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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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11 de febrero, 2017

De mi diario : Semana 6 / 2017

 

Weiß/Colonia, 5.2.

3:10 am : Dos días más tarde que en Punxsutawney (en realidad ya son tres) tuvimos esta noche en la tele El día de la marmota. O bien Atrapado en el tiempo. Esta peli es la pura antiparadojapor ella no pasa el tiempo. Y siempre que la veo pienso en Jardiel Poncela, esta es una peli que se le podía haber ocurrido a él, pero menos mal que no fue así porque él la hubiese estropeado de la misma forma que estropeó sus mejores logros: tratando de explicar lógicamente lo que no tenía necesidad de ninguna explicación.

 

En el suplemento de libros del diario la poesía del mes, “Zona lírica”, de Zbigniew Herbert, la paso al castellano desde el alemán, a saber lo que dirá el original:


«Vista al parque y el muro en la luz de la atardecida / como en Corot – la cáscara del limón la piel de la mejilla empolvada tras el baile / el aire dorado y nada se oye ningún susurro / ningunos gritos ahogados ningún apretón de manos sudorosas ningún galope / sólo el alma se vuelve una dolorosamente sutil telaraña / y flota en el aire como la sonrisa de la Gioconda / como la sonrisa de las muchachas etruscas // la sonrisa de la Esfinge» 

 

Decido enviarle mi aproximación de la versión alemana a Miguel, que ya traduce del polaco y con toda seguridad conoce este poema.

 

Me cuenta Luis Miguel, desde México, que «unos bandidos han intentado meterse en mi cuenta con el señuelo de que hay muy buenas noticias tuyas. Por supuesto que los mandé al basurero digital. Pero no sé si convenga que nos vuelvas a avisar, como lo hiciste en algún tiempo, de que algunos pillos trataban de cometer fraudes utilizando tu Ur–cuenta». Le contesto sin perder tiempo y aprovechando que la compu vuelve a estar activa (¡toco madera!): «Gracias, caro Luigi Michele, es por pura casualidad que acabo de ver tu email de antier, así es que, por favor, todo el correo a la nueva dirección, porque la de t-online.de tan sólo la abro ya a cada muerte de obispo, para ver si hay alguna de mis amistades que aún no se enteró del cambio. Bórrala, por favor, de tu directorio, es 100% obsoleta. Tanto que me la hackearon y están jodiendo a mis amigos desde ella con correo chatarra: menos mal que ustedes me conocen bien y tiran a la basura lo que se dan inmediatamente cuenta de que no ha sido enviado por mí. A lo mejor esos hideputas hasta me están haciendo el favor de certificarme un estilo inconfundible». 

 

Weiß/Colonia, 6.2.

Me levanto y me encuentro la misma pejiguera del viernes y el sábado, el Router se conecta y desconecta cuando le sale de los mismísimos cojones y me hace la mismísima puñeta. Quosque tandem abutere, Routerina, patientia nostra?

 

La taruguita subió ipso fuckto a su cuenta Twitter un trino que le regalé:


 

[El dístico de Heine dice «Denke ich an Deutschland in der Nacht / dann bin ich um den Schlaf gebracht», e inicia el poema titulado "Pensamientos nocturnos", un canto de amor dolorido a la patria lejana e ingrata. De siempre he sostenido que la traducción correcta es «Si a la noche en Alemania pienso yo / el sueño desde luego se acabó» en su versión para señoritas quinceañeras y miembros del Opus Dei, pero que las posibles variantes con los verbos fregar, joder y chingar son más drásticas y expresan mejor lo que el poeta sentía en su rabia, desde su «mausoleo de colchones», en París, al pensar en Alemania. De noche, y también de día].

 

Pergeño un artículo de 6.000 espacios para La Jornada Semanal, sobre Arnold Schönberg nada menos que como pintor, canibalizando textos de hace 25 años. Y menos mal que la desconexión de internet y el teléfono no me impide usar la compu para menesteres no virtuales, pero a Diny se la llevan los demonios sin poder hacer su exhaustivo surfeo de la prensa, ni telefonear.


