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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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10 de junio, 2017

De mi diario : Semana 23 / 2017

 

Weiß/Colonia, 4.6.

La relectura de La gallina ciega me abrió las ganas de releer las memorias de don Eduardo Zamacois (* 1873) y de John Dos Passos (* 1896), un español y un USAno separados por una generación y con experiencias complementarias. Y en ello ando. Las de Zamacois me resultan entrañables por lo que me traen de recuerdos, cuando conocimos al gran viejo en mi Güeno Saire querido. Encuentro además en ellas pequeñas joyas desperdigadas al azar, dejadas caer como sin intención, pero para que echen raíces y florezcan. Por ejemplo: «La bondad es un suicidio lento». Y un par de líneas más adelante redondea el párrafo diciendo: «No obstante haber antepuesto el bienestar ajeno al mío, jamás he podido hacer feliz a nadie».

 

Acude Diny a mi puerta y me dice: «Ha muerto Goytisolo». Una de las personas más buenas y más íntegras que he tenido la suerte de conocer en mi vida. Espontáneamente escribo un texto breve que puede ser mi columna del viernes en El Espectador. Y mientras lo escribo me doy perfectamente cuenta de que es mi manera de defenderme contra el dolor por la pérdida de este amigo que, a más de ello, fue mi mecenas; y alguien con un concepto tan alto de la propiedad ajena que una vez leyó un artículo mío donde hablaba de la “limpieza étnica” entre los pueblos de la ex Yugoslavia, y proponía que empezásemos de una vez con la “limpieza ética”, y a Juan, quizás el más grande escritor español de la segunda mitad del siglo XX, no se le cayeron los anillos por llamarme desde Marrakech pidiéndome permiso para usar esa expresión. Gente como Juan se dan pocas en un siglo, y he tenido la inmensa suerte de ser no sólo su amigo sino alguien a quien ayudó de la manera más desinteresada que imaginarse pueda.   

 

6:35 pm : Suena el teléfono, es Montse para comunicarnos que Paul acaba de aterrizar en Fráncfort y que dentro de un par de horas lo tendremos en casa. Mi suspiro de alivio tendría que haberlo cronometrado, para homologarlo en el Guinness Book of Records.

 

9:45 pm : Me llama Montse para contarme que Paul ya está en casa, que han venido sus amigos a saludarlo, que hay una docena de personas en el jardín de la casa, improvisando una barbacoa, en fin, no es el regreso del hijo pródigo, pero se celebra como si lo fuese. Mañana iremos por la tarde, a una rara especie de five o’clok tea que será un four o’clock coffee, y podremos besarlo y abrazarlo, incólume mal que le pese al Oriente. ¡Ah, sí, compadre Rudyard, al menos también en mi caso, «Oh, East is East and West is West, and never the twain shall meet»!

 

Weiß/Colonia, 5.6.

2:00 am : Benedict Cumberbatch “es” Sherlock Holmes. Son geniales ambos los dos © by Cantinflas. Lo que no entiendo son los parámetros que guían la transmisión de la serie. Este que acabo de ver es el primer episodio de la 4.ª temporada, mañana (es decir, ya es hoy) pasan el segundo, y el tercero recién el próximo domingo. A mi modo de ver, los programadores del canal no son alemanes cabezas cuadradas sino perceptiblemente trapezoidales.

 

Vino Paul a casa para saludarnos de regreso de su peripecia asiática. Lo pasó bien pero se le acabó el fuelle tres semanas antes. Lo mejor fue Bali, allí se alojó con su amigo en un hostal donde residían chicos de Venezuela, México, Suecia, Canadá, en fin, una pequeña ONU, y entre todos hubo buena onda. Pensativamente le digo haciendo una construcción más propia de una novela de Thomas Mann que de un diálogo con un nieto: «A decir verdad, y tomando en cuenta lo que nos platicas, creo que me puedo atrever a decirte que tal vez hubiera sido mejor que en lugar de viajar al Asia lo hubieses hecho a Sudamérica». (Me quedé sin respiración al terminar la frase). Paul me dice que ese va a ser su próximo viaje, pero que no lo planea para estar allá un par de semanas sino un par de meses. Ahora le toca trabajar para ganar la platita dulce con que financiarlo. Y un ¼ de hora después de llegar, nos abraza, nos besa y se va porque lo están esperando en otra parte, está haciendo un recorrido informativo por etapas. 

 

Weiß/Colonia, 6.6.

Almuerzo de todos los martes en La Modicana, con Carlitos. Esta anotación va camino de ser un sinónimo del “Rien” que escribía todos los días Luis XVI en su diario. Hasta el día de su boda y el siguiente y muchos más escribió “Rien”. ¡Pobre María Antonieta, qué tiene pues de extraño que le coronase la frente apenas tuvo la ocasión de hacerlo!

