evidentemente, sin la repercusión inicial.

     

    Desde el comienzo de la revolución musical juvenil que supuso la aparición del rock and roll, a mediados de los años 50, pocos grupos o cantantes, de tan efímera duración, tuvieron tanto en mundo musical y más allá. Su aparición en escena trascendió a lo social. Fue noticia, sobre todo en el Reino Unido, con notables y sonoros escándalos durante su breve existencia como grupo. Sirva como ejemplo, entre otros, la actuación, el mismo día de la celebración del jubileo de la reina, en Londres, en medio del Támesis y delante del Parlamento, donde se estaba celebrando la efeméride real. Fue en una barcaza alquilada al efecto y entre los temas que interpretaron, como era de esperar, God Save the Quee!, en el que describen a la reina y lo que representa como un régimen fascista. Algo inaudito. Nadie había osado criticar, tan abierta y descaradamente, a la familia real británica hasta entonces. La actuación (todo provocación) que fue interrumpida por la policía.

     

    Es evidente que la influencia de los Pistols se hizo notar: admirados, imitados y copiados. Pero también odiados y boicoteados. Muchos de los escándalos fueron provocados, en parte, por obra y gracia de su manager: Malcolm McLaren. Personaje curioso, polémico y atrevido, había sido manager, durante un breve periodo de tiempo, de la banda neoyorkina de pre-punk New York Dolls, con escaso éxito comercial, por cierto. Posteriormente le seguirían los Sex Pistols. Con ellos si alcanzó inmensa resonancia. Tras los Pistols siguieron Adam and the Ants y Bow Wow Wow. Con Vivienne Westwood, entonces su pareja y en la actualidad exitosa diseñadora de moda,  abrió una tienda de ropa en Londres, a la que cambiaron de nombre varias veces. Su última reencarnación fue Sex. Allí se fraguó, en realidad fabricó, el look punk británico, que tanto eco alcanzó en Occidente, sobre todo entre los jóvenes. McLaren hizo mutis definitivo el 8 de abril de 2010.

     

    Oficialmente, si se puede hablar así de ellos, los Sex Pistols publicaron cuatro sencillos y un LP. Uno de los singles fue el mencionado God Save the Queen!, su mayor éxito. Desde el inicio de su fulgurante y explosiva carrera, los Sex Pistols fueron censurados en numerosas emisoras británicas, no solo en la estatal BBC, también en diferentes medios musicales, tiendas de discos, revistas, diarios, discotecas, clubs... Virgin Records fue la discográfica que, finalmente, publicó el LP, aunque fue EMI la que grabó aquel primer single que les canonizó y al que podemos considerar –por poner una fecha a un movimiento musical de enorme trascendencia– como el pistoletazo de salida del punk. Y nunca mejor dicho. El LP vendió en diez días 150.000 copias. Con el tiempo se convertiría en un clásico.

     

    Entre 1977-1982, alentados por la aparición en la escena musical de los Sex Pistols, surgieron infinidad de grupos, cantantes, estilos y revivals. Bajo la consigna punk de “todo vale, aunque no toques ni cantes una mierda” miles de jóvenes (y no tan jóvenes, véase Andy Summers, de The Police o Ian Dury, entre otros) formaron banda, actuaron grabaron. En paralelo a los Pistols cabe destacar a grupos tan notables como The Damned, The Clash y Buzzcocks. Los Siouxie Sioux aparecerían algo más tarde.

     

    De alguna manera, el punk ayudó a enterrar fenómenos musicales como el plomizo rock progresivo o sinfónico de grupos como Yes; Emerson, Lake & Palmer, Genesis… el rock tipo AOR estadounidense, el jazz-rock, junto a mega bandas que tocaban un rock tan repetitivo como obsoleto.

     

    Gracias a la genuina actitud del punk aparecieron infinidad de pequeños sellos  discográficos, llamados independientes, con unos criterios, en un principio, mucho más abiertos que las grandes discográficas. Fanzines, pequeñas publicaciones con la otra máxima punk: “hazlo tú mismo”. Fue el periodo posterior a la eclosión del punk, entre 1977 y 1982, un lustro creativo, divertido y variado, en el que entre otros estilos musicales surgieron el revival del ska jamaicano y del reggae, aunque con un matiz más punk-pop (Specials, Madness, The Police, Fischer Z, The Beat, Bodysnatchers, Selecters); rockabilly (Stray Cats, Robert Gordon), el inicio del hip hop (Sugar Hill Gang), techno pop (OMD, Depeche Mode, Soft Cell, Gary Numan, Suicide) o la New Wave (nueva ola, con el nacimiento de grupos como Television, Talking Heads, Ramones –unos años antes–, Blondie , B-52’s, The Cars, Johnny Thunders and the Heart Breakers, Devo… Y todo lo que vino a rebufo, desde los citados The Clash y Buzzcocks a Jam, The Cure, Elvis Costello, Joe Jackson, Joy Division, Specials, Depeche Mode, Human League, Ultravox, Bauhaus, Au Pairs, The Fall, Gang of Four,  y muchos, muchos más. Todos ellos surgieron o comenzaron sus carreras entre 1977 y 1980. El arranque de los ochenta fue un verdadero vivero de nuevos talentos. Por eso se habla de los 80 como de una década que revolucionó la música rock o pop, aunque en realidad fueron esos últimos años 70 los que innovaron y marcaron el cambio en la música popular de finales del siglo pasado. Los primeros 80 simplemente fueron la confirmación y consagración de ese fenómeno.

     

    Cuarenta años después de aquel lejano 26 de noviembre de 1976 podemos asegurar sin quemarnos las manos que aquel single de los Sex Pistols revolucionó la música popular  juvenil. Abrió brecha para una manera de tocar, componer, grabar, transgredir, provocar y escandalizar. Aire fresco para el ambiente y el negocio musical, el rock y todo lo que a su alrededor danza: las compañías discográficas, los medios musicales y los conciertos. No es de extrañar que ante el estanque actual de la música popular muchos añoren aquella energía, aquella capacidad de remover estéticas y conciencias.

     

     

     

     

    Gonzalo Dotras (Vigo, 1959) es lector compulsivo y escritor a ratos. Apasionado de la historia, que mezclada con su otra pasión (la música) hace que la historia de la música –especialmente desde el advenimiento del rock n roll en los años cincuenta hasta la actualidad– sea casi una de sus principales obsesiones, aunque no la única. El deporte es otra.

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