Weiß/Colonia, 7.2., san Ricardo, rey

Por un email de Julio el domingo me vine a enterar de que la semana pasada no mencioné en este diario el almuerzo de todos los martes, como hoy, en La Modicana. ¡Tuve que repasarlo para cerciorarme de que Julio no me gastaba una broma! Como fuere, este martes también nos acompaña Claudia, que va camino de convertirse en el tercer mosquetero. Y el tema al que le dedicamos casi toda la plática, antes, durante y después de la comida, es el innombrable, con mi esperanzado pronóstico de que, sin saberlo, se esté cavando su propia tumba. Pienso que a los gringos (esto es, a los no imbéciles, que espero que sean la mayoría) no les debe de hacer ninguna gracia que su so–called president se esté convirtiendo (si es que no se ha convertido ya) en el hazmerreír de todo el mundo. Hasta en su bienamada Twitter han inaugurado una cuenta donde se le ve en su actitud ya conocida de firmar un decreto y mostrar el cartapacio correpondiente abierto ante las cámaras, y en todos los trinos se ve a la derecha un dibujo de los típicamente infantiles, y a la izquierda, también con letra infantil, el nombre de lo dibujado por el “artista”. No tiene pierde. Me pregunto cuándo empezarán las represalias contra estos delitos “de lesa majestad”.


Diny me espera a la puerta del cine a las 5:00 pm, llego puntual y me cuenta que ha habido una première, con alfombra roja, personalidades conocidas, como cuando en los viejos tiempos este era el Ufa–Palast, el cine de los estrenos. Luego el cine se cerró por falta de rentabilidad, pero hace un mes que lo hemos recuperado y tiene una programación de lo más atractiva. Y como el Odeón, el Film–Palette y otros más, la ventaja impagable para mí de una estación de Metro a menos de 100 m de distancia. Pero lo cierto es que cuando entramos a comprar las entradas, el boletero nos comunica compungido que a causa de la première ha habido una reprogramación del día y hoy no hay pase de La La Land a las 5:15. Decidimos volver a casa con el rabo entre las piernas y probar suerte el martes que viene. Estos reprogramadores son insensibles, yo diría que casi inhumanos, no se dan cuenta de que hay posibles espectadores, como yo, de una edad avanzada y que a lo mejor esta fue la última oportunidad que tuvieron para ver esa peli. No los llamo hijueputas por respeto a la hijueputez involuntaria.

 

Weiß/Colonia, 8.2.

En la reciente reunión de Angela Merkel con Erdogan en Ankara, el autócrata turco (otro que se lo tiene creído, como el que te dije, sólo que en Turquía pueden hacerse cosas que en los USA ni siquiera son pensables): Erdogan exigió la solidaridad de la OTAN en la lucha antiterrorista y criticó la expresión “terror islamista”: el Islam y el terror no tienen nada que ver, «El Islam significa paz», dijo para terminar su intervención. La Merkel se limitó a señalarle la diferencia que existe entre “islamista” e “islámico”. ¡Pobrecito Erdogan!, ¡tan macho él, y tan creyente, y que venga una infiel a darle lecciones de lexicografía coránica!, ¡pobrecito Erdogan!

 

Weiß/Colonia, 9.2.

1:15 am : Acaban de pasar Philomena, de Stephen Frears. Cada vez que sale a relucir el tema de los “Asilos de las Magdalenas” en Irlanda me sube por el pecho una rabia casi homicida. ¡Y pensar que esas hijueputas monjas eran oficialmente “hermanas de la Misericordia”! Nunca se entenderá bien la historia de Occidente sin despejar de sombras y de telarañas la aquiescencia cómplice de la Iglesia católica a los crímenes que se cometían en su nombre.

