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Malabo el blog de Juan Tomás Ávila Laurel


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6 de diciembre, 2017

Obiang et alii o cuando los negros aman el sado

 

Su Excelencia General Obiang:

 

A raíz del revuelo internacional causado por el desvelamiento de lo que pasaba con miles de negros en Libia, país en que eran vendidos al mejor postor, acudimos para decir, aquí y ahora, que no solamente llueve sobre mojado, sino expresar otra vez nuestra extrañeza por la hipocresía de los que hacen llegar sus gritos al santo cielo.

 

Antes de entrar en materia, permítanos felicitarle por el altísimo porcentaje de votos, cercano al 99, con que el partido que le rinde la pleitesía ha ganado las elecciones en Guinea Ecuatorial. Cualquiera podría creer que es ironía, pero el inmarchitable afán con que personas aparentemente justas y constituidas en partidos supuestamente democráticos suelen querer tomar parte en estas elecciones, en las que ninguna regla previa se cumple, nos recuerda que en la lucha por el poder todos los medios son buenos y aunque se rompa cualquier promesa.

 

A lo que íbamos: miles de negros son ofrecidos al mejor postor y para que la conciencia remordida no empañe la profesional hipocresía necesaria para nadar en las infames aguas de la política, alguien con más poder reunió a los presidentes negros, estaba entre ellos Su Excelencia, y anunció que ponía el dinero que pagaría los aviones que llevarían de vuelto a su casa, quizá patria, aldea o país, a los doloridos negros que la irracionalidad libia estaba sometiendo a vergonzosa esclavitud. Suponemos, general Obiang, que fuera de las cámaras se os dijo que nada había cambiado en lo que se refiere a la cotidianidad de que los dineros de vuestros países, en dólares, euros, yenes y yuanes, debían seguir corriendo por los bancos de ellos y que sigan en su imparable prosperidad. Lo suponemos porque desde que sabemos que vuestros hijos, hermanos, mujeres, más hijos e hijas llevan el dinero a regalarlo a lo que más tienen, nadie de ellos se ha quejado y entendemos que tiene algo que ver con quién se apresuró a pagar el avión. (O si han hecho como si se quejaran, es con mucha hipocresía)

La referencia a la hipocresía es necesaria porque en vuestro esfuerzo por afianzarse en el poder no dudáis, en vuestros países, lejos de blancos y de líderes aparentemente carismáticos, en infligir castigos severísimos a los negros de los que os servís para llenar vuestros sacos de dinero, precisamente este dinero que diligentemente ponéis en manos de los blancos. De hecho, si no dijimos mucho ante el clamor general por lo que había estado pasando en Libia era porque ya alzamos la voz, algunos años antes, para denunciar los abusos que los negros sufrían en Guinea. Los archivos lo confirman y se puede leer la denuncia aquí.

 

Coincidente con este clamor hemos recibido un documento audiovisual sobre una animalada que un supuesto hombre libio estaba infligiendo a una mujer negra, y a raíz de la vida errante que nos habéis obligado a abrazar. Aquel documento no solamente no lo pudimos ver en su totalidad, sino que somos incapaces de dar detalles del mismo a nadie, creyendo que el silencio podría curar el daño causado a nuestra conciencia. Fue más tarde que entendimos de donde podrían ir los tiros, expresión utilizada a propósito. ¿Sabe Su Excelencia de estas personas que solo disfrutan si infligen dolor a otras, máxime si estas no pueden defenderse? De esto se trataba, una aberración por la que se justificaría, incluso, cualquier acción violenta contra todos los que sostenían el estado de cosas que describimos. ¿Y sabe qué? La convicción de que aquel humillante dolor recibido en tierras lejanas y extrañas la podemos recibir en nuestra propia Guinea, y a causa de nuestras denuncias, hace que ya no tengamos nada que temer, pues no tenemos escapatoria. Ya sabrá, general de pacotilla, las palabras que usará para justificar lo que haga con nosotros.

 

Barcelona, 6 de diciembre de 2017

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