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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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8 de abril, 2017

De mi diario : Semana 14 / 2017

 

Weiß/Colonia, 2.4.

1:30 am : Pasaron seguidas dos pelis buenísimas, una sueca, El retorno del profesor de baile [en alemán “el retorno” del original sueco –“återkomst”– se convierte en “la venganza”], y otra gringa, Hermanos (remake de la danesa del mismo título). He arriesgado dormir poco o nada, porque debemos levantarnos muy temprano para ir a Bad Kripp, pero a estas alturas del partido ¡qué más da dormir un par de horas menos, si de todos modos todas las horas son ya de menos!

 

Hacía muchos años que no íbamos a Bad Kripp. Hoy por fin lo hicimos, Diny y yo, con Chico. Yo tengo una relación muy especial con Bad Kripp, esta es mi “cuna” alemana. Aquí aprendí a convivir con este pueblo y a quererlo y respetarlo. Los Schmickler, con la abuela Schumacher, me acogieron en su casa como a un quinto miembro de la familia. Entretanto la abuela murió, poco después Mathias. Pero la relación con Elizabeth y con Klaus ha seguido, sigue. Klaus, que tenía ocho años cuando me mudé a la buhardilla de la casa de sus padres, vive hace tiempo en Leipzig, casado en segundas nupcias, y ya es abuelo desde este año. Elizabeth, como Diny y yo, tiene cuatro nietos varones, y el mayor, Markus, es quien la acaba de hacer bisabuela. A Chico le voy haciendo de GPS por un camino que me sé de memoria: Bonn, Bad Godesberg, Mehlem, Rolandseck (con el bellísimo Museo Arp en la vieja estación de ferrocarril), Oberwinter, y a la vuelta del Rhin, en la montaña, la iglesia de San Apollinaris y a sus pies Remagen con los dos muñones del famosísimo puente (Chico, por cierto, no conoce la peli, le regalaré el DVD), y un poco más al sur, donde el Ahr desemboca en el Rhin, Bad Kripp, con Linz en la orilla opuesta. Elizabeth ya no está en condiciones (92 años, casi ciega de manera inoperable) de cocinar para las visitas, así es que nos invita en el restaurante de un hotel noble, Zur Mühle, en Bad Breisig, más al sur. Vamos con su sobrina Helga, que le sirve de lazarillo. Ambas se complementan con ese humor suavemente ácido tan típico de la Renania. Luego, en casa, nos tiene preparado un postre de café y pasteles de crema con mandarina, y al rato aún se obstina en que merendemos algo, pero logramos disuadirla, aunque no de que nos organice una merendola para el camino, «por si acaso os encontráis un embotellamiento del tráfico», nos dice. Algún dìa debo escribir cómo es que llegué a la casa de los Schmickler y cómo el trato que me dieron fue decisivo en el hecho de quedarme a vivir en este país. Nos despedimos de Elizabeth, con la esperanza de que nos volvamos a ver pronto. Lo más pronto posible, porque el Tiempo no perdona.

 

De un email de Marcos, desde Caracas, esta preñada cita (Unamuno dixit!) de Hannah Arendt«Recordemos lo que los romanos –el primer pueblo que se tomó la cultura en serio tal como lo hacemos nosotros– pensaban qué debe ser una persona culta: la que sabe cómo elegir compañía entre los hombres, entre las cosas, entre las ideas, tanto en el presente como en el pasado». 

 

En el canal Arte, Camille Claudel. Siempre que pienso en ella pienso también en Hölderlin, en su encierro de 36 años en la torre de Tubinga, a la orilla del Neckar. 30 años, siete meses, nueve días, fueron los del calvario de Camille en un establecimiento siquiátrico. A algunos elegidos de los dioses les hicieron pagar cara esa elección. Me pregunto cuándo será que un director de cine, alemán o no, filme la vida de Hölderlin, apenas ha habido un destino más trágico entre los poetas de todos los tiempos y de todas las lenguas.

 

Weiß/Colonia, 3.4.

2:00 am : Asimismo en Arte un programa excepcional con la pianista china Zhu Xiao–Mei, la más pura intérprete viva de las Variaciones Goldberg. El programa es en realidad el reportaje de su triunfal regreso a China tras largos años de exilio impuesto por la revolución cultural, aquel sombrío drenaje ordenado por el “poeta” Mao Tse Tung, cuya dedicación full time era desflorar núbiles jovencitas, como Trujillo en su día en Santo Domingo: los extremos sí que se tocan, qué hijos de puta. A Zhu Xiao–Mei la condenaron a cinco años de trabajos forzados en la Mongolia interior, pero sus manos nunca olvidaron a Bach. Oírla tocar es como estar en trance, hipnotizados e imantados por el límpido fluir de la melodía, por ese arroyo de mansas aguas.