 

Me llama mi buen Dr. Ruppert para darme la buena noticia de que eran infundados sus temores acerca de que tuviera la sangre más espesa que de rigor, no será necesario someterme otra vez a las odiosas sangrías. Y los restantes valores están en orden, menos uno que quiere consultar con mi cardiólogo, acerca de algún medicamento para reducir el índice de colesterina. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

NS me escribe alborozada, la editorial ha aceptado su nueva novela, cuya gestación y escritura he seguido paso a paso, y ella quiso comunicármelo enseguida. No puedo por menos que pensar en lo que debe ser para un autor semejante noticia, cuando todavía te alegras de que te acepten una nueva novela, después de estar publicando un libro tras otro, desde 1962, y poseer desde el 2001 el Premio Nacional de Literatura de su país. A mí, cada vez que los amigos se ponen más pesados e insisten en preguntarme que cuándo voy ¡«por fin»! (dicen ellos) a publicar un libro con mis cuentos, les respondo que ya los he ofrecido a esta o aquella editorial, y se calman por una temporada. Ahorita están muy tranquilos, gracias sean dadas a los dioses.

 

Weiß/Colonia, 10.2.

0:40 am : Pasaron ’71, una peli inglesa de esas que infunden más terror que las llamadas “de terror”, esas pelis que ponen los pelos de punta, no apta para estómagos débiles, por la simple razón de que transcurren entre personajes como tú y como yo, pero en medio de condiciones que hacen imposible la humanidad en el trato entre las personas concernidas. Y bueno, que Irlanda del Norte, especialmente Belfast, era una sucursal del Infierno en 1971 no es algo que no sepamos, pero una cosa es saberlo (a distancia, por la prensa y los medios audiovisuales) y otra cosa es verlo reflejado de modo fidedigno en un film. Es la peli antibélica más revulsiva que he visto, al lado de Zero Dark Thirty y la impagable, inalcanzable Redacted.

 

Rosalba me pide desde Montevideo una toma de posición (máximo 3.000 caracteres) acerca del tema del doblaje en el cine, está preparando una encuesta para el semanario. Sin necesidad de pensármelo mucho escribo un texto que le enviaré el lunes, dejándolo reposar el güíquén por si las que ni labráis como abejas ni brilláis cual mariposas. Lo titulo “In dubio, pro doblaje”:


«¿Recuerdan La Strada, la por otra parte inolvidable película de Fellini? ¿se acuerdan de Anthony Quinn en el papel de Zampanò y de Richard Basehart en el de Matto? Y la habrán visto como es habitual en el Uruguay, en versión original con subtítulos. ¿Original? ¡Pero si las voces de ambos están dobladas! E igual sucede en Il Gattopardo, con las voces de Burt Lancaster y Alain Delon ¡y hasta de la misma Claudia Cardinale!, dobladas las voces de los tres. E igual sucede en C’era una volta il West, con las voces de Henri Fonda y Charles Bronson ¡y una vez más Claudia Cardinale, cuyo italiano no parece que fuese muy toscano! Entonces ¿de qué original me están hablando? Claro que se me puede contraargumentar diciendo que es un problema específico de las coproducciones, o de pelìculas con reparto heteróclito en materia de idiomas maternos. De acuerdo. Pero es que, además, el subtitulado supone una invasión de lo más sagrado de una película, que son sus imágenes. Claro que se me puede contraargumentar diciendo que los subtitulados modernos ya han aprendido la lección y se incluyen en una franja neutra debajo de las imágenes. De acuerdo. Pero es que la lectura de los subtítulos conlleva el hecho físico de que los ojos del espectador se apartan de la imagen, lo quieran o no, a no ser que se trate de personas con una capacidad tal que puedan leer el subtítulo sin perder de vista la imagen, cosa que dudo. ¿Entonces, en qué quedamos? Yo me he criado en España viendo películas dobladas, y cuando me autoexilié a Alemania seguí viéndolas dobladas. Y como mis conocimientos de idiomas no van más allá del español, el alemán, el portugués y el neerlandés, me siento feliz de poder acceder a todo el cine USAno, inglés, francés, escandinavo, italiano, polaco, japonés, chino, en versiones dobladas. ¿Que me pierdo las voces originales de Monty Clift, de Daniel Auteuil, de Liv Ullmann, de Gong Li... etc.? Para nada. Hoy en día compra uno el DVD de la película, la ve doblada, y una vez sabido de qué va la cosa, puede volverla a ver en el idioma original, con las voces originales. Lo tengo en claro: no me enteraré de nada, pero ya conozco la historia, los diálogos, y tan tonto no soy; me puedo concentrar en los personajes y en la trama sin tener que distraer mi vista con los subtítulos. Y aunque no venga a cuento les regalo este trino fabuloso que descubrí en la cuenta Twitter @Tapiwis: “Las miradas son los subtítulos del silencio”».

