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Huerta del Retiro el blog de Julio José de Faba


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12 de agosto, 2010

¿Quién es Adela Escartín?

 

 

 

Adela Escartín ha sido una gran mujer de teatro: eximia actriz, pionera entre las directoras de escena y una maestra irrepetible. Tras acabar sus estudios de interpretación en el Conservatorio de Arte Dramático de Madrid en 1947, se incorporó al teatro profesional de la España de postguerra, siendo su primer mentor Tomás Borrás. Aunque muy pronto, las inquietudes artísticas de Adela la alejaron de la mediocridad y tristeza del teatro que se representaba en España por esas deprimidas fechas. Escartín se marchó en 1949 a Nueva York, a estudiar en la Work Shop Drama del director alemán exiliado Erwin Piscator. Asistió igualmente como alumna a las clases de interpretación y movimiento de Stella Adler, y estudió dirección de escena con Lee Strasberg.

 

En Nueva York contactó con los alumnos cubanos de Piscator, quienes viendo las altas dotes interpretativas de la Escartín, la contrataron para debutar en la Habana en 1949 interpretando La Gioconda de D'Annunzio. Al poco tiempo fue reclamada de nuevo por los escenarios cubanos para representar Yerma de García Lorca, dirigida por Andrés Castro. La actriz española se convirtió en una cima de la actuación teatral en Cuba, donde mantendría su actividad profesional de primera figura hasta 1970, fecha de su regreso a España. Escartín comenzó a trabajar igualmente en radio y televisión, firmando un contrato en exclusiva con la C.M.Q. TV, de la que fue actriz exclusiva. Tras la revolución castrista, Adela Escartín mantuvo su talla de primera actriz en los teatros nacionales, y comenzó a dar clases de interpretación en la Escuela Nacional, o en su propio teatro-escuela Prado 260. Para los cubanos, Adela Escartín era una especie de gran dama española que enseñoreaba el teatro isleño, algo así como Vivien Leight para el público estadounidense: una señorita inglesa distinguida, siempre mejor que una actriz yanqui. Tuvo entre sus admiradores declarados a Alejo Carpentier, o José Lezama Lima, que siempre que ella actuaba, se llevaba a todos sus amigos a ver a la gran diva española. Toda una generación de teatro cubano le debe a Escartín una visión más grande y profunda del hecho teatral, y del tesoro ceremonial que implican las tradiciones autóctonas.

 

Tras su cosmopolita formación, (que había completado estudiando técnicas de guión y montaje cinematográfico en la Universidad de Los Ángeles en 1951-52), Escartín se manifestaba tan interesada por el gran teatro de la palabra (Lorca, Tennessee Williams, Chejov, Cocteau, Gorki…), como por el teatro entendido como ceremonia. Su trabajo corporal y sobre todo vocal, no tenía referencias anteriores en el teatro cubano. Escartín estaba muy interesada en la comunicación no verbal. Para preparar sus personajes se empapaba de música tribal o de jazz, y dejaba que esos registros sonoros o lamentos musicales, impregnaran la carne y la voz de sus personajes. Poseía colecciones de discos de Mahalia Jackson, y confesaba una admiración profunda por los actores y actrices del Teatro Habimah de Israel, a los que había tenido la ocasión de ver actuar en Nueva York. Codirigió con Arnold Wesker la versión que se estrenó en Cuba de La cocina. Colaboró con el escenógrafo checo Josef Svoboda, y con el Maestro Thomas Mayer, quien la dirigió en un inolvidable espectáculo ante la fachada de la Catedral de la Habana: Juana en la Hoguera, oratorio dramático basado en un poema de Paul Claudel, adaptado por Arthur Honegger, donde Escartín representó a Juana de Arco con toda una rica gama musical de matices interpretativos, amarrada a una estaca de madera durante toda la representación. Las críticas reseñan el estreno como un espectáculo histórico en el teatro cubano. Juana en la hoguera había sido estrenada en teatro por Ida Rubinstein, e interpretada en cine por Ingrid Bergman, bajo las órdenes de Rossellini.

 

Su regreso a España se produjo por motivos personales y familiares. Sin embargo el teatro Español de 1970 no distaba tanto del que ella había dejado atrás en 1949 cuando marchó a Nueva York buscando nuevos horizontes de verdadero arte escénico. Y el interés que demostraba el teatro español ante el regreso de sus exiliados, es por todos conocido. La pedagogía terminó siendo su lugar teatral más fructífero, a la par que lo compatibilizaba con el trabajo televisivo en series como Estudio 1, Novela o Ficciones, donde quedó registrada su calidad interpretativa, y su gran versatilidad para caracterizar a sus diferentes personajes.

 

Adela Escartín insufló en sus alumnos españoles de la RESAD, las mismas inquietudes que había ido sembrando en sus primeros alumnos cubanos. El teatro tenía que abrirse no sólo a las demás artes, sino derribar sus fronteras, tomando conciencia de la importancia que los ritos, las ceremonias, las fiestas populares…, tenían como cantera y manantial del teatro. Escartín era una infatigable lectora, y conocía las teorías de Artaud, y posteriormente las de Grotowski, con los que comulgaba plenamente. El amor por el teatro oriental y por sus danzas, fue otro de los legados que Adela Escartín dejó a sus alumnos, en este caso en particular al que suscribe.

 
Conocerla y tratarla 28 años como amiga tras haber sido alumno suyo, ha sido uno de los raros privilegios que la vida me ha concedido. Escartín ha sido pura ceremonia en mi vida, aunque fuese para tomar juntos una merienda salada. La distinción, la elegancia, la extravagancia, y sobre todo su personalidad magnética y fascinante la han convertido en una de esas "raras de lujo" que el teatro español no pudo digerir por sí mismo en ningún momento. También su rotunda personalidad, y la fe firme en sus convicciones morales y artísticas le cerraron –lamentablemente- numerosas puertas profesionales.

 

Adela Escartín ha fallecido de un infarto de miocardio el pasado 8 de Agosto, día que este cronista celebra su cumpleaños. En principio, pensé que se trataba de un regalo envenenado; pero hoy, tras regresar de su entierro, he descubierto que si ha fallecido el mismo día en que yo vine al mundo, no ha sido ningún veneno para mi biografía, sino todo lo contrario. Entre su muerte y mi nacimiento se ha sellado un matrimonio que nos mantendrá por siempre unidos. Cada 8 de Agosto celebraré carnestolendas de ida y vuelta.
 
Gracias por vuestra atención e interés leyendo estas líneas. Estoy convencido de que si la hubierais conocido, os hubiera gustado tenerla entre vuestros amigos. Sirva este perfil subjetivo, para difundir la memoria de su nombre, y dar cuenta de la grandeza de su misterioso y valioso talento artístico.

 

Juan Antonio Vizcaíno

 

P. S. Los lectores que deseen obtener más información sobre Adela Escartín, pueden encontrarla en  esta misma revista en los siguiente enlaces:

http://www.fronterad.es/?q=adela-escartin-o-el-arte-de-la-transfiguracion

http://www.fronterad.com/?q=node/4124 (Autorretrato salvaje de una dama)

http://www.fronterad.com/?q=node/2558 (Funeral con villancicos por Adela Escartín)

http://www.fronterad.com/?q=node/6345

http://www.fronterad.com/?q=recordando-a-adela-en-madrid-y-la-habana (Anne Serrano)

http://www.abc.es/20100811/cultura-teatros/adela-escartin-201008111140.html (Alfonso Armada)

 

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