El juego del Capitán

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Un carguero en algún punto entre la costa norte-africana y la península ibérica. En su cubierta, doscientos cuarenta y siete contenedores aparentemente vacíos, preparados para ser descargados en algún puerto europeo. En realidad, ocho de esos contenedores tienen “bicho”. El Capitán prefiere no fumigarlos, prefiere cazarlos con su bate de madera. Es un juego para combatir el asco, el tedio y la ansiedad. Es el juego del Capitán.


Durante todo el trayecto que ocupa esta historia, el golpeteo rítmico de un bate de madera sobre la cubierta metálica estará presente. Este sonido servirá para crear un espacio físico imaginario y potenciar la sensación de persecución que acompañará a los protagonistas. Su intensificación o su desaparición puntual estará oportunamente indicada en las acotaciones.

 

Durante unos segundos, el golpeteo rítmico se verá alterado en su intensidad. Es una forma de anunciar las palabras del Capitán. Después, volverá a su tono habitual, para permitir que se escuchen sus palabras.


Capitán- (A lo largo de toda la obra, utilizará un tono autoritario, violento; una de esas voces que no se pueden olvidar ni en el momento de caer en el sueño más profundo). Sé que estáis ahí, polizones cabrones; puedo oler la mierda de vuestra ropa, la mierda de vuestro cerebro; sé que podéis oír los golpes de mi bate sobre la cubierta de este barco de mierda (pausa jadeante) ¡Salid de vuestro escondrijo y tomad un trago de vodka conmigo, con el Capitán de este jodido barco!.

 

( la última sílaba se prolongará de forma exagerada, para permitir que se superponga el inicio del diálogo de entre M y C; el diálogo estará acompañado del sonido rítmico del bate. Los diálogos entre C y M –salvo otra precisión puntual- serán en un tono un poco màs bajo de lo normal, para marcar su especial situación y aumentar la sensación de complicidad )

 

M- (con un marcado acento que lo identificará como procedente del Norte de África ) Sé que estás ahí escondido; oigo como tu corazón se acelera con los gritos de ese borracho. Sé que tú también estás asustado (Pausa). Yo pensaba que el miedo eran los ojos de un perro oculto en la noche (Pausa); la muerte contagiándose de pueblo en pueblo (Pausa); niños vestidos de soldado rompiendo la puerta de una casa…(Pausa). Ahora sé que el miedo es permanecer inmóvil, mudo, sucio…mientras esos gritos, esos golpes se aproximan lentamente para devorarte (Pausa. Tras estas palabras, el sonido del bate se intensifica durante unos segundos para volver a su tono habitual cuando M continúe hablando). ¡Dime algo, estoy solo! ¡Tengo miedo! (Larga pausa) ¿Por qué no quieres hablar conmigo? Tengo una manta…un poco de agua…puedes beber (Pausa. Se escucha el sonido del agua saliendo de la botella y resbalando sobre la garganta) Ven, acércate (Ruido lejano del bate que golpea) El cabrón vuelve a la cabina, ya habrá meado por las esquinas; juega a marcar el territorio y a llamarnos (consigue un tono de voz grave similar al tono del capitán) “perras, salid a olfatear el vodka”…Pero que te voy a contar, tú llevas ahí escondido desde que partimos de Tánger; no hemos parado en otro puerto (Pausa. Se escucha el sonido del agua saliendo de la botella y resbalando sobre la garganta)


C- ( sin ningún acento que nos ayude a situarlo geográficamente) Dame agua, por favor; llevo días sin beber. Ya no tengo sed, pero necesito mear; necesito beber para que me deje de arder la vejiga. Creo que se ha llenado de este aire podrido que respiramos y se está gangrenando…¡necesito beber para mear el aire podrido! ( se escucha a C. bebiendo con avidez) Sabía que había alguien más en esta oscuridad: veía tus ojos asustados a un metro de los míos. Nos volvemos desconfiados, animales agazapados.  Estaba esperando que te movieses para saber algo más de ti: tu edad, tu tamaño, tu sexo o el color de tu piel (pausa) ; pero no te moviste ni para mear, ¿o es que tu tampoco consigues mear? (Se vuelven a oír con fuerza los golpes del bate sobre el metal, anunciando las palabras del Capitán; después vuelven a su golpeteo rítmico).