 

Después de despachar el correo me puse a leer, es decir, a releer. Sigo releyendo en paralelo las memorias de Zamacois al alimón con las de Dos Passos. Llego ahora a cuando Dos Passos, pacifista, se presenta voluntario en 1917, como conductor de ambulancias, y lo mandan a Europa, al frente francés. Y él lo cuenta así: «Ya a bordo del S.S. Chicago, le envié a Arthur con el práctico un dibujo titulado "A la lanterne!" [¡A colgarlos del farol!], que representaba a los que patrocinaban la guerra, entre ellos Elihu Root y Theodor Roosevelt, colgados de los faroles de la Quinta Avenida, mientras que dos faroleros, identificables como intelectuales de Harvard, bailaban "La Carmañola" en primer término».

 

Tras haber leído el nuevo post que subí hoy a mi blog en EE, me escribe José María y por él me entero de que “ñola” es un modismo paisa para designar la mierda. Me pregunta si conozco palabras que rimen con ella, además de “española”. Consulto el Diccionario de Rimas, que sólo registra tres: caramañola, carmañola y portañola. Y al comunicárselo a José María le copio lo que acabo de leer de Dos Passos y le digo: «Ya ves, hoy es un día marcado por la ñola».

 

Weiß/Colonia, 7.6.

Mi artículo sobre Goytisolo, en Nexos, ha desatado un alud de correspondencia en mi estafeta de Gmail.com. Gente que nunca hubiera imaginado que me leyese me escriben conmovidos por la muerte de Juan, y a través de sus testimonios descubro con alegre sorpresa lo mucho y bien que le querían, y no sólo por su obra, que también, sino sobre todo por su hombría de bien, por su integridad, por su honestidad. A Juan le venía al pelo el título de Unamuno, era nada menos que todo un hombre. Yolanda Soler–Onís, la directora del Centro Cervantes de Marrakech, que lo trató tanto estos últimos años, le ha dedicado un artículo hermoso, donde habla del silencio que se hizo en la plaza Jemaa el Fna, el corazón de la ciudad, cuando se paró el de Juan.

 

El correo me trae la novela policial Berliner Aufklärung [Instrucción berlinesa], de Thea Dorn, de cuya existencia me enteré el 21 del mes pasado y la encargué ipso fuckto. Comienzo a leerla y me jalo la primera parte de una sentada. Encuentro esta frase: «A Anja le divertía desde hace mucho tiempo aquel nombre oficial de la sección de la Policía, “Delitos contra las personas”; se preguntaba si tendrían en ella el más mínimo barrunto de cuantísimas cosas, tomando tan pretenciosa denominación al pie de la letra, abarcaba su juridicción. En el fondo, todo Berlín era un único delito contra las personas». Esta es una frase que no tiene pierde, así es que voy a copiar el original alemán y se lo voy a mandar en un email a Dieter, y apuesto doble contra sencillo que se va a reír de buena gana... y después me va a llamar para pedirme que le regale el libro donde aparece semejante joya. 

 

Weiß/Colonia, 8.6.

0:35 am : Acabo de ver un documental de 90’ titulado “8 m² de soledad” acerca de una prisión de alta seguridad en Virginia, USA, y las condiciones en que viven los presos condenados a las celdas individuales, en absoluto aislamiento durante 23 horas al día (una hora pueden salir al patio, pero en él tan sólo pueden moverse en los aprox. también 8 m² de una jaula de malla metálica). Un preso californiano cuenta que lo condenaron a 34 años de prisión por dos robos a mano armada, y dice que en California hubieran sido como máximo ocho años. Uno termina de ver este film y si es, como yo, claustrofóbico, está temblando de los pies a la cabeza. El único remedio serio que conozco contra ello es un whiscacho en las rocas (pocas, en este caso).

 

MM, siempre alerta, me manda el enlace con un espléndido artículo acerca de Inge Morath, la fotógrafa austríaca que fue la última esposa de Arthur Miller. Sé mucho de ella por su obra, que desde que la conocí me atrajo como la de Weston, la de Tina Modotti, la de Martín Chambi, la de Sebastião Salgado..., pero también a través de las memorias de Miller, que releí hace pocos meses. Lo que no sabía, y es lo que me destaca MM al enviarme el enlace, es que Inge Morath en algún momento pasó por Huelva e hizo una foto que el artículo incluye como hipervínculo y es una obra maestra de composición, de gracia, de, sí, salero. Ese salero del que hablaba una de las coplas de Conchita Piquer que aprendí en mi infancia y que incluye imágenes tan plásticas y elocuentes como las fotos de Inge Morath: «Salero de España, salero, / derraman los toreros / cuando juegan a morir, / salero lo tiene la vieja, / con la cara de una almeja / y en el moño un alhelí. / Tiene un salero / que es de oro y plata / la bulería de los calés, / y ese soldao que se retrata / fumando un puro más grande qu’él». Ole.  

