Entre   |  Regístrese

Tiernamente adorables el blog de Mario de las Heras


Tamaño de texto: A | A | A

13 de febrero, 2019

Un café con Almeida

 

Siempre he tenido un poder mágico para saber qué personas nacieron el mismo año que yo. Ayer me invitaron a