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La aldea digital el blog de Jaime G. Mora


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29 Marzo 2013

Una carta dirigida a Arturo Pérez-Reverte

 

La mañana en que 'El País' publicó un vídeo grabado en el 2004 que mostraba a militares españoles agrediendo brutalmente a dos reclusos en Irak, los periodistas tuiteros no dejaron de recomendar seguir a Gervasio Sánchez.

 

Premio Ortega y Gasset –concedido por 'El País'–, Gervasio Sánchez lleva décadas cubriendo conflictos bélicos. Aquel domingo 17 de marzo, cuando despertó, se encontró con el vídeo y decidió volcar su "genio e indignación" en unos setenta tuits en los que mezcló ataques a 'El País' —acusaba al periódico de publicar el vídeo con retraso y ocultar informaciones de forma interesada– y descalificó a Miguel González, el periodista que consiguió el vídeo, mientras animaba a sus seguidores a comprar el periódico para que leyeran el reportaje que él firmaba.

 

La noticia, en mi panel de Twitter, ya no eran las agresiones, sino lo que Gervasio Sánchez decía de 'El País'. Está visto que a los periodistas nos gusta más el metaperiodismo que las noticias y aquella era una ocasión excelente: un reportero prestigioso acusando al principal periódico de España de ocultar informaciones por intereses políticos. Miguel González lamentó los "insultos", Gervasio Sánchez se explicaría de forma más detallada en su blog y otros periodistas decidieron entrar al trapo a su manera.

 

Y así hasta el sábado 23. La Sexta, que se ha sumado a la moda de las tertulias a gritos, invitó a Gervasio Sánchez para que explicara su versión. Parece ser –no lo vi– que la entrevista no le salió a Gervasio todo lo bien que hubiera deseado. Esa misma noche, en TVE, emitían un documental sobre los reporteros de guerra ('Los ojos de la guerra'). El reportaje sí lo vi, aunque un día después. Se centraba, sobre todo, en las figuras de Mikel Ayestaran, Hernán Zin, David Beriain y Gervasio Sánchez. Salieron más reporteros, entre ellos, cómo no, Arturo Pérez-Reverte.

 

Reverte, que no va a la guerra desde hace muchos años, acostumbra a escribir sobre ella en sus columnas. Dice que los reporteros son mercenarios, que venderían hasta a su madre para firmar en primera página y cosas así. En 'Los ojos de la guerra', en una aparición estelar, afirma:

 

Cuando es joven uno va a la guerra por aventura, porque hay chicas, porque hay whisky, porque hay amigos, porque hay adrenalina… hay un montón de cosas por las que uno va a la guerra. Eso de que uno va a la guerra para ayudar a la humanidad es mentira. Nunca he conocido ni un solo reportero que va a la guerra para parar la guerra o servir a la humanidad. Excepto Gervasio, es el único, pero Gervasio es un caso aparte. Es San Gervasio. Pero el periodista normal, el de infantería, va a la guerra porque le gusta, porque se lo pasa bien, porque la guerra es un lugar muy excitante. Vives sensaciones que no vivirías en mucha vidas normales. Eso es al principio. Después, según como seas, la guerra te hace compasivo, te hace humano, te da remordimientos, te va conformando. Hace a cada uno de una manera diferente. Pero el impulso primero es ir a la guerra por aventura. Porque la guerra es un lugar muy interesante para un joven. Si tienes una mínima calidad humana, el tiempo te va haciendo ver cosas, que eso no está para tu diversión, que hay gente que sufre, que podrías ser tú, te vas haciendo solidario con la gente que sufre. Empieza tu transformación personal. En mi caso podríamos resumirlo diciendo: si me hubiera matado con 20 años, me habrían matado por la aventura; con 30 años por hacer mi trabajo; con 40 por ayudar en lo que podía. Y con 50 me habrían matado por idiota porque ya no tenía nada que hacer allí.

 

El día siguiente, domingo, Reverte decidió pasar su rato en el bar de Lola con Gervasio Sánchez. Los tuits que suele escribir los domingos por la tarde los compartió con su amigo. "¿Para qué vas [a la guerra]?", le preguntaba. "Te he visto feliz con tu chaleco y tus cámaras". "La guerra te ponía caliente, como a todos". "Nunca olvidaré tu cara de buena persona, pegada a mí, al resplandor de los cabollazos serbios. Por eso te quiero, cabrón". Y así.

