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1 de octubre, 2014

Elisa, Reus, 1999

 

Hace ahora 15 años, a Elisa le llegó una atenta carta de algún departamento de la Administración en la que se le pedía que respondiera a una encuesta sobre turismo interior. Se deduce que después le felicitaron las fiestas. Y ella contestó esto:

 

A Doña *****

Unas linias para darle las gracias por acordarse en estas fiestas como le conté mi nieta, Yolanda esta en Alemania esta en una familia. Por las mañanas se cuida de unos niños que tiene la familia i las tardes esta en una Academia ya sabe mucho de alemán también sabe ingles i esperemos que cuando rregrese encuentre trabajo porque no atenido mucha suerte vinieron de Madrid unas señoritas diciéndole que le darían trabajo pero no fue asi querían que comprase unos libros iquerian que pagase dinero todos los meses cuando yo estaba sin trabajo inotenia ni un duro mi marido se abia marchado con todo el dinero que teníamos del piso que estamos pagamos venteisietemil pesetas que de las cuarenta mil que me dan el banco ya se queda las que tenemos que pagar del piso. Como pueden comprender como boy a marchar de Viaje sin dinero si no me llega para vivir. El poco dinero que le dan a Yolanda se tiene que pagar las clases itambien comida. Perdone porhaberla molestado con mis problemas.

Un saludo. Elisa ****”

 

 

Lo que me asombró es que la carta podría perfectamente ser de 2014:

 

Elisa y su nieta son una unidad familiar bastante frecuente: desempleo femenino y inempleable por la edad, a lo que se añade abandono marital sección ahítepudras.

 

Cuarenta mil pesetas de pensión. Si no paga las veintisiete mil el banco la echa del piso. Es inevitable pensar en los 420 euros de tantos hogares de hoy, complementados con bancos de alimentos.

 

Si la carta fuera de 2014, Elisa contaría que le han quitado alguna ayuda a la dependencia.

 

La joven Yolanda se ha ido ¡a Alemania! a labrarse un porvenir. Yolanda “no ha tenido suerte”; como la gran mayoría de los jóvenes hoy, y todavía más los de familias sin las imprescindibles conexiones sociales.

 

Por no faltar, no faltan ni los aprovechados, esas “señoritas de Madrid” que le prometieron trabajo y luego nada...

 

 

Hoy, cuando corren días tan catalanes, cuando ves con terror que no hay política de altura, al releer esta carta en castellano con gotas catalanas, escrita por una mujer mayor, sola y pobre que se molesta en dar las gracias, me pregunto qué habrá sido de Yolanda, si habrá conseguido salir adelante, ayudar a su abuela. También me pregunto si le importa a alguna autoridad, local, autonómica o estatal el empleo de los jóvenes, la gente como Elisa, los cientos de miles de Elisas.

 

Y sobre todo, ¿es hoy el panorama social básicamente igual al de hace 15 años?

 

Buscando la carta de Elisa, encontré un poema de Antonio Gamoneda (Después de veinte años) que no sé por qué me aportó un poco de sentido, y que acaba así:

 

Tierra incansable, firma la paz que sabes.  Danos nuestra existencia  a nosotros mismos.

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