 

Capitán-  Ayer encontré a tres cabrones escondidos en un cajón vacío. Eran pellejos de basura. Ni siquiera los cangrejos serán capaces de sacarles un trozo de carne. (Pausa) Pero no eran ellos los que dejaban este olor a mierda que recorre la cubierta del barco. Huele a una mierda distinta (el ruido de los golpes suena más fuerten y provoca que el tono del Capitán tenga que elevarse para poder ser escuchado)…¡Salid cabrones!¡Vuestro olor no me deja dormir! ( el sonido de los gritos y de los golpes del capitán se van perdiendo y acaban en un pronunciado silencio. Tras unos segundos de incertidumbre, el golpeto rítmico nos devuelve al diálogo).


C- Te vas a reír, pero lo que más echo de menos es ponerme de pie y poder mear con fuerza en un baño o contra una pared (se oye la risa apagada de M) y cerrar los ojos y dejarme ir mientras mi pene se hincha por la fuerza del chorro, con el calor que se me escapa (Pausa). Tengo los testículos tan inflamados que la minga se me ha perdido entre ellos (nueva risa apagada de M) Sí, ríete; pero es humillante restregarme contra el suelo para buscar la frialdad y comerme los gritos de dolor para sentir como me sale una miserable gota.

M- Bebe un poco más, tengo mucha agua ahí guardada. Cuando lleguemos la podré cambiar por comida o por ropa. Es importante que un hombre se presente con algo valioso cuando llega a un sitio nuevo: se hace respetar (Pausa). Bebe un poco más. Si tú bebes mi agua, serás mi amigo y me ayudarás cuando llegue el borracho.

 

C- Con tanta agua como bebes, no debes de tener problemas para mear. Por eso no te oigo restregarte contra el suelo; según te vienen las ganas, dejas que se vayan con placer, con el pene hinchado…(Pausa profunda y evocadora). ¡Qué jodidos sois los morenos! Sabes que con unas botellas de agua puedes conseguir que hasta te chupen el rabo.

 

(Los golpes vuelven a sonar con mucha fuerza. Ellos saben que son en una puerta contigua a la suya. Se detienen cualquier tipo de sonido y la voz del Capitán retumba diáfana)

 

Capitán- Yo no cazo animales con un rifle de forma cobarde : yo cazo hombres; y os voy avisando con mis golpes; no para que escapéis, sino para que os caguéis de miedo mientras me escucháis. Este es el juego: yo no miro mientras os subìs en cualquier puerto: Dakar, Rotterdam, Matosinhos, Cartagena…en cualquier sitio hay una mierda deseando escapar de otra mierda; os escondéis en los contenedores vacíos y yo os voy preparando durante días hasta que os encuentro. Si ya estáis muertos, os dejo descansar en el mar; pero si os encuentro vivos, os destrozo con mi bate mientras vomito por el esfuerzo o por el vodka o por el asco que me dais…(Pausa prolongada en un tenso silencio. El sonido rítmico vuelve con el diálogo. Desde este momento, la conversación entre M y C se desarrolla en un tono más relajado: su complicidad se hace evidente))


C- Creo que ya me viene…sí sí…¡venga, un chorrito!...joder, qué gusto…Pensaba que ese cabrón del capitán no iba a acabar nunca con su representación, que se me iban a cortar las ganas…pero al final he conseguido echar un chorrito: ¡el mejor chorrito de mi vida!...debe de ser esa agua bendita que me has dado…te has ganado un lugar entre mi grupo de amigos preferentes…si con este tratamiento, consigues que se me desinflamen los testículos…te presto a mi novia… cuando la vuelva a tener (risa sonora de M) ¡Eh! ¡Cabrón, no te la empieces a imaginar! (risas sonoras de los dos).

 

M- En realidad, me río porque tú estás contento; pero yo no me estaba imaginando a tu novia. Yo no necesito a tu novia; yo ya tengo a Malika y a Brukye; son mis dos mujeres. Ellas me acompañaron hasta el barco y le dieron 30000 dracmas al capitán para que no mirara mientras subía; ellas no saben que el capitán golpea día y noche las paredes de los contenedores;  ellas no  saben que sus gritos borrachos se mezclan con los alaridos de dolor de otros hombres; ellas no conocen el juego del Capitán; ellas no saben que M tiene miedo de no llegar al otro mundo (Pausa).

