Tedio

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Narradora: Un anciano, sentado sobre un banco de piedra, dobla y desdobla una hoja de papel con impaciencia, intentando dar forma a una figura. Finalmente desiste, estruja el papel y lo lanza sobre su hombro. Suspira y rebusca en una vieja cartera de correos. Saca un molinillo de papel, lo mira con orgullo y lo pincha en un parterre que hay junto al banco.

 

Mientras sigue sacando más molinillos de vivos colores llega, por un camino de grava, otro anciano apoyándose en un bastón, idéntico al de Charlot, que es evidente que no necesita. Trae bajo el brazo un bastón-silla, como los que usan los cazadores.

 

Estraza: Llegas tarde.

 

Baldimiro: La partida de mus… que se ha alargado más de la cuenta.

 

Narradora: Despliega el bastón-silla y lo clava en la tierra. Se sienta, y fija la mirada en el frente.

 

Baldimiro: Todo listo, Estraza.

 

Estraza: ¿Empezamos ya?

 

Baldimiro: Ya.

 

PAUSA

 

Estraza: No sé por qué te has empeñado en que vengamos a estas horas. Va a llover ¿sabes? Nos calaremos hasta los huesos.

 

Baldimiro: ¿Llover…? (Ríe) Llover… Pero si nunca aciertas, hombre.

 

Estraza: Además, si los bancos no abren por la tarde, por qué iba a hacerlo ese de ahí enfrente.

 

Baldimiro: Hay luces encendidas.

 

Estraza: Estarán limpiando.

 

Baldimiro: No, seguro que es el director. He oído decir que los últimos martes de cada mes se reúne con los empleados. No tardará en salir.

 

Estraza: ¿Lo distinguiremos en la oscuridad?

 

Baldimiro: ¡Ya lo creo! Te dije que siempre usa pajarita en vez de corbata. ¿No te acuerdas? Cuando yo estuve en su despacho, llevaba una amarilla con lunares rojos.

 

Estraza: A ver si hoy hubiera suerte…

 

Baldimiro: De esta noche no pasa que lo tengamos frente a frente.

 

Estraza: Bueno, y si no cualquier otro día, ¿no te parece?

 

Baldimiro: Cuanto antes sea, mejor.

 

Estraza: Lo que nos sobra es tiempo.

 

Baldimiro: Yo me iré un día de estos, puede que no a mucho tardar.

 

Estraza: ¡No seas cenizo!  Ya  sabemos  que  tarde  o temprano tenemos que morirnos, pero…

 

Baldimiro: ¿Quién habla de morirse?

 

Estraza: Como dices que…

 

Baldimiro: Que en el momento en que me llame mi hijo, me estoy yendo.

 

Estraza: ¡Ah! ¿Pero aún no te ha llamado?

 

Baldimiro: Hombre, ya sabes lo que son las obras; te ponen la casa patas arriba y que no acaban. “En cuanto esté la habitación terminada, -me dijo- te vienes para acá”

 

Estraza: Buen hijo te salió ¿eh?

 

Baldimiro: Va a acristalar una parte del balcón; no será muy grande, pero a mí me basta.

 

Estraza: Y tanto…

 

PAUSA

 

Estraza(Bostezando)  Poco movimiento hay ahí enfrente ¿no?


Baldimiro: Mmm

 

Narradora: Estraza intenta hacer otra figura pero no le sale. Arruga el papel y lo lanza por encima de su hombro.

 

Estraza: Baldomero… (Silencio) ¡Eh, Baldomero!

 

Baldimiro(Contenido, mascullando entre dientes) 

 ¡Estamos de vigilancia!


Estraza: Ya lo sé… (Reacciona) ¡Oh, perdona, siempre se me olvida! Es que no me sale lo de Balde… Baldi…

 

Baldimiro: ¡Baldimiro!

 

Estraza: ¡Anda que tú también…!

 

Baldimiro: Así me llamaban en el sindicato. De Vladimir y Baldomero, salió Baldimiro.

 

Estraza: Pues eso.

 

Baldimiro: ¡Qué tiempos aquellos! Desde los trece años bajando a por carbón. (Pausa) A mi hijo no  le tiraba mi oficio, cambió el polvo negro de la mina por el blanco de la harina.

 

Estraza: Duro es también. A mí nunca me gustó madrugar.

 

Baldimiro: Tampoco a él. Dejó de amasar pan y montó una inmobiliaria, creyendo que el dinero también se amasaba. “¡Panadero a tus hogazas…!” –le decía yo-. “Que nosotros estamos de este lado, del de los currantes pero honrados. ¡Deja que especulen otros!”

