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La fábrica de historias el blog de Iara Mantiñán Bua


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1 de abril, 2012

Entrevista con Dunya Basol, turco musulmán, voluntario en un kibbutz

 

Mitos y realidades del conflicto entre Israel y Palestina

 

En cada trayecto el viajero empieza a conocerse a sí mismo y aprende a convivir en sintonía. Sintonía que baila al rimo del lugar, el ambiente, las personas, los olores, las estaciones, el país, el idioma, la cultura, y del continente en el que habita, aprendiendo a coexistir.

 

Aprender a coexistir con nosotros mismos, con nuestro entorno,  no es una tarea fácil, sino que requiere años de experiencia. La vida en el kibbutz seguía igual que siempre: atrapada en su cotidiana monotonía. Estaba empezando a adaptarme en mi espacio, a convertirlo en propio, y a buscar mi lugar dentro de él. En una ocasión escribí que el muro de Belén convertía a Palestina e Israel en una cárcel. Coartaba la libertad de los árabes y judíos. A veces yo también me sentía en una cárcel viviendo en el kibbutz, en el que todos los días eran iguales. Pensé que no era sólo yo, ni los israelíes, ni los palestinos, los que se sentían aprisionados, sino todo aquel ser humano que ha convertido su existencia en repetir las mismas tareas, una y otra vez. Sin cambios, sin sueños de volar. Movimiento era igual a libertad, a emprender, a aventurarse en busca de lo desconocido.

 

“¿Cómo eres capaz de vivir en el kibbutz durante tantos años?”, le pregunté a Nimi, uno de los kibbutzniks, que había nacido en Ein-hashofet y, con sus 23 años, tras recorrerse la India en bicicleta, decidió volver al kibbutz para trabajar en mi fábrica, Mivrag, empaquetando tornillos durante nueve horas al día: “En el kibbutz no tienes mucha libertad por la falta de dinero, porque es un lugar privado y sin muchas comunicaciones, y porque el trabajo requiere muchas horas. Pero si aprendes a encontrar tu espacio dentro del kibbutz comenzarás a disfrutarlo”.

 

Aprender a buscar un espacio propio dentro de tu espacio, era una idea interesante que todos nosotros buscamos ponerla en práctica. En el kibbutz todo el mundo tenía una historia: los voluntarios, ulpanistas, los kibbutzniks, quienes vinieron de otras partes del mundo buscando la utopía socialista, y los niños nacidos en el kibbutz. Niños criados en un sistema único y desfasado en el tiempo, sin conocer la cruda realidad de la vida en las ciudades. Mi trabajo era buscar sus historias, escribirlas, hacerles recordar sus sueños, sus motivos de vivir.

 

Uno de los voluntarios con el que más conversaciones interesantes he tenido es Dunya Basol, estudiante turco de doctorado en la universidad hebrea de Bar-Ilan. Quizás una de las instituciones más religiosas de Israel. Dunya era musulmán, un hombre de principios y valores. Con los pies en la tierra y las ideas bien claras. Leía el Corán, siempre rezaba en su mezquita, compraba su carne halal en pueblos árabes dentro de Israel, y nunca bebía ni una gota de alcohol. Me llamó la atención que un musulmán fuese voluntario en mi kibbutz estudiando en una universidad hebrea. Por eso me decidí a entrevistarle y conversar sobre los mitos y realidades del conflicto Israel y Palestina.

 

¿Nos puede contar cómo un estudiante musulmán decide trabajar de voluntario en un kibbutz?

 

Soy estudiante de estudios políticos en Oriente Medio. Siempre me he interesado por las diferentes clases sociales, y grupos sub-culturales que viven en Israel. Durante mis estudios he vivido entre la mayoría de los diversos grupos étnicos y religiosos del país. Trabajo como voluntario porque me interesa el estudio de los kibbutzs. Fueron los primeros pasos que dieron origen a la creación  del Estado de Israel. Para conocer la historia de la nación judía es esencial saber cómo funcionan los kibbutzs, analizar sus problemas contemporáneos. Por otro lado, el Estado de Israel no permite a los estudiantes extranjeros trabajar. El kibbutz es la única opción de “sobrevivir” al no recibir ayudas o becas de estudio.