 

Desde este momento y hasta que se indique nuevamente, el sonido del golpeteo del bate habrá desaparecido. M y C necesitan no escuchar esa presencia monótona para poder ilusionarse)


C- (Sorprendido y en un tono jocoso) ¡Así que eres un jodido musulmán!¡Un jodido negro musulmán lleno de botellitas de agua!¡Un jodido morito queriendo llegar al otro mundo!. Esto se merece un brindis. ¡Saca el agua!¡Brindemos por el nuevo Estado árabe-cristiano, constituido en la puta bodega de un barco noruego, con bandera de Liberia y con un capitán, como mínimo de Kazajistán!¡Salud, morito!¡Dale un sorbo y pásame ese líquido que me da la vida!(Pausa mientras beben) ¡Joder… joder! Y yo que pensaba que me había colado en un barco serio y no es más que un crucero fletado por polizones musulmanes (Pausa para un nuevo sorbo)


M- (Fingiendo sorpresa e imitando el tono jocoso de C) Si llego a saber que compartía habitación con un blanquito cristiano te hubiera cobrado el agua al precio del placer que te dio. Tal vez aún podamos hacer negocio…¿Cuántos camellos quieres por la novia que vas a tener? ¿O prefieres ofrecerme tú alguna cosa por acostarte con Malika, o con Brukye, o con las dos juntas?. ¡Joder…joder! Y yo que pensaba que este barco me llevaría al nuevo mundo… y el nuevo mundo ya estaba a mi lado.

 

(Tras unos segundos de indeciso silencio, ahora la risa conjunta de los hombres se prolonga como un juego. Empieza M, que contagia a C y este vuelve a contagiar a M….y el juego continúa hasta que una melodía empieza a oírse; es un pasodoble; al principio, muy lejano, se mezcla con sus risas. Poco a poco, se va superponiendo a sus risas y acaba dominando la escena durante unos segundos. El tiempo suficiente para que M y C, ya en silencio, la escuchen con claridad. Después, como una ilusión, se irá desvaneciendo hasta desaparecer cuando comienza a hablar C.


C-(Entusiasmado al escuchar la música ) ¡Venga, morito! ¡Coge tu manta y el agua y prepárate para salir de aquí! Ya estamos en casa. La música es de España. Este puto carguero pasa tan lentamente frente a sus costas que podemos oír el sonido de alguna fiesta. ¡Ven aquí, amorcito! ¡Vamos a echar un baile para celebrarlo! (el pasodoble suena con fuerza durante breves segundos y se detiene bruscamente).

 

M-(Indignado, cerca de la agresividad) ¡Suéltame!¡Yo no bailo con hombres! Si me ven agarrado a ti me golpearán hasta matarme. ¡No me toques con tus labios! ¡Aparta tus manos!.

 

C- (Sorprendido por la reacción de M, responde violentamente) ¡No grites! ¡¿Quieres que llame al borracho, eh?! ¡¿Quieres que le diga que tenemos a un negrito escondido en su barco?! Seguro que cuando te vea me invita a un trago de vodka para celebrarlo. No te puedes imaginar lo que daría por un trofeo como tú.

 

(Vuelve a sonar con fuerza el pasodoble durante unos segundos; después seguirá sonando suavemente bajo las palabras de C y la réplica de M)


C- (En tono cariñoso, pero firme) Así: dos para un lado y uno para el otro; una mano en esta cadera, la otra en mi nuca; pégate un poco más, con un poco más de cariño; acaríciame el pelo con tus dedos; puedes bajar tu mano por mi espalda…

 

M- (En voz baja, implorando) Basta, no quiero bailar más. Suéltame. Ya te di mi agua. Tú y yo somos amigos. Cuando bajemos del barco, puedo vivir en tu casa hasta que tenga la mía. Sé cocinar un pescado muy rico y puedo barrerte el suelo todos los días. Soy fuerte. Puedo ganar dinero moviendo cajas de pescado o limpiando los barcos (Pausa)(Sollozando) ¿No me escuchas?¿A quién te imaginas que estás abrazando?.(Se interrumpe el sonido de la música. Breve silencio y comienza nuevamente el golpeteo rítmico del bate.)

