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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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25 de febrero, 2017

De mi diario : Semana 8 / 2017

 

Weiß/Colonia, 19.2.

De manera inevitable recuerdo el admirable prólogo de Ortega y Gasset al Libro de la caza, del Conde de Yebes, y pienso que podría titular esta entrada diciendo: “De pronto, en este diario, se escuchan tambores”. Y es que el día comenzó con tambores. Desde Troglodia, Vicente me mandaba en un email el enlace con un solo de batería de Mike Portnoy. Lo reboté a todos mis amigos melómanos y jazzsómanos de la ecúmene toda, y Marcos, desde Caracas, me replicó con uno de la peli Whiplash. A su vez, desde Londres, Javier, que es músico, me hizo conocer otro solo muy distinto, del mexicano Antonio Sánchez. Le escribo a Javier: «¡Extraordinario!  Me recuerda el mejor Gene Krupa, el del concierto en el Carnegie Hall con la orquesta de Benny Goodman». Javier me contesta: «Me alegra que te haya gustado. A Antonio Sánchez lo vi un par de veces en vivo acá en Londres, y sí, es así como en el video. Es uno de los pocos que hace música y no solo malabarismos rápidos y virtuosos, por eso me gusta tanto». A lo cual le respondo: «Has ido a decir lo que no me atrevía a decirte por no ser músico, y es lo que más me impresionó desde la primera vez que oí el longplay del concierto en el Carnegie Hall, la capacidad de Gene Krupa para dialogar con los otros instrumentos (el dúo con Lionel Hampton es para oírlo de rodillas) y la capacidad para crear melodía con la percusión, nada de malabares de virtuoso. Uno que tampoco era manco fue Ronnie Verrell, el baterista de la orquesta de Ted Heath. Nada menos que Duke Ellington le dedicó un solo de batería compuesto especialmente para él, lo podés oír en el 100.º concierto de esa orquesta en el London Palladium». Pero una y otra vez vuelvo a lo mismo, a ese inalcanzable “Sing sing sing” del concierto en el Carnegie Hall el 16 de enero de 1938, un momento estelar de la música. ¡Grande Gene Krupa!

 

Pasan por la tele el primer episodio (de cinco) de una serie policial islandesa, Ófærð [Trapped, en inglés]. Viene avalada por el hecho de que la creó Baltasar Kormákur, lo cual asegura que es un producto de calidad. Y el primer episodio te atrapa, como ya sugiere el título, más que por el desarrollo de la investigación policial por la extremada crudeza de los elementos, casi todo el metraje sucede durante una tormenta de nieve frente a la cual la de Punxsutawney en El día de la marmota es un cuento de hadas infantil contado por Corín Tellado.

 

Weiß/Colonia, 20.2.

2:00 am : Acaban de pasar Mi amigo Mr. Morgan, con un Michael Caine portentoso, tan pero tan superior a la peli que me da pena pensar en la pobre directora, cuyo único mérito es haber sabido encontrar al actor ideal para su protagonista.   

 

Un lector mexicano, Cuauhtémoc Monreal Rocha, me dejó el siguiente comentario en el foro de mi artículo sobre Hedwig Courths–Mahler en Nexos: «Maestro, una duda: Como libro, me gusta màs Los bandidos de Río Frío, de Manuel Payno, que Cien años de soledad, de García, ¿voy bien o me regreso? Vale». Tengo la impresión de que es una pregunta capciosa y que el comentarista se reía al hacerla, pero igual le contesto muy en serio: «La respuesta es que no conozco Los bandidos de Río Frío, y en cualquier caso, y aunque sí la conociera, en materia de gustos no hay nada legislado. Yo he comenzado no menos de cinco veces la lectura de una obra que está homologada entre las cumbres de la literatura universal, A la busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, y la vez que más lejos llegué fue a la página 50 del primero de los siete tomos que componen la saga. Jamás hay que temerle a no balar con el resto del rebaño».