 

Estraza: Mal no le habrá ido; que moverse dinero, se ha movido.

 

Baldimiro: ¿Moverse…? Para mí que alguien se lo guardó en los bolsillos y ése no fue el panoli de mi hijo.

 

Estraza: ¡Vaya!

 

Baldimiro: De la noche a la mañana, tuvo que echar la persiana porque se lo comían las deudas. Y menos mal que yo le firmé un aval, que con cuatro criaturas que tiene, ya me dirás.

 

Estraza: ¡Ay, los hijos! ¡Qué no se hará por ellos…!

 

Baldimiro: La casa, perderla no la perdió. El que perdió la suya fui yo.

 

Estraza: Pero bien sabes tú de quién es la culpa.

 

Baldimiro: ¡Del de la pajarita!

 

Estraza: A ver si hoy…

 

Baldimiro: Siempre sale bien trajeado y se mete corriendo en un coche negro metalizado.

 

Estraza: Azul.

 

Baldimiro: ¿Qué?

 

Estraza: Es mi color favorito.

 

Baldimiro: … en un coche azul metalizado.

 

Estraza(Sonriendo) Eso.

 

Baldimiro: Para mí que nos rehúye.

 

Estraza: ¿A nosotros?

 

Baldimiro: A todos los que le buscamos para que nos dé explicaciones. (Pausa) Si yo no le voy a hacer nada, lo único que quiero es hablar con él; saber si duerme bien, de un tirón, como duermo yo.

 

Estraza: Más humanidad: eso es lo que hace falta.

 

Baldimiro: ¡Qué razón tienes, Manuel!

 

Estraza: ¿Seguimos de vigilancia?

 

Baldimiro: ¡Por supuesto!

 

Estraza: Entonces…

 

Baldimiro: Qué

 

Estraza: Bueno, como me sales ahora con lo de “Manuel”…

 

Baldimiro: ¿He dicho yo Manuel en vez de Estraza?

 

Estraza: Tampoco pasa nada…

 

Baldimiro: ¡Hombre, sí que pasa! Tenemos que estar en lo que estamos, que si  no…  Es que me pongo a hablar de estas cosas y se me va la cabeza. (Pausa) Oye, ¿por qué elegiste “Estraza” como nombre de batalla?

 

Estraza: Las primeras figuras que aprendí a hacer fueron en papel de estraza. Después de la escuela, ayudaba a mi padre en el colmado.

 

Baldimiro: Buen papel para liar sardinas, pero para los aviones no sé yo ¿eh?

 

Estraza(Ríe) Todos  se  caían  en  picado  nada  más atravesar el mostrador.

 

Baldimiro(Ríe) ¡Ya te digo!

 

Estraza: Luego ya… Creo que no me ha quedado ningún tipo de papel sin doblar: de periódico, de cebolla, higiénico, de cartas, pinocho, de cristal, de fumar, cuché, pautado… (Coge aire) Claro que, con diferencia, el más lucido es el de charol con cada cara de un color.

 

Narradora: Estraza saca de su cartera una pequeña caja de metal.

 

Estraza: Aquí guardo los mejores recuerdos de mi vida, doblados en papel charol.

 

Baldimiro(Con hartazgo. Para sí.) Dios mío, otra vez.

 

Estraza: Mira, ¿ves?

 

Baldimiro(Algo   irónico.   Forzando    una  sonrisa)  ¡Guau…!

¡Qué barbaridad, cuántos barquitos!


Estraza: ¿A que sí? Todas las fechas señaladas le regalaba uno a mi Analía. Éste es del aniversario de boda del setenta y siete, aquí lo pone. Le prometí que en cuanto ahorrásemos lo suficiente iríamos a su tierra, a Buenos Aires. ¡Menuda porteña!

 

Baldimiro: ¿Pensabais ir en barco?

 

Estraza: Eh…  no,  no;  pero  como  es  así,  planito,  ocupa menos sitio en la caja. Es que un avión…

 

Baldimiro: Claro.

 

Estraza: Año tras año acumulando barquitos y… (Se le entrecorta la voz) al final no pudo ser. Cada día me arrepiento más de no haberla llevado. La echo tanto de menos…

 

Baldimiro: Tienes que acostumbrarte a la idea, hombre, que hace ya… ¿cuánto?

 

Estraza: Va para cuatro años.