 

¿Qué opina de la ideología del kibbutz, en especial de los cambios de la sociedad igualitaria a la sociedad privada?

 

La ideología del kibbutz se basa en la igualdad y en responsabilidades comunes. Yo creo con todo mi corazón que el estilo de vida y la ideología de los kibutzim son importantes para mostrar la cara amable del socialismo. Sin embargo, la experiencia del kibbutz de Israel nos ha mostrado que la humanidad tiene que esperar bastante tiempo para la eliminación de la sociedad capitalista. Los kibutzim fueron comunidades muy productivas. Ayudaron a Israel a establecer su economía. Ayudaron a los nuevos inmigrantes a formar el Estado y  la sociedad israelíes, y permitieron que voluntarios venidos de todas partes del mundo y ulpanistas fuesen parte del Estado durante un determinado periodo de tiempo. Sin embargo, también gracias a las políticas del Gobierno de derecha, los kibbutzs se están convirtiendo en un una sociedad privatizada. Es difícil continuar con un modo de vida socialista en un Estado capitalista y en el sistema internacional, pero las razones de la privatización también se encuentra en los cambios de la ideología del kibbutz en los últimos años. El Estado de Israel está ahora totalmente establecido, se ha desarrollado durante décadas convirtiéndose en una potencia regional, con un cuerpo militar fuerte y las fronteras mucho mejor defendidas que en la época anterior al 67. Los kibbutzs ya no son esenciales para asegurar el Estado. Este motivo ha generado una pérdida de  motivación, olvidando sus principios de igualdad, y empezando a demandar bienes de lujo que los kibbutzniks ven en la televisión y en internet. Muchos kibbutzs se han visto arrastrados por esta corriente capitalista y la pérdida de valores ideológica, decidiéndose a privatizarse. No es el caso de los kibbutzim ricos y severos en su sistema socialista; tales como: Maagan Miguel o HaEmeq Mishmar, donde los kibbutzniks están muy contentos con los beneficios económicos, y nunca privatizarían su kibbutz.

 

¿Alguna vez tuvo una mala experiencia en alguna frontera con Israel por ser musulmán? ¿Puede darnos detalles?

 

Como muchos otros, por supuesto, tuve malas experiencias en la frontera con Israel, pero dudo de si era por ser turco o musulmán. Estoy bastante seguro de que yo no encajaba en un perfil de riesgo. Soy laico, recibí la beca del Gobierno israelí. Desde mi infancia mi familia y yo teníamos amigos judíos, y en algunos casos mantengo una postura pro-israelí en el conflicto con Palestina. Sin embargo, todos esos hechos no tienen ninguna importancia para la seguridad de la frontera israelí. A excepción de mi último viaje, en todos los vuelos de entrada y salida hacia el aeropuerto Ben Gurion, tuve que pasar al menos tres horas de interrogatorio. Al entrar en el país todo el tiempo tengo que esperar horas sin ni siquiera darme explicaciones. Yo entiendo que si uno es interrogado durante horas, sentado en una silla e incómoda silla, para que finalmente aparezca una señora con tu pasaporte diciendo “bienvenido a Israel”, no es una experiencia acogedora en absoluto. Al salir de país, la situación es mucho peor. La mayoría de las veces he sido interrogado por jóvenes soldados, soberbios y arrogantes, que están allí sólo para satisfacer sus egos despreciando a los interrogados, en lugar de asegurar las fronteras de Israel. Siempre estoy sujeto a una investigación profunda; lo que significa que tengo que desnudarme en un cuarto muy pequeño y esperar vestido sólo con mi ropa interior, mientras el resto es analizada. Una vez tuve que esperar en una cabina diminuta con tres guardias de seguridad sentado en ropa interior. Después de esperar durante una hora, un supervisor se acercó y dijo que “se había encontrado material muy peligroso en los pantalones por lo que no era posible volar con ellos”. Insistí para que repitieran el análisis. Diez minutos más tarde reconoció que había habido un error trayéndome de vuelta mis peligrosos pantalones peligrosos, y pude viajar sin más problemas. Si no había nada peligroso, ¿por qué tengo que estar delante de tres oficiales durante tanto tiempo en una habitación tan pequeña? La mayoría de las veces ni siquiera me permiten volar con mi cartera y mi teléfono móvil. Sólo puedo llevar el dinero y el pasaporte.

