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Malabo el blog de Juan Tomás Ávila Laurel


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24 de enero, 2018

Guinea Ecuatorial: últimas preguntas, las mismas de siempre

 

El que conociera al guineano medio sabría que es una persona muy apegada a las maneras de vida formales, refiriéndose a la etiqueta. Es normal que lo vieras muy bien vestido para nada, y si es empleado de una institución con sede y denominación de cierta categoría, es posible que sólo lo vieras de paisano un domingo por la tarde, tomándose unas cervezas. Por este mismo apego a lo formal gastan su dinero en cierta ropa y en coches de cierto tipo, sin importar que alrededor no haya nada en pie. Por ejemplo, es normal que muchas de estas personas a las que nos referimos se bañen todavía en ríos con aguas de dudosa calidad, el mismo sitio en que lavan sus coches, si hay acceso. Por otra parte, y desde que la colonización nos hizo creer en Dios, en la virgen y los santos, hecho reforzado por las predicaciones de sembradores evangélicos, este guineano medio cree que practicar la fe es una obligación ciudadana, hablar del poder de Dios es mejor y esperar que el cielo reciba a quien sea es un deseo. La cuestión religiosa es importante porque más abajo veremos que está enraizada la creencia de que todo poder viene de Dios. Es decir, si entramos de lleno a hablar de la dictadura, veremos que el dictador y muchos de estos guineanos son acogidos en un templo, cual sea, y se les predicará lo mismo y ambas partes irán convencidos de la verdad predicada por un pastor que no tiene que ser necesariamente persona honesta, como el mismo dictador tampoco lo será.

 

Estos días han ocurrido cosas graves en Guinea Ecuatorial. Como resultado del golpe militar que Obiang se sacó de la manga han torturado a cientos de personas, historia que no parece ser que se sabrá jamás. Aprovechando las circunstancias de este golpe, detuvo a militantes de un partido político y a uno de ellos lo estuvieron torturando hasta que murió en sus manos. De la misma manera falleció uno de Chad, presentado como participante en la intentona. Llegado aquí, urge hacer esta pregunta: ¿Puede la muerte de Santiago Bee considerada un en acto de lucha por la democracia? El primer intento por responderla pasa por decir que este muerto se carga en la cuenta de la dictadura de Obiang y la de los que la sostienen. Dicho esto, preguntemos si el partido al que pertenecía había adoptado algún tipo de actitud desafiante contra la dictadura, al menos relacionado con su muerte dramática. No querríamos responder de manera inmediata, pero ya está siendo llamativo el hecho de que muchos guineanos crean que el paso imprescindible para erradicar esta dictadura sea formar un partido y esperar. Además, que este tiempo de espera se utilice para tomar parte en los procesos electorales que organiza la dictadura, sabedores todos nosotros que no es ninguna vía para derrocarla.

 

En el caso del partido de pertenencia del joven asesinado vil y dolosamente, ya algunos dijeron de las credenciales de su lider, Gabriel Nse, antiguo servidor de la dictadura cuyo liderazgo actual está montado en el culto a Dios y en la infalibilidad de su designios. Esta, pues, no puede ser la vía. Y mirando el comportamiento de los líderes de las formaciones políticas restantes nos permite aconsejar a los guineanos que nos quieran escuchar que hay suficientes señales de que ninguno de ellos cedería a nadie su oportunidad para ocupar una posición predominante en la política guineana. Y no es un asunto exclusivo de Guinea, sino que los políticos jamás arriesgan su posición. Pero en el caso de Guinea los políticos en liza, y sus partidos, actúan como si la dictadura se fuera a disolver por su cuenta, sin ninguna baja. Esta actitud es la que les lleva a malgastar una cantidad ingente de energía en las elecciones de Obiang, y porque hacen uso de esta formalidad tan del gusto de los guineanos y de la que los políticos hacen tan recurrente gala. Si quisiéramos poner un ejemplo de la falta de compromiso de estos políticos sacaríamos a colación los episodios de la POC, en los que, al parecer, ni CPDS ni el Partido del Progreso pudieron ponerse de acuerdo en presentar una candidatura conjunta. Teniendo en cuenta que ambas partes echan la culpa de aquel fracaso a la otra, con acusaciones que causan pudor, podemos concluir que la culpa puede ser repartida a partes iguales.

 

¿Qué pasaría si por lo que fuera, que sería la mediación de un ángel con poder, o a través de chantajes derivados de su licenciosa existencia, en unas de estas elecciones guineanas la oposición ganara 10 escaños? Pues se felicitarían enormemente, como si les hubiera tocado la lotería. Y veríamos, andando en el tiempo, que parte de los agraciados con estos puestos arrancados a la dictadura se conformarían y acabarían diciendo aquello de "ninguna democracia es perfecta" Es decir, con una falta total de convicciones, y esto pasa con casi todos los políticos, dirían que menos da una piedra. ¿Pero el objetivo de la formación de un partido político es obtener una parte raquítica de los escaños en disputa?, ¿cambiaría algo la situación? Si no fuera dictadura, sabríamos matizar esta realidad, pero siendo la que es, no hay duda de que acomodarse a la situación sería condenable. Pero los políticos, y los que los siguen y alientan, no lo verán jamás. Antes de llegar aquí deberíamos notar el hecho de que los partidos guineanos hablan de dictadura, pero se comportan como si estuvieran en una democracia, cada uno luchando por un mejor lugar.  Como resultado de creerse los mejores, de los partidos políticos conocidos en Guinea no hemos oído jamás hablar de transición. No creen que Guinea necesita un estadio intermedio entre la arrasadora dictadura y el ejercicio del poder del partido que saliera vencedor en unas elecciones democráticas; y es normal que alguno de  los líderes se presentaran en los medios cibernéticos como si estuvieran en campaña, en una actitud que avergüenza a cualquiera que tenga un mínimo de sentido común. Y es que si no pueden erradicar ellos solos la dictadura, presentarse como si estuvieran en campaña, precisamente cuando la dictadura muestra sus peores formas, es denigrante, descorazonador.

 

Hay en Guinea una cantidad grande de militares extranjeros que están al servicio de Obiang. Ya debería ser hora de que los que darían su vida por defender la unidad nacional, y así lo han manifestado en la menor ocasión, alcen la voz contra esta intromisión extranjera en sus vidas, alargando la agonía. Por otra parte, iniciamos estas breves reflexiones hablando del apego del guineano medio a las formas de ser formales para decir que lo que se puede esperar de una persona de este tipo es practicar un tipo de seguidismo en que esta forma deje de ser la que es. No habrá, señores políticos, una arremetida multitudinaria para echar a los Obiang del poder si preferís haciendo jueguitos democráticos. Aquí inmediatamente tenemos que hacer una matización, reconociendo que estos jueguitos, y en el caso de Santiago Bee, sí pueden llevar a la muerte. Bien, también es imposible erradicar esta dictadura sin pérdidas humanas. Lo que pasa en la actualidad es que las bajas que pudieran haber solo servirían, y lo saben, para que los políticos tengan una posición cómoda de cara los que, de cuando en cuando, miran de reojo lo que allá abajo se cuece.

 

Los guineanos están queriendo ser engañados y es bueno que esto no siga siendo la tónica común. Pero que los engañadores sean los políticos que dicen luchar es inaceptable.

 

Barcelona, 24 de enero de 2017

 

 

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