 

Weiß/Colonia, 21.2.

1:30 am : Spooks es una serie británica que lleva no sé cuantísimas temporadas en antena, y en todos y cada uno de los episodios, o bien se salva de un Big [Ben] Bang a la ciudad de Londres, o bien se salva a la civilización occidental, o bien se evita la más terrorífica masacre contra civiles en una ciudad británica (siempre es Londres, por motivos de economía presupuestal en la producción), o bien, como esta noche, se evita la enésima bancarrota de la economía estatal en Inglaterra. Desde mi punto de vista, los telespectadores no sólo ingleses deberíamos entonar un ditirambo al MI 5 de la BBC, que de tantísimos males nos ha librado. A ver si los libretistas se atreven y dan a luz en la siguiente temporada un episodio donde nos salven de the so–called president. Estoy completamente convencido de que incluso la CIA les daría un par de ideas al respecto. Y ellos son especialistas en la eliminación de “obstáculos”.

 

Hoy, en La Modicana, Carlitos le explica a Diny el tinterazo de Lutero al descubrir que estaba el mismísimo Lucifer contemplándolo desde la pared enfrente de donde él escribía. A esto, con lenguaje del siglo XX, una servidora lo llamaría “manía persecutoria” para no calificarlo, lisa y llanamente, como “alucinaciones”. Cuestión de preguntarle al tal Lutero lo que el ex primer ministro sueco Bildt dijo en un tuit a propósito de las revelaciones de the so–called president acerca de Suecia y actos terroristas allá: «¿Suecia? ¿Actos terroristas? ¿Qué fue lo que fumó?»

 

Desde la siesta me rondan por la cabeza dos endecasílabos que quieren crecer hasta el soneto«Un corazón tan grande como el tuyo, / Graciela, tan cabal, tan ejemplar»... Sólo faltan doce endecasílabos más. Pero los sonetos vienen o no vienen, y sé por experiencia que la mayoría de las veces no es cuestión de sentarse en un banco de la estación y esperar a que lleguen, sino de subirse al tándem y palear carbón en la caldera de la locomotora.

 

Pasaron el 33.º episodio de Miss Fisher, el primero de todos que se desarrolla dentro del mundo del tenis. Tratándose de una serie australiana, convengamos en que haber esperado nada menos que 32 episodios para hacerlo es un claro ejemplo de understatement casi británico.

 

Weiß/Colonia, 22.2.

2:30 am: Ayer cumplió 75 años Margarethe von Trotta y el primer canal de la TV ha pasado, acaba de pasar, una de sus obras maestras, Die bleierne Zeit [Los años de plomo, traduciría yo, mucho mejor que Las hermanas alemanas, título con el que se estrenó en España]. Una peli que siempre podrá volverse a ver, no en último término por las dos intérpretes principales, Jutta Lampe y Barbara Sukowa, la actriz a la que más se apega su directora, con quien la Sukowa ha sido, además, Hildegard von Bingen, Rosa Luxemburgo y Hannah Arendt. Un trío de ases.

 

3:25 am: Terminé el soneto y acabo de mandárselo a Carlitos pidiéndole que lo imprima y me lo dé luego, cuando nos veamos en la Goldmund, para entregárselo allí a Soledad. Es un soneto en el que me empeñé en rescatar la dicción de Graciela, sus “elles“ y sus “yes“ tan ríoplatenses que yo siempre las transcribí como tres y griegas sucesivas: “Desíme, Poyyyo, ¿yyya leíste el último libro de Vargas–yyyyosa?», donde “el Pollo“ era yo, que así me bautizó César un día, dizque por mi parecido a una figura de una tira cómica en el Uruguay. Esas “elles“ y esas “yes“ de Graciela, ay, grabadas para siempre en el disco duro de mi memoria.

