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El Gallinero el blog de El Gallinero


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24 de febrero, 2018

Lo extraordinario, lo improbable y lo inesperado en el teatro. Elemental, querido Albee (y II)

 

(Leer la primera parte aquí.)

 

Tres mujeres altas
Tres mujeres altas, estrenada en 1995

 

Lupa en ojo y apartándome cada dos por tres las orejitas del gorrito de las… retomo mis investigaciones. Resulta que Albee se ha representado no pocas veces en España. Además de La caja de arena, que la estrenaron los del TEM en 1963, junto con La historia del zoo, otras diez obras suyas han podido verse en nuestros escenarios, incluso traducidas a otras lenguas cooficiales. En resumen:

 

En 1966, El sueño de América, por el Teatro Experimental Independiente Gogo, dirigido por Santiago Sans, en un Ciclo de Teatro Norteamericano, en Barcelona. En 1969, Un delicado equilibrio, dirigida por Claudio Guerín, en versión de Antonio Gala y representada en el Teatro Español. En 1970, Todo en el jardín con una producción de Gemma Cuervo y Fernando Guillén, dirigida por José María Morera, y representada en el Teatro Fígaro. 

 

Todo en el jardín
Cartel de Todo en el jardín de 1970

 

En 1976, la sala Cadarso, un teatro pequeñito que organizó la I Muestra de Teatro Independiente, dio espacio a Besties de mar en una traducción de Terenci Moix, y en 1983, a Seascape (¿Dónde estaba usted el día siguiente?) (¿Dónde estabas el día después?), dirigida por Alfredo Mañas. En 1995, su premiada Tres mujeres altas, dirigida por Jaime Chávarri, e interpretada por María Jesús Valdés, Magüi Mira y Silvia Marsó, se estrenó en el Teatro Principal de Zaragoza y estuvo en cartel en Madrid en el Teatro Lara. En 2005, el Teatre Romea de Barcelona estrenaba La cabra o ¿Quién es Sylvia? en la que Josep Maria Pou había hecho la traducción, dirigía y protagonizaba; en Madrid hizo temporada en el Bellas Artes. En 2006, La comedia del bebé fue dirigida por Jesús Salgado e interpretada por Manuel Galiana, María José Goyanes, entre otros, y con escenografía de J.L Raymond. 

 

Besties de mar
Cartel de
Besties de mar de 1976

 

De algunos de estos títulos volvió a haber una nueva producción, Todo en el jardín en 2002, dirigida por Jaime Chávarri en 2002, Ahuntza nor den Sylvia?, dirigida por Carlos Zabala en 2009, o Un fràgil equilibri, dirigida por Mario Gas en 2011.

 

LA cabra
La cabra o ¿quién es Sylvia?, estrenada en 2005

 

En total se han representado en España once obras distintas de treinta y dos que escribió Albee, no está mal. Y algunas de ellas se han repetido en varias ocasiones, como es el caso de La historia del zoo de la que hablábamos el otro día (y no nombramos los montajes que no derivaban directamente de la vía Layton), o la mismísima ¿Quién teme a Virginia Woolf? Creo que me he emborrachado de información y ya solo veo pequeñas letritas hablando de tiempos pasados, pero ¡qué tiempos! Porque ¿Quién teme a Virginia Woolf? también tiene una gran ascendencia. 

 

En España se estrenó en 1966 con Mary Carrillo y Enrique Diosdado. En 1999 fue nada menos que la última obra de Adolfo Marsillach antes de morir, que representaba junto a Nuria Espert, en producción de Juanjo Seoane, y que a Madrid llegó al Teatro Albéniz. Y en 2011, Daniel Veronese la dirigió en para el estreno en el Teatre Romea de Barcelona, en catalán, con Emma Vilarasau y Pere Arquillué, y que llegaría al año siguiente en castellano al Teatro de La Latina de Madrid, con Carmen Machi sustituyendo a Vilarasau. Ahora mismo se representa en la salita Arte&desmayo con actores no tan famosos, pero sí igual de potentes. No es moco de pavo, no. Pero de gallina empieza a ser...