 

C- (Roto por la pérdida de la esperanza, inerme; pero con una voz potente, clara, cálida, terriblemente humana)¡Abrazo a un puñetero negro que apesta a sudor!¡Bailo contigo porque necesito tocar otro cuerpo; porque llevo en este agujero apestoso demasiado días o lunas de las vuestras! ¡No te acabas de enterar de que ni tú ni yo vamos a salir vivos de este barco! ¡Nos van a golpear hasta que nos revienten por dentro!¡Ese borracho está durmiendo en nuestra puerta; está dejando que nos despidamos antes de patearnos!

 

M-  (Indignado) Eso no es cierto. Está buscando a los que no pagan por subir. Yo pagué 30000 dracmas. Yo voy a trabajar arrastrando cajas de pescado y traeré a mis dos mujeres. Otros amigos han venido antes y viven en casas con camas y cortinas. Tienen a sus mujeres con ellos y han tenido hijos (Pausa). Tú tienes miedo porque no has pagado (Pausa). Yo pagaré por ti al Capitán; tengo algo de dinero y mucha agua (con estas últimas palabras recobra un tono de complicidad que ya había olvidado) (Pausa). Yo sé que a los hombres se les entra con el dinero por delante.

 

C- (Recobrando la entereza perdida y con un punto de sarcasmo) No sé si eres tonto por bueno, por negro o si es de nacimiento. Pero si crees que vamos a abrir esa puerta y nos vamos a presentar al capitán con unos billetes en una mano y una botella de agua en la otra…no cuentes conmigo. Prefiero que me siga buscando y que me encuentre bailando abrazado a un negro apestoso y cachondo como tú. (Desafiante) Después de huir de tu país por traficar con mierda y de malvivir en este agujero, no me voy a entregar al matarife con ojitos de cordero (Pausa)(El golpeteo metálico se interrumpe) (Con dulzura) Anda, ven; baila conmigo. (El pasodoble suena claramente durante unos segundos, durante los cuales C y M bailan sin hablar)

 

(Los fuertes golpes que se escuchan sobre la puerta del contenedor, detienen de forma brusca la música. La ausencia de sonido hará que las palabras del Capitán retumben)


Capitán-  Si mi olfato de perro no me falla, la mierda que busco està aquí detrás. Vuestra peste atraviesa esta puerta y recorre todo mi barco . (Oímos como olfatea de forma ostensible). Los otros polizones olían a hombres sucios, acobardados; vosotros oléis a la mierda en estado puro (Volvemos a oír como olfatea) Dos hombres : uno, joven (olfatea de forma sonora) negro…¡joder, negro y musulmán! Y el otro…(olfatea de forma sonora) ¡Cabrón! ¡Hueles a podrido!¡Hueles a muerto!

 

(Un único y terrible golpe sobre la puerta la abre e introduce al capitán dentro del habitáculo. Pausa. Suavemente empieza a escucharse el pasodoble; continuará sonando de fondo bajo las palabras de M)


M- He aprendido a bailar el pasodoble: una mano en tu cadera y la otra en tu nuca, dejándola resbalar suavemente por tu espalda. Es una buena música. Tú país debe de ser alegre. Es una lástima que sólo haya podido conocer su música. Tenías razón: ha sido mucho mejor que nos hayan encontrado bailando y abrazados; cuando los golpes me iban rompiendo, todavía sentía el olor y el calor de  tu cuerpo. No entendía lo que gritaba el borracho, pero no parecía muy contento cuando sus golpes sólo conseguían que nos abrazásemos más, que bailásemos más pegados. El bate tuvo que golpearme en la cabeza y rompérmela como una fruta madura para que me apartase de tus brazos (Pausa) Creo que me han perdonado que me haya muerto abrazando a un hombre; creo que me han dejado entrar en mi paraíso. Lo que no sé es lo que haces tú aquí, deberías de estar en el tuyo.(Pausa pronunciada, reflexiva) ¿Sabes explicármelo?.(La música cesa)


                                               FIN

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