 

De nuevo los periodistas tuiteros: qué regalo la conversación entre Gervasio Sánchez y Arturo Pérez-Reverte. O "la guerra y el periodismo según Arturo Pérez-Reverte, Gervasio Sánchez y Ramón Lobo [que se unió a última hora]". Reverte, que ha vendido millones de novelas y es el reportero de guerra español por excelencia sin que muchos que lo piensan sepan nada de su trabajo como periodista, terminaba así la conversación: "Cuídate, compañero. Y sigue dando por saco. Por lo menos que no te callen. Y si lo intentan, avisa". Avisa.

 

Unos días después de esto, el Jueves Santo, con menos ruido, Miguel González, publicó en 'El País' a través del Defensor del Lector su respuesta a Gervasio Sánchez. Este, por cierto, no tardó nada en publicar en su blog "lo que no dice Miguel González". Yo he encontrado lo que no dice Arturo Pérez-Reverte.

 

Guillermo Cervera es un fotógrafo freelance. Fotografía a talibanes y cubre guerras, pero no lo tuitea. El gran público no le conoce –como pasa con (casi) todos los periodistas–, pero ha firmado una foto de portada de 'Newsweek' y 'The New York Times' ha escrito sobre el contraste entre sus fotos de surfistas y las que toma en los conflictos bélicos. Se encontraba junto a Tim Hetherington y Chris Hondros cuando fueron atacados en Libia. Ambos murieron. Guillermo Cervera, que no termina de aclararse sobre si su perfil de Twitter es este o este, conoció a Arturo Pérez-Reverte hace veinte años:

 

Sólo quiero hacer una pequeña aportación a este fantástico intercambio de opiniones entre periodistas curtidos en la batalla.


Hace justo veinte años, cuando yo tenía 23 y aún era más inexperto que ahora, fui a Bosnia con un amigo, Alfonso, porque ansiábamos aprender a ser periodistas. Después de unas cuantas aventuras y un viaje tortuoso, llegamos a Medjugorje, cuartel general de los cascos azules españoles. A diferencia de Mostar o Sarajevo, Medjugorje era una zona tranquila, controlada por croatas, donde no pasaba ya prácticamente nada. De allí salían los blindados que entraban en Mostar con contingente español y periodistas.


Por Medjugorje había más periodistas españoles. Un chico de la SER del que no recuerdo el nombre, Ana Soteras de la agencia EFE, Miguel Gil y más gente. Al segundo día de nuestra llegada apareció Arturo Pérez-Reverte con un equipo de TVE. Como yo no veo la tele, no sabía quién era. Pero Alfonso, mi compañero de viaje, lo miraba con admiración.


Reverte organizó una cena en el mejor hotel de la zona, donde fui con mi amigo y más gente, periodistas la mayoría. Arturo presidía la mesa. Era la estrella. Contaba sus batallas y hablaba de periodismo intrépido y sin miedos, aventuritas de conflictos, etc, etc… ufff, qué aburrido, pensé. Yo aguantaba porque éramos freelances y no teníamos un puto duro. Creía que nos invitaría. Pero ni eso. Me volví a la pensión a dormir sin problema. Alfonso estaba muy contento de haber cenado con él. Yo no.


La tarde siguiente quedamos en nuestra pensión con un un par de cabos españoles (recuerdo que uno se llamaba Lara) para un planazo: fumarnos unos porros. Cuando llegaron, los dos cabos nos dicen: "Tíos, no sabéis lo que hemos visto en el telediario" (en el cuartel veían la tele española). Salía el Reverte dando su crónica desde el helipuerto de Medjugorje, que vigilaban dos soldados españoles ya que había dos helicópteros militares yugoslavos abandonados, con un montaje de sonido de tiroteos detrás y diciendo que retransmitía desde Mostar, como haciendo el numerito escondido en una trinchera. "Joder", contestamos, qué fuerte, ayer dando lecciones en la cena… Es una historia que siempre he querido contar. Y, mira, hoy no tenía otra cosa mejor que hacer.


Como trabajo esencialmente fuera de España y no leo demasiado, no sé cómo escribe Pérez-Reverte ni lo que hace. Pero pienso que en la vida hay que ser honesto, y más en esta profesión, y que las cosas que nos marcan tarde o temprano hay que contarlas.

 

Guillermo ha enviado por Twitter este texto a Arturo Pérez-Reverte, Gervasio Sánchez y Ramón Lobo. Por lo que he visto, ninguno de ellos le ha contestado.

 

***

 

P.D. No había respuesta en el momento de escribir el post, claro. El jueves, Arturo-Pérez Reverte contestó en su perfil de Twitter a Guillermo Cervera. Como he estado unos días sin un ordenador con acceso a internet, me he demorado en incluir sus tuis. Hay un tonto de por medio.

 

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