 

Mary Carrillo y Enrique Diosdado
Mary Carrillo y Enrique Diosdado en una obra que no es
¿Quién teme a Virginia Woolf?,
porque ni el CDT conserva fotos de esa representación. 

 

¿Entonces, por qué? ¿Se aproxima algún remake de la versión cinematográfica hollywoodiense con Elizabeth Taylor? ¿Le van a dar a Albee un cuarto Pulitzer a título póstumo? ¿Será porque murió hace un año y poco? ¿O acaso tendrá que ver con ese título tan inquietante?

 

-Vamos, Al, bandido, sal de algún otro programa de mano y dime qué significa. –le increpo en mitad de la sala de estudio del CDT.

 

Lo único que consigo es atraer aún más miradas de extrañeza hacia mí. En concreto, unos ojos empiezan a mirarme con pinta de estarme imaginando desplumada y cocinada en caldo. ¡Qué vergüenza! Creo que el mediodía no es un buen horario para que una gallina trabaje en un lugar público.

 

Marsillach
Programa de mano de la versión de ¿Quién teme a Virginia Woolf?
protagonizada por Nuria Espert y Adolfo Marsillach.
¿Saldrá de él la cara de Albee si lo miran bien?

 

Al no aparece, debe ser que he cubierto mi cupo de sucesos paranormales del año. Lo único que creo oír es una cancioncilla de fondo. Alguien tararea algo como:

 

-Who’s afraid of the big bad woolf, the big bad woolf, the big bad woolf…?

 

Intento traducirlo con mi inglés de corral de extrarradio y deduzco:

 

Quién… tiene miedo…del…gran…malo…lobo.

 

Un momento, un momento. ¿Lobo? ¡Lobo! ¡Yo! ¡Yo le tengo miedo! ¡Mucho miedo! Me meto debajo de la mesa y me castañetea el pico. Entre los ojos que me miran con deseo y el lobo feroz, esta investigación empieza a ponerse demasiado peligrosa para mí. Lo reconozco; no soy un Hawai 5.0, ni un NCIS, ni un CSI, ni si quiera una buena agente de la TIA. La investigación se acabó por hoy, que, como todo el mundo sabe, los corazoncitos de gallina estarán muy buenos encebollados, pero son pequeñitos y se estropean fácilmente. 

 

El arranque de valor hizo que por unos momentos parase el choque-y-choque de pico, y pude oír mejor. Vaya, la cancioncilla no decía “big bad woolf” sino “Virginia Woolf”. Ahora lo entiendo, es un juego de palabras entre la canción del cuento de Los tres cerditos y la escritora inglesa. Dicen que Al lo vio escrito en una pintada de un baño del Greenwich Village neoyorquino, pero él nunca quiso decir nada sobre este título... Otro gran misterio que resolver.

 

V. Woolf
¿Quién teme a Virginia Woolf? estrenada en 2018 en Arte & Desmayo


De pronto, empecé a entender la mentalidad del autor. Sus palabras y sus silencios. Recordé su presencia, y aquella idea clave que nos transmitió desde el principio de este caso. ¡Claro, esa es la razón de este binomio albeenista madrileño! La razón es que no hay razón. El motivo es que en el teatro, mucho más habitualmente que en la vida, se aparece lo extraordinario, lo improbable y lo inesperado. Nosotros solo tenemos dos obligaciones: sentarnos a esperar su presencia y, cuando la vislumbremos, no dejarla escapar sin aprovecharla. Así que, queridos lectores, por favor, aplíquense la resolución del caso, que me ha costado mucho esfuerzo desvelar el misterio, y ¡no dejen de disfrutar de los dos albees madrileños!

sñrta. Cló

 

La historia del zoo
de Edward Albee
con Javier Ruiz de Alegría y Carlos Martínez-abarca
Dirección: José Carlos Plaza
En Teatro Lara, miércoles, 20'15h., hasta el 4 de abril

 

¿Quién teme a Virginia Woolf?
de Edward Albee
con Mélida Molina, Juanma Gómez, Sheyla Niño y Enrique García Conde
Dirección: Fernando Sansegundo
En Arte&desmayo, viernes y sábados, 20'30h., y domingos, 19'30h.

 

La comedia del bebé
La comedia del bebé, estrenada en 2006

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