 

Diny se va a Ámsterdam hasta el 1.3., con un amplio programa de desplazamientos dentro de los Países Bajos: Rotterdam, La Haya, Harlingen, Enschede... En realidad debería aconsejarle que no compre un abono semanal para los transportes públicos de Ámsterdam, que es el lugar donde menos va a estar. Pero bueno, más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.

 

Voy a la Goldmund, la taberna bohemia de Ehrenfeld y cuyo nombre hace referencia al refrán alemán “Morgenstund hat Gold im Mund” [=La hora matutina tiene oro en la boca, o lo que es lo mismo, en castellano castizo: Al que madruga, Dios le ayuda]. Werner, el viudo de Graciela, ha reservado el espacio hasta las 6:00 pm para los amigos que vamos llegando. Pero lo esencial es que Soledad no ha venido, está aplanada por la muerte de la madre, y lo entiendo, tenían una relación muy especial esa madre y esa hija. Sí han venido los nietos, Ana y Bruno, tan crecidos desde que estuvieron en nuestra casa, con la mamá y la abuela. Y entre los amigos, además de Chico, mis dos antiguas secretarias, Porota y Ulla, y Pui von Schwind (a) Namibio, y la ex Frau Schiffer, ¡que es fotógrafa y no me reconoce sino después de mucho mirarme!... pero bueno, a  Werner también le costó reconocerme. Se leen textos de Graciela y sobre ella; se oye en la voz de Viglietti “Anaclara”, una de sus canciones favoritas; algunos se paran para contar alguna anécdota divertida relacionada con ella... Por fin llega Carlitos, quien dice que se ha perdido buscando el lugar, pero a mí me parece astucia de perro viejo que se ahorró toda la parafernalia que los demás debimos aguantar educadamente. En cualquier caso siento su llegada como una liberación, y ½ hora más tarde estamos camino a casa bajo una lluvia pertinaz que convierte a Colonia en un puro embotellamiento de tráfico y donde sólo se avanza a ritmo de tortuga coja. Antes de irnos, eso sí, le entregué a Ana el soneto, en sobre cerrado, para que se lo dé a Soledad cuando vuelva a casa. Mientras monologo para Carlitos en el demorado trayecto hasta Weiß, al mismo tiempo me estoy repitiendo interiormente que debo dejar muy en claro cómo quiero que sea lo que suceda una vez que yo me haya muerto. Una reunión como esta, no, en modo alguno.

 

[Copio aquí el soneto, para que quede constancia suya en ningún otro lado mejor que aquí:]

                                        Tu corazón, Graciela, era un barullo

                                         de solidaridad pura, ejemplar,

                                         de anarquía desmesurada, impar,

                                         de inocencia, tu más oculto yuyo.

                                              Corazón era grande, como tuyo,

                                          mas aunque abïerto de par en par,

                                          a quien en él le hacías un lugar

                                          motivo era legítimo de orgullo.

                                               Contar con tu palabra, con tu apoyo

                                          – lo sabe todo aquel que hiciste amigo –,

                                          aggiornamento fue, consuelo, espuela.

                                               Ahora que no corre más tu arroyo

                                          en murmullo dolido te lo digo,

                                          que cuánta falta nos harás, Graciela.

 

Weiß/Colonia, 23.2.

2:40 am : Catalina von Bora ¡esa sí que fue una reformadora!, y no el machista antisemita del que se enamoró. En este sexto centenario de la Reforma, yo, que no tengo vela en ese entierro, trataría de quitarle todo el protagonismo posible al tal Lutero, y dárselo a su esposa.

 

Otra serie islandesa, Hraunið [=Lava], esta de cuatro episodios, transmitidos hoy uno tras otro, en Arte. Me avivé muy tarde y sólo alcancé a ver los episodios 3 y 4, pero a juzgar por lo leído en la biblioteca de mi amiga Miss Hortensia Google, eso salí ganando porque vi lo mejor de la serie. Lo que me llama bastante la atención es la gran actividad creadora en TV que desarrolla una de las viejas Thules, y hasta donde yo sé es a partir del 2008, del desplome económico. Un tema que tal vez amerite ser estudiado más a fondo.