 

SONIDO  DE   PASOS   ACERCÁNDOSE  POR  EL   CAMINO   DE GRAVA. CORRESPONDEN A DOS PARES DE ZAPATOS.

 

Baldimiro: Pues eso, que la vida sigue y hay que tirar para adelante.

 

Estraza: ¡Qué fácil es decirlo!

 

SE DETIENEN LOS PASOS.

 

Voz 1: ¡Vaya, qué sorpresa, ustedes por aquí!

 

Baldimiro: Ah, sí, descansando un rato, sí… Hemos salido a dar una vueltecita y…

 

Voz 1: Pues aprovechen, que pronto entrará el invierno.

 

Baldimiro: ¡Oh, ya lo creo! Hace una tarde muy buena para estar tan avanzado el otoño.

 

Estraza: No tan buena ¿eh? Fijo que esta noche llueve.

 

Voz 1: Usted siempre con la misma cantinela…

 

LOS PASOS SE ALEJAN…


Estraza(Enfadado) ¡Lloverá!

 

… PARA DETENERSE UNOS METROS MÁS ADELANTE.


Voz 1: Mire cómo ha quedado el luminoso.

 

Voz 2: Esto es obra de gamberros.

 

Voz 1: Esta juventud de ahora ya no respeta nada.

 

Voz 2: Sujete  usted  la  escalera,  que  subo  a  echar  un vistazo para valorar los daños.

 

Voz 1: Yo no sé en qué piensan, no lo sé... Si ni estudian ni trabajan, pues claro, de alguna manera tienen que gastar la energía que les sobra.

 

Voz 2: Bueno, veo que no es muy grave el destrozo.

 

Voz 1: ¿Puede arreglarlo?

 

Voz 2: Tiene sólo unas cuantas abolladuras y un cable destrozado a pedradas.

 

Voz 1: Mejor. No   estamos  para   hacer  gastos  extras poniendo un cartel nuevo.

 

Narradora: Estraza escoge un barco de la caja metálica, la cierra y la guarda en la cartera. Mete la figura en un sobre y escribe algo.

 

Estraza: Baldimiro…

 

Baldimiro: Hum

 

Estraza: ¿Te irás pronto con tu hijo?

 

Baldimiro: No sé.

 

Estraza: ¿Sigue viviendo en Madrid?

 

Baldimiro: De momento, allí sigue.

 

Estraza:        ¿Me harías un favor?

 

Baldimiro(Para sí) Ya estamos.

 

Estraza: Llévale esta carta a mi mujer.

 

Baldimiro: Pero, hombre, Estraza, no me vengas con esto otra vez...

Estraza: He metido dentro el barco que le hice para las navidades del ochenta y siete. Fue un buen año. Tú dáselo y verás como ella lo entenderá.

 

Baldimiro: ¡Qué quieres que te diga…!

 

Estraza: Nunca te he pedido nada.

 

Baldimiro: ¡Nunca, dice!

 

Estraza: He escrito sólo el nombre y apellidos, que  la dirección no la sé.

 

Baldimiro: ¡Pues no es grande Madrid!

 

Estraza: Poniendo buena voluntad, ya verás cómo la encuentras. ¡Pocas cartas que he entregado yo sin dirección! Para mí, como cartero, era un reto. Podía haberlas devuelto, pero no; hasta que no las entregaba, no paraba.

 

Baldimiro: Déjalo estar, Manuel.

 

Estraza: ¿Manuel…? ¿No estamos de vigilancia?

 

Baldimiro: Hace cuatro años que no sabes de ella.

 

Estraza: Sé que vive en Madrid.

 

Baldimiro: ¿Y se te ha olvidado que no está sola?

 

Estraza: ¿Olvidar…? Ya no sé cómo he de doblar un papel para que aparezca una pajarita, o un barco, o… (Pausa) Pero su sonrisa… No poder recordar su sonrisa, hace que se me olvide sonreír. Sólo quiero volver a verla.(Rehaciéndose) También tengo yo derecho a soñar y a esperar, ¿no? ¿O es que sólo lo puedes hacer tú?


Baldimiro: (Resignado) Trae acá.

 

Narradora: Baldimiro saca de su chaqueta unos cuantos sobres unidos por una goma elástica e incorpora el nuevo.


 Estraza: Ya verás cómo la encuentras, ya. ¿No encontraba yo a la gente? Lo único es que…


Baldimiro(De repente) ¡Ahí está!

 

Estraza: ¿Quién?

 

Baldimiro:  ¿Quién va a ser?

 

Estraza: ¿El de la pajarita?