 

Normalmente la gente piensa que los musulmanes están en contra de Israel, pero usted está a favor. ¿Puede explicar el por qué?

 

Yo no soy ni pro-israelí, ni pro-palestino. En algunos casos, defiendo a Israel, y en otros, los derechos de los palestinos. La batalla que se libra en estas tierras es una batalla por la posesión de la tierra, no es un conflicto por la religión, a diferencia de los argumentos de la parte palestina. Por ejemplo, defiendo la idea de que el famoso muro ayudó a Israel a contrarrestar los ataques terroristas. Creó un control eficaz de las fronteras. Pero al mismo tiempo, me opongo a la ruta de la pared. Debe estar estrictamente basada en los límites establecidos en el tratado pre-67 de las fronteras. Sin embargo, están perforando Cisjordania en muchas partes que no deberían, como Ariel. Aparte de ser un musulmán estoy tratando de analizar el conflicto como un espectador. El imperio turco ha gobernado esas tierras durante mil años sin ningún problema. En tiempos de la dinastía Seljuk, siglo XI, Palestina es conquistada. No hubo derramamiento de sangre, ni violencia religiosa. Judíos y musulmanes convivieron pacíficamente cuando se luchó contra los ejércitos de Napoleón. Pero ahora que los turcos están fuera gracias a los esfuerzos comunes de árabes y británicos en 1917 es más inteligente que sólo jueguen el papel de espectadores y que no sean un partícipe activo en el proceso de de paz. No hay necesidad de arrastrar a Turquía al pantano de Oriente Medio. Además, teniendo en cuenta las ideas y el contexto político de la sociedad turca, no se deben comparar sus opiniones con las de otros musulmanes ya que su identidad étnica y su historia son muy distintas a la de los países árabes.

 

¿Qué opina del derecho al retorno del pueblo palestino?

 

Los palestinos que fueron expulsados de sus tierras deberán recibir una compensación en un posible acuerdo de paz, probablemente financiada por la ONU. Sin embargo, el derecho al retorno simplemente no es posible y no es realista. Si todos los palestinos regresaran a las tierras que tenían antes de 1948, en el mejor de los casos cambiaría la demografía del Estado de Israel, con el 50%  de población árabe, no judía, lo que sumiría Israel en una profunda crisis demográfica que sin duda desembocaría en una nueva guerra civil. La integración de los palestinos en la sociedad israelí, si se les concediera el retorno,  sería imposible. Su manera de vivir, su mentalidad, su vida social… Todo lo que podamos imaginar es muy diferente entre estas dos sociedades. Hoy en día los árabes de Israel están integrados y conviven pacíficamente, pero los recién llegados volverían llenos de rabia, y tal vez algunos radicales traerían la idea de la venganza. La ira contra los judíos forma parte del trauma elegido, como decimos en psicología política, que mantiene a los palestinos deportados unidos, y si regresan los resultados pueden ser muy violentos. Deben recibir una generosa, y deben construir su vida en nuevos países. Sin embargo, las razones que he planteado nunca deben aplicarse a los palestinos que fueron deportados de la Cisjordania anterior a 1967. Todos los palestinos que viven en Cisjordania deportados por la fuerza tienen derecho a regresar a sus tierras, cueste lo que cueste, y debe estar detallado en un acuerdo de paz.

 

¿Puede mencionar los clásicos estereotipos que Europa esgrime acerca de los musulmanes?

