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Malabo el blog de Juan Tomás Ávila Laurel


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27 de octubre, 2012

La crueldad guineana tiene nombres

 

Cuando me contaron de lo que hacía Ondo Ela en Blay Beach me asusté mucho, muchísimo, como si aquel hombre resucitaría para hacer lo mismo que había hecho durante años. No sólo me asusté, sino que sentí dolor, como si fuera una víctima suya. Han pasado muchos años y lo que pasa estos días en las mazmorras  de Obiang asusta.

 

Y todo para dar rienda los instintos sádicos de unos desalmados que cobran en teoría para cuidar de la población. En estos días, próximos a unas elecciones cuya fecha no nos molestamos en preguntar, se cuenta que Obiang ha recurrido a la violencia para amedrentar a los guineanos, obligándoles a votar al partido único que sostiene las fechorías de su familia. Pues es un engaño que sólo se admite desde la ingenuidad. Y es que Obiang no tiene que hacer algo de más para ganar con sus porcentajes escandalosos, pues el recuento se hace en el palacio. ¿Cómo quiere hacernos creer que tortura para meter miedo a la población si lo que vaya a ocurrir será un pucherazo descarado? ¿Acaso tendrá enfrente a alguien que le pueda discutir los resultados?

 

Una vez dicho esto, vamos a sacar a la luz pública los nombres de los sádicos que están al servicio de Obiang. Escuchadnos bien, Liborio Mba Obama, Gil Engó Mba, Mie Nnam y otros que irán saliendo:

 

Es imposible que en el futuro inmediato podáis decir que torturabais y matabais por orden de Obiang, de su señora Constancia y del hijo que ya se siente presidente. ¿Y sabéis por qué no podréis apelar a estos señores? Porque en toda la dictadura que habéis contribuido a sostener hay mucho de vosotros que se dedican a hacer negocios, robando a los extranjeros, por ejemplo. Otros se enriquecen cobrando cifras astronómicas a los extranjeros para certificar su legalidad. Muchos de vosotros traficáis con drogas y otros cobráis impuestos donde no debería haberlos para vuestro provecho. Los hay que sacan del tesoro nacional directamente y nadie dice nada, sobre todo el que debería decir.

 

Pues en ninguno de estos casos se ha dicho que estos roban por Obiang, que Obiang sí que les ha mandado. Y ellos mismos no cuentan en sus casas que los beneficios de su actividad delictiva los goza Obiang. Compran coches, y salen a la calle a presumir de ellos y a insultar a los ciudadanos que van a pie o van en coches destartalados. Y vosotros, con posibilidad para hacer lo que todos, y nadie os diría nada, habéis decidido consagrar vuestro tiempo a satisfacer vuestros instintos sádicos. Os tenemos que decir que en el futuro inmediato no se tendrá en cuenta vuestras alegaciones de que cumplíais órdenes. En aquella ocasión se os dirá que hay una cosa que se llama autoría material y otra que se llama autoría intelectual, pero se os recodará inmediatamente que el que goza o se divierte con la aplicación de descargas eléctricas a un detenido es como el que, por su conducta desviada, viola a una mujer. Jamás podrá echar la conducta de su vil conducta a otro.

 

Así, Liborio Mba, Gil Engó Mba y el vil sujeto que se hace llamar Mie Nnam, lo que estáis haciendo con los guineanos que caen en vuestras manos  es algo del que sólo podréis responder. Será imposible que nos hagáis creer que el placer que sentís por violar a una mujer lo transferís a Obiang Nguema, a quien haréis responsable de vuestras barbaridades. Ah, este hombre a quién pretendéis defender no forma parte de los que dan la cara por sus criminales. Y quede claro que no hemos dicho que es un inocente. Lo que decimos, hoy, ahora, es que de lo que estáis haciendo se os pedirá cuenta.

 

Barcelona, 27 de octubre de 2012

 

 

 

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