 

A las 11:15 am, puntual como un reloj puntual, en lo de la neumóloga. Mi capacidad pulmonar tiene los mejores valores posibles, los pulmones y los bronquios están limpios de polvo y paja, se me reduce a una sola vez al día la inhalación del aerosol que al parecer deberá acompañarme el resto de mi paso por el planeta. Cuando salgo del consultorio lo hago de prisa y convencido de que su asistenta le ha pasado a mi buena Dra. Dornaika los datos de otro paciente, pero no le doy chance a que me llame de vuelta ni seré yo quien vaya  a sacarla de su engaño.

 

En una columna colombiana, dentro de una seguidilla de preguntas retóricas, leo la siguiente: «¿Los millones gastados en nada cuando los ancianos no tienen ni un techo decente para caerse muertos?»; y me apasionaría saber desde cuándo es necesario un techo, en vez del puto suelo, para caerse muerto. El realismo mágico le ha hecho mucho daño a la prosa latinoamericana.

 

Weiß/Colonia, 4.4.

2:00 am : Una serie policial canadiense, la 1.ª temporada, los dos primeros episodios. Algo que me llama la atención es que si bien se trata de una serie franco–canadiense, titulada Mensonges [Mentiras], su comercialización internacional es con un título en inglés: The Killer Inside. Son episodios cerrados, de ± 45’ y muy bien compuestos, de tal manera que la brigada criminal los resuelve, algunos –pese a lo complicados– en menos de 12 horas. Y si Pitágoras no miente, 12 horas son 720’, así es que comprimir 720’ en menos de 45’ supone una hazaña cronológica que le haría poner los ojos en blanco al compadre Einstein. Pero esto que escribo es paja, porque la serie es buena y voy a seguirla hasta el mero mero final. Órale, mano.

 

Alguna vez creo haber comentado aquí que no hay toponímicos huelvanos en la cartografía de América Latina, a pesar de que fueron muchos los marinos de la vieja Tartessos que viajaron al nuevo continente, y con Elcano alrededor del mundo. Hoy, como todos los martes, en el diario aparece la sección fija donde una redactora invita a tomar un café a alguien que encuentra en la calle y cuyo aspecto le parece interesante. Esta vez ha sido una camarógrafa joven integrada en el equipo que rodó durante un par de semanas en una isla deshabitada, sometido a las penurias y falencias del lugar. Y el lugar elegido fue el único con topónimo huelvano allende los mares: la isla Gibraleón, en el archipiélago de las Perlas, del lado Pacífico de Panamá. No sé si en mi Gibraleón de Huelva tienen noticia de este hermano mellizo lejano, pero sería bueno averiguar a quién se debe el bautizo toponímico de esa isla panameña. ¿Averiguarelo alguna vez?

 

En La Modicana, Carlitos pide uno de los dos menús del día (aguacate con gambas y una pasta cuyo nombre no retuve), yo una pizza con mortadela. Cuando me la traen, comenta que ya sabe lo que va a encargar la próxima vez. No escarmienta. Mientras esperábamos la llegada del condumio le dedicamos un par de cábalas a por qué hay tan pocos platos con papa en la cocina italiana, Carlitos supone que debe haberlos en la zona fronteriza al sur de los Alpes, pero la signora nos asegura que sí hay platos con papa más al sur. Sí, en Turín, pienso, pero me lo callo.

 

De www.iberlibro.com me llega una lista de 10 libros imprescindibles sobre el conflicto vasco y entre ellos no se encuentran ni Lectura insólita de El Capital ni tampoco La carta. Se pueden meter la lista, bien enrolladita, por donde la espalda pierde su honesto nombre y se llama culo.

 

MM me pasa el enlace con una grabación de Javier Perianes, por si acaso no lo conociese, y es de la provincia de Huelva, de Nerva, el pueblo que ostenta el nombre de un emperador romano.     Pero a JP lo conozco desde el 6.11.2008, cuando visitamos a César en Sanlúcar de Barrameda, dejé constancia de ello en este diario: «Durante el desayuno, César me habla de un pianista onubense, Javier Perianes, de quien me asegura que es extraordinario, que sus interpretaciones son posiblemente discutibles desde el punto de vista de algunos músicos, pero que tiene un gran talento y una gran inteligencia, como lo ha demostrado en varias entrevistas con él que ha visto en la tele. Es un descubrimiento para mí, y me revancho buscándole en youtube, y haciéndosela oír, el aria de Cunegunda, del Candide, de Bernstein, en la interpretación de Diana Damrau durante la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol, junio 2006, en el estadio de Múnich. César queda realmente impresionado de la calidad de mi soprano predilecta, a quien no conocía para nada, y se anota todos los datos para seguirla en su carrera».