 

Los estereotipos clásicos que los europeos tienen sobre los musulmanes son muy negativos. En primer lugar, creen que todos los musulmanes son árabes; que los turcos, indonesios, pakistaníes, circasianos… hablan y escriben en árabe. No diferencian entre islam y mundo árabe. El islam es una religión, mientras que los árabes son un grupo étnico, pero la mayoría de los europeos son demasiado ignorantes o incultos para conocer esta información tan básica. He estado muchas veces en Europa y me han preguntado si los turcos tenemos alfabeto árabe, o si utilizamos los camellos como medio de transporte. Otra cosa es cuando digo que soy religioso y comienzan a mirarme como si fuera un talibán de Afganistán o un wahhabita de Arabia Saudí. Es absolutamente ridículo. Bosnios, turcos, circasianos y muchas otras nacionalidades están viviendo una vida laica. Sin diferencias entre un musulmán turco ordinario, y un cristiano europeo.

 

¿Cuál es la reacción de sus amigos musulmanes cuando les comenta que vive en Israel?

 

Mis amigos no árabes se muestran muy interesados. Me hacen un sinfín de preguntas. Ellos están ansiosos de saberlo todo acerca de Israel, de la sociedad israelí. Sin embargo, algunos árabes que no son ciudadanos israelíes han puesto en cuestión más de una vez por qué me decidí a estudiar en Israel.

 

¿Alguna vez ha recibido insultos de otros musulmanes por vivir en Israel?

 

Por supuesto que no. A menos que estés hablando con un wahabí u otra fracción radical. La gente no te insulta por tomar decisiones personales en el mundo musulmán. En el Corán está escrito: “Su religión es para ellos, la tuya es para ti”. Si tomas una decisión puede ser criticada, pero nunca ser injuriado por ello.

 

¿Qué piensa acerca de las personas ortodoxas y la reciente protesta en defensa de los derechos de las mujeres?

 

A diferencia de lo que la mayoría piensa de los israelíes, los judíos ortodoxos son generalmente personas muy pacíficas y amables. Su código de vestimenta puede ser extraño para los demás, e incluso dar miedo a otros, pero hasta ahora siempre he visto bondad en ellos. Sin excepción, todos los judíos ortodoxos se detienen al ver a alguien haciendo auto-stop, no importa dónde y cuándo. La mayoría de ellos hacen todo lo posible para ayudarte. Al igual que algunos cristianos y musulmanes. Por supuesto, entre los judíos ortodoxos hay fracciones radicales, pero son muy pocos. Los acontecimientos ocurridos en Beit Shemesh son realmente graves, pero la sociedad israelí ha mostrado su solidaridad con los derechos de las mujeres en este caso. Los judíos ortodoxos también sufren estereotipos negativos, como que no son inteligentes, que son perezosos, que pegan a sus esposas, etcétera. Son cosas muy comunes que se pueden oír. Pero no hay ninguna diferencia con respecto a los prejuicios negativos a los que tienen que enfrentarse los musulmanes, encerrando a una sociedad enorme y variada en tres palabras. Me parece inmoral.

 

¿Qué mensaje quiere enviar que las personas que lean esta entrevista?

 

No deben creer lo que escuchan en los medios de comunicación. Si sólo escuchan los medios de comunicación palestinos se podría pensar que cientos de ellos son torturados o asesinados en la vida diaria. Si sólo escuchan medios de comunicación israelíes de derecha se podrían pensar que la mayoría de los árabes se están preparando para exterminar a los judíos y enterrar a Israel. Si oyen los medios de comunicación europeos sólo oirán las represalias del ejército israelí en Gaza o Cisjordania, pero nunca se podrán escuchar los cientos de cohetes que caen sobre Israel, casi siempre lanzados desde Líbano o Gaza. Si aquellos que están interesados en Israel no tienen la oportunidad de venir a Israel (y a Palestina), les recomiendo seguir los medios de comunicación alternativos, foros de internet, o los medios de comunicación de izquierda en Israel y Palestina.

 

 

 

 

 

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