 

Desde media tarde el viento muge y muge y muge, y a veces silba para disimular que es vaca. ¡Anda, Bóreas, pesada, que ya te conocemos! Muuuuuuuu, muuuuuuuu, muuuuuuuu...

 

Weiß/Colonia, 24.2.

2:50 am : Acaban de pasar The Broken Circle Breakdown [que en España se tituló Alabama Monroe, el nombre de guerra de la protagonista], una gran peli belga, o mejor dicho, flamenca, con coproducción neerlandesa, y una inolvidable actuación de Veerle Baetens, también de su contraparte, Johan Heldenbergh, pero especialmente de ella. Me alegro tanto de haber visto esta peli, entre otras cosas porque me ha servido para reconocer que el hecho de que dejase de ver la serie policial de TV donde Veerle Baetens era (es) la comisaria de la brigada criminal, no tiene nada que ver con ella sino con el personaje que incorpora en la serie y que me resulta de lo más antipático. Aquí, en el papel de Alabama Monroe, me ha conmovido hasta lo más hondo de mi corazón. Y la peli, además, la peli en sí, es una joya. Compro el DVD apenas vaya al centro.

 

Descubro gracias a Fernando Araújo la obra poética de Bibiana Bernal, y le escribo para darle las gracias, y la respuesta es un email de la propia Bibiana, desde Buenos Aires, adonde se ha ido no sabe todavía por cuánto tiempo. Me tocará conectarla con Susanita y Anahí, así como con los amigos libreros cortazarianos, ella parece ser devota del Gran Cronopio. Ah, y por los datos de su biografía descubrí que nació en Calarcá. Y de Calarcá era el primer colombiano que conocí en mi vida, el escultor Otto Gabriel Sabogal. La mancha de aceite, cada vez mayor.

 

Una peli para el recuerdo, The 7:39. Es tan inglesa que en ella hasta se ven las blancas rocas de Dover, como señalando el límite, como diciendo “Brexit!” Tengo que recomendársela a Susana por si acaso no la conociera. Y es que además Sheridan Smith me hace recordarla mucho, justo así debió ser Susana en sus años londinenses. Por lo demás ya chequeé que no se proyectó ni en España ni en Latinoamérica, y en Francia se tituló Romance de gare y en Portugal O comboio das 7:39: títulos que rechazo, a) porque no se trata de ningún romance de estación, y b) porque la palabra “comboio [=tren]” posiblemente sea la única que repelo del idioma portugués, ¡qué caralhos, no logro imaginarme un tren como un convoy!

 

Weiß/Colonia, 25.2.

Hoy es el desfile de carnaval en el pueblo. Desde este cuarto de trabajo, y en el supuesto caso de que lo quisiera, no podría ver nada  de lo que sucede en la calle principal, las nuevas casas tapan el hueco que había antes, pero sí lo puedo oír todo, a partir de las 12 del mediodía hasta pasadas las 3 pm, y me alegro de estar acá, completamente a salvo como convidado de piedra en una lejanía inalcanzable para los carnavaleros.

 

10:30 pm : Esta semana creo que he salido a un promedio de una buena peli por día, la de hoy, que acabo de ver, es Cabaret. ¡Qué delicia volver a ese Berlín nada inventado por Bob Fosse, qué lujo esos actores, esa partitura, ese trabajo de la cámara! Y Liza Minnelli. Creo que nadie más que ella podía ser Sally Bowles. Como nadie sino Jennifer Ehle podía ser Lizzy Bennet. Son papeles que fueron concebidos para ellas, sin saberlo siquiera los guionistas.

 

Ayer me corregí al hablar de Alabama Monroe y dije que no era una peli belga sino flamenca, y hoy se me ha ocurrido un tuit de lo más perverso: Ser patriota belga es un oxímoron.

 

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