 

Weiß/Colonia, 5.4.

Pilarota viene en Agosto a Europa, y tenía grandes planes viajeros, pero ahora me escribe que «al final decidí reducir la cantidad de sitios que voy a visitar porque eran demasiados para el tiempo y no me gusta correr. Voy a caer primero a Hamburgo con mi amiga, luego iremos a Berlín juntas y probablemente me regrese a Hamburgo con ella, o quizá siga. Hay dos paradas más en mi viaje que son seguras: Praga y Barcelona. En medio de Berlín y Praga quiero pasar por Colonia a verte y conocer la ciudad. ¿Cómo ves el periplo? De Colonia entonces iría a Praga, ¿suena bien? Alguien me dijo que fuera a Dresde». Le contesto ipso fuckto que hay vuelos baratos de Colonia a Praga (y al revés) y de Colonia a Barcelona, «lo que no sé es si los hay de Praga a Barcelona. Por tanto te diría que hagas esta planificación: Hamburgo, Berlín, Praga, Colonia, Barcelona. Y dependiendo del tiempo que estés en Colonia, a Ámsterdam se puede ir desde acá por la mañana y regresar por la noche. En fin, eres tú quien viaja, y yo lo único que deseo es que al menos pases un día con nosotros acá. Y llevarte al museo de Käthe Kollwitz y a ver el cuarto de trabajo de Heinrich Böll, reconstruido en la Biblioteca Central. Ah, y también hay un edificio enorme, mugriento, con dos torres, junto a la estación principal de ferrocarriles, le llaman la catedral y nunca he logrado saber cuál es su función, pero sí que todos los chinos y japoneses que pasan por aquí se hacen una foto delante de su fachada. ¿Será algún centro de peregrinación budista? Tú, que eres tan buena periodista, quizá lo descubras. En cuanto a Dresde, tengo entendido que la reconstruyeron, o sea, que no vale la pena. Verla como siempre fue no tiene gracia alguna. La gracia era verla en ruinas. Un beso fraterno desde la orilla buena del Rhin». Creo que de este modo le ha dado una sarta de buenos consejos.

 

@Guashabita me cita de manera anónima por el honesto procedimiento del entrecomillado :

Y así, cuando @RobbieRuud la felicita («Genial juego de palabras»), ella le replica poniendo los puntos sobre las íes: «No es mío, es de un amigo. Se lo pedí prestado. Jajaja. Mentira, se lo robé a puntillitas, por eso las comillas. Ü». Poco a poco, terminaré haciéndome famoso por mi peculiar cartografía. Ya hay amigos míos colombianos que a Bogotá la llaman Rolópolis, Paisápolis a Medellín, y a Barranquilla Caimanópolis. Y mis amigos ticos se refieren a su país con el nombre que yo le dí, Cámaralentolandia. Igual que a Huelva mis amigos de allí siempre la llaman Troglodia, como la rebauticé. Y también mis amigos españoles saben que me están citando cuando hablan del Reyno Desunido de la Exgran España, y los berlineses saben que si hablo de “la provincia” estoy mentando a su ciudad. Y creo que hay algún que otro bautizo mío más que ahora no recuerdo. Pero lo de llamar Güeno Saire a mi Buenos Aires querido, ah, eso se lo tomé prestado a Sabato; no me gusta adornarme con plumas ajenas.


Weiß/Colonia, 6.4.

A propósito de la columna de Ibsen en el pasquín de Prisa, y sin ser menda un especialista en la materia, creo que el comienzo de la moderna interconexión política/crimen organizado puede datarse exactamente en el momento en que los Estados Unidos recurrieron a los buenos oficios de la Mafia para contar con ella en la invasión de Sicilia. Como es natural, los historiadores "profesionales" llevaranse ambas manos a sus nobles testas y menospreciaranme con gestos de profundo desdén. Pero a su pesar seguiré creyéndolo. Y la Mafia me guiña un ojo cómplice.