 

Hoy amanecí con una tos perruna y una voz cavernosa. El incordio comenzó ayer, e incluso me asustó el oírme. Hoy, en lo que va del día, y ya son casi las 6 pm, sólo he abierto la boca para decirle a Diny que no me sentía bien y agradecerle el té de yerbas del que me ha preparado una tetera. Me da dentera oír mi voz como si me encontrase en el fondo de un pozo emitiéndola y en el pretil del pozo escuchándola.

 

Weiß/Colonia, 11.2.

He recuperado bastante de la voz y ha desaparecido la flema, pero la tos me sigue incordiando. Y tengo muy pocas ganas de ir donde la neumóloga antes de las 11:15 am del lunes 3 de abril, fecha de mi próxima cita con ella. Mejor confío en la medicina casera de Diny.

 

Mi deuda estherna me comenta a propósito del texto que le debo enviar a Rosalba: «Sabrás que había, tiempos ha, un país llamado Argentina, donde nací, y donde no había doblaje. Así que el cine era ver la imagen, leer subtítulos y oír voces en otros idiomas. En Italia vi mi primera peli doblada, Stardust Memories, de Woody Allen, grande mi desesperación. Y luego, en Berlín, vi un Sanjinés en alemán. El indio que llegaba de visita, hablaba un minuto por lo menos en la puerta de casa, ¿qué diría?, "Buenas tardes, mamacita, dichoso el sol que te alumbra, que los dioses tutelares te protejan" y qué sé yo cuántas cosas que ignoro, en aymara-castiyyya, y el doblaje traducía un lacónico "Guten Tag". Es lo que el indio también decía, pero ¿con qué voz, con cuántas palabras, cómo? No sé, un lenguaje es un mundo, yo, aunque no entienda ni papa, prefiero oírlo». Le contesto: «Ya sé que la Humanidad se divide en dos grandes grupos: el de quienes crecieron viendo pelis con subtítulos y el de quienes crecimos viéndolas dobladas. Son más irreconciliables que Capuletos y Montescos, al igual que Oriente y Occidente en los versos de Kipling.  Por falta de espacio, me faltó añadir que las pelis españolas y latinoamericanas no soy capaz de verlas dobladas, ni modo. Pero yendo a tu caso, me concederás lo siguiente: que en tu ejemplo, la florida frase del indio también se reduciría a un "Guten Tag!" como subtítulo, o cualquier otra reducción por razón de espacio. Con los subtítulos pasa como con los tuits, no puedes exceder un número determinado de caracteres. Entre otras muchas razones para no robarle a la imagen más que el espacio estrictamente indispensable».

 

Voy de compras a Rodenkirchen, y al regresar, en la segunda parada sube al bus un padre con su hija pequeña (cinco, seis años), y me recuerdan que estamos en plena temporada de carnaval,  la niña lleva la cara tatuada con calcomanías y el padre se ha disfrazado de caballero de los de casaca con ribetes y puños dorados y con encaje, y tricornio de terciopelo. Lo ves de frente y te la da con queso, pero cuando lo ves luego de espaldas toda su apostura dieciochesca se va al carajo al verlo... cargando una mochila. Si se lo pusiera delante de un espejo de cuerpo entero y se retratasen al mismo tiempo su imagen y su espalda sería como un Magritte grotesco.

 

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