 

Encuentro en la cuenta Twitter alemana @kathringpassig una composición visual de lo más expresiva y explicativa entre los distintos recados de coser en hoteles alemanes y brasileños :

 

Weiß/Colonia, 9.6.

Leo en el magacín del diario, con la programación de la tele para hoy, que esta noche van a pasar Lawrence de Arabia, y en la minirreseña correspondiente esta frase: «En 1963 el film fue galardonado con 7 Oscars, entre ellos a la cámara, la arrebatadora música de Maurice Jarre, el vestuario, el montaje, el sonido, la dirección y a la mejor película». Los cuento, y son siete. Y entonces me pregunto a santo de qué ese “entre ellos”. ¡Saber redactar, ay, que cosa tan difícil!

 

Weiß/Colonia, 10.6., santa Margarita, reina, mi cumpleaños

2:30 am : Termino de ver un nuevo episodio de la serie sueca con Sebastian Bergman como sicólogo al servicio de la brigada criminal. Y abro la estafeta y me encuentro con que ya me empezaron a llegar felicitaciones por mis 78 inviernos a cuestas. Encabezándolas, la de Marina, desde Sevilla, y le escribo: «¡Qué decirte sino que fuiste la primera persona en felicitarme por esta desgracia de los 78 años! La vocación sádica de los choqueros es algo que de siempre me ha sorprendido, por la sencilla razón de que nuestro hábitat debiera habernos convertido en masoquistas. Pero sea. Gracias, Marina querida, y aquí seguiremos mientras el cuerpo aguante, como decía Luis Sandrini, ¿te acuerdas de sus pelis?» La segunda en felicitarme es Susanita, desde mi Güeno Saire querido, y se pregunta: «¿Seré la primera?» Le contesto que no, que se le adelantó Marina por un par de minutos: «Pero igual te agradezco la intención de ser la primera, y la intención es lo que vale. Un besote, y cheers!, con un Single Malt de 16 años. Manolito».

 

Tras el desayuno : En realidad (pensé hace un rato, todavía en la cama), aunque su felicitación llegó casi ½ hora después que la de Marina, la primera que me felicitó fue Susanita, y así se lo escribo remitiéndome al ilustre precedente que son los legendarios 79 días de Phileas Fogg«¡¡vos me felicitaste siendo todavía 9 de junio para vos!!»

 

La primera llamada que atiendo (ha habido otras mientras seguía apoliyyyando) es de la Porota, la primera secretaria que tuve y con la que seguimos manteniendo una amistad inquebrantable. Aunque me queda la sospecha de que ella en realidad aprovecha las ocasiones de llamarme para tener ½ hora de plática con Diny. Debo reconocer que su sistema es lo más cercano posible a la perfección: hasta ahora no ha fallado ni una sola vez. La Porota era tan, tan buena secretaria, que aunque fue contratada por la emisora para atender mi antedespacho, a los pocos meses se la llevó el jefe del servicio al suyo. En todas partes cuecen habas, diría mi sabia abuela Remedios.

 

Después de la tradicional llamada de Ana Carmen, desde Asunción/Paraguay (nunca falla en el día de mi cumpleaños), vamos a cenar a La Modicana. En el menú anunciaban ensalada con boquerones fritos y bruschetta, y a Adriana, la hija de la signora, que estaba hoy ayudando en el servicio, le pregunté si no podía traerme una ración de boquerones fritos sin ensalada, porque con el tomate de la bruschetta tendría ya bastante “verde”, pero al final insistió tanto con lo de la ensalada, y me prometió que sería poquita, que para no discutir –hacía demasiado calor– le dije que sì. A la hora de servir fue la persiana (Carlitos dixit!) quien lo hizo, y los boquerones no eran fritos sino en escabeche; y ella, que me conoce bien, me vio en la mirada que algo no funcionaba, así es que le expliqué que a Adriana, que además sabe español, le pedí boquerones fritos, como asimismo rezaba en el menú, “fr.”, pero al final claudiqué de nuevo, le dije que no importaba, que me los comería en escabeche. Y esa ha sido mi cena de cumpleaños. Merde!

 

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Eres de buen conformar, porque entre los boquerones fritos o en escabeche hay un abismo. Claro que si te sentaron bien, no hay más que hablar.

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