Buscando materia prima para mis The Tweeter’s Digest encontré este email del manizaleño @WillyComediante: «Lo más difícil de hacer el amor en un Renault 4, es hacerlo sin dañar ningún merengón». Fatigo (Borges dixit!) todos los diccionarios de colombianismos que me apropincua mi diligente amiga Miss Hortensia Google, pero lo único que consigo averiguar es que existen tantas recetas de merengón como amas de casa en el país. Al final, desesperado, le envío un SOS a @juanalajirafa, mi hada madrina de por aquellos pagos, y casi casi a vuelta de correos me llega su respuesta: «Ese tuit es MUY colombiano. En la década de los 80 se volvió muy común que la gente cogía su Renault 4, lo parqueaba por ahí, y con la tapa del baúl abierto vendía merengones. Merengón es un postre colombiano hecho de merengue, mucha crema y alguna fruta, casi siempre fresa o guanábana. Por cierto, si te comes más de uno te puede dar un coma diabético, es recontradulce». Decido no incluir el tuit en algún # de TTD, porque hacerlo requeriría una larga nota a pie de página, pero consigno aquí la historia ex abundantia cordis, como decimos los clásicos, y en honor a la eficiencia de @juanalajirafa.


Weiß/Colonia, 7.4.

Estuve de compras en Rodenkirchen, y al regreso pasé casi ¼ de hora esperando el bus, a causa de unas obras en la calle mayor, en una parada provisional; una parada en una callecita lateral flanqueada por cerezos ornamentales japoneses en plena floración. Me sentí como en medio de un haiku. Y me acordé del aforismo de Karl Kraus que, cuando lo traduje, se disfrazó de haiku: “Afilo mi enemigo a la medida exacta de mi flecha”.

 

Un nuevo episodio de la serie del CDI Banks. Aprecio que la presentación y la evolución de los personajes no descuiden sus vidas privadas, pero en el caso de Banks y su historia de amor con la DS Cabbot me crispa un poco los nervios. En cambio me parece espléndidamente resuelta la historia del divorcio de la DI Morton. Esta es 100% humana, mientras que la otra resulta poco menos que artificial, una imposición del guion.

 

Durante todo el día un insufrible dolor en la base del pulgar de la mano derecha. He conseguido acallarlo, dominarlo durante todo el día, para no preocupar a Diny, pero a medida que avanza la noche crece, crece y crece, ojalá logre dormir bien después de bajar del último ferry nocturno a Escocia. No me gustaría morir insomne en medio de un ataque de artritis en un dedo pulgar.

 

Weiß/Colonia, 8.4.

Hace tiempo que las dos parejas, Carlitos y Ulli, Diny y yo, queríamos volver a almorzar de un modo arquetípicamente colonés: Rievkooche con compota de manzana (o salmón ahumado, en el caso de Ulli y mío). Íbamos a hacerlo en Rodenkirchen, en el Bistro Verde, pero los sacaron del menú porque dizque es un plato de invierno. Gracias a Miss Google pude localizar pronto uno de los mejores restaurantes de la especialidad, Das Haus Schwan [=La Casa Cisne] con 4 ½ estrellas de puntuación sobre un máximo de 5. Los dos que encontré con 5 estrellas eran al otro lado del río, y nosotros, por principio, no vamos a Siberia si no es por causa de fuerza mayor (ir al aeropuerto, por ejemplo). Y Das Haus Schwan ha sido un pleno en la ruleta, un blanco total en la diana. El local es de lo más agradable, y también el servicio. Una reliquia del proverbial tiempo pasado que sí fue mejor. Por el camino comentamos que estamos hasta la punta del pelo de los carteles de propaganda política con motivos de las próximas elecciones del parlamento regional. Hay carteles casi en cada poste de todas las calles. Una saturación de rostros anodinos que expresan desde la sonrisa política estándar hasta la mirada dizque preocupada y asimismo estándar. Todo ello me hace recordar el espléndido cartel de Klaus Staeck, reproduciendo el grabado de Durero con la cara de su madre, y la pregunta «¿Le alquilaría usted una habitación a alguien así?» Algo que me molesta, además, es que los socialdemócratas hayan usurpado las siglas del Land Norte del Rhin–Westfalia, NRW, arrimando el ascua a su sardina al escribir NRWIR [“wir” = “nosotros”]. A Ulli le parece un hallazgo verbal buenísimo, y claro que lo es, pero lo que me molesta es que con él, por arte de birlibirloque, resulta que la socialdemocracia “es” toda NRW, uno de los crisoles de razas y lenguas más grandes de Europa. La desvergüenza de (y en) la política no es patrimonio exclusivo de la Casa Blanca y su indigno inquilino.

 

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"¡qué más da dormir un par de horas menos, si de todos modos todas las horas son ya de menos!"

Pesimista se levantó mi buen amigo.

Realista, nada más, querida Manu.

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