Baldimiro: Va a cruzar hacia aquí.

 

Narradora: Pliega el bastón-silla y lo agarra fuerte con la mano, manteniendo el brazo estirado.

 

Baldimiro(Andando) ¡Eh, oiga!

 

Estraza(Va detrás) Espérame.

 

Baldimiro: Disculpe, sólo quiero hablar con usted un momento.

 

Narradora: Aceleran el paso. Echan a correr.

 

Baldimiro: ¿Por qué corre? (Pausa) ¡No corra! (Pausa)

¡Maldita sea! ¡Ya está bien!

 

Narradora: Con el bastón de Charlot engancha el bastón-silla.

 

Baldimiro: ¡Alto de una vez!... ¡Párate ya, cabrón!

 

Narradora: Se detienen bruscamente. Baldimiro, con un giro de muñeca, encara la empuñadura del bastón-silla hacia él. En un movimiento rápido le coloca una corbata anudada que se saca de un bolsillo

 

Estraza: ¡No lleva pajarita!

 

Baldimiro: ¡Oh, perdone la confusión!... Creía que era usted otra persona. (Pausa) ¿Cómo dice?... ¿Loco yo?

¡Habrase visto! (Pausa) ¡Pues bueno, denúncieme!

 

Estraza: ¡Qué poco aguante tiene la gente!

 

Baldimiro: Ya le he pedido disculpas, ¿qué más quiere?

 

SILENCIO

 

Estraza: Hoy tampoco lo hemos conseguido.


Narradora: Baldimiro, abatido, se sienta en el banco y oculta la cara entre sus manos.

 

Estraza: Pero hemos estado más cerca que nunca ¿verdad? ¿Has visto la cara de susto que ha puesto cuando le has agarrado por el cuello?


Baldimiro: Los bastones-silla no tienen ni cara ni cuello.

 

Estraza: ¿Qué te pasa? ¿A qué viene eso?

 

Baldimiro: Estoy cansado de esta farsa. (Pausa) Nunca iré a Madrid.

 

Estraza: ¿Le vas a hacer ese feo a tu hijo?

 

Baldimiro: No voy a ir.

 

Estraza: ¡No fastidies! ¿Y yo qué?

 

Baldimiro: Lleva más de dos años diciéndome lo de la habitación. ¿Tanto va a durar una simple reforma?

 

Estraza: Hombre…

 

Baldimiro: Si hubiera querido, ya me habría llevado.

 

PAUSA LARGA

 

Baldimiro: ¿Qué hora será ya?

 

Estraza: Seguramente la de cenar.

 

Baldimiro: Pues vámonos rápido, que si no…

 

PASOS SOBRE LA GRAVA

 

Estraza: Espera, que voy.

 

Baldimiro: ¿Lo llevas todo?

 

Estraza: Todo.

 

Baldimiro: ¿Seguro? Mira al cielo.

 

Estraza: ¿Qué le pasa?

 

Baldimiro: Que esta noche va a descargar agua, ¿no?

 

Estraza: Ya lo sé.

 

Baldimiro: Los molinillos…

 

Estraza: ¡Oh, válgame, que se me van a deshacer!

 

Narradora: Estraza  vuelve  y  recoge  los  molinillos  de  papel olvidados en el parterre.

 

Baldimiro: ¿Ya?

 

Estraza: Ya.

 

Baldimiro: Pues andando.

 

SONIDO DE UN CREPITAR ELÉCTRICO

 

Narradora: Al fondo, parpadean unas luces, como queriendo encenderse.

 

Estraza: ¿Qué vamos a hacer mañana?


Baldimiro: ¿Mañana…?

 

Estraza: ¿Seguiremos con la vigilancia?

 

Narradora: Finalmente se enciende un cartel luminoso,  un tanto maltrecho, en el que aún puede leerse: “Residencia Aquí me quedo”.

 

Baldimiro: (Deteniéndose) ¡Hum! Vuelve a funcionar.

 

Estraza: (Con decepción) Sí…

 

Baldimiro: Buscar las piedras adecuadas, sin levantar sospechas, nos llevará hasta el mediodía.

 

Estraza: Cada vez escasean más las gordas.

 

SE VAN ALEJANDO

 

Baldimiro: No podemos fallar, camarada Estraza, tenemos que hacerlo añicos.

 

Estraza(Riendo) ¡Acabaremos con él, camarada Baldimiro!

 

Baldimiro(Riendo) ¡Date prisa, que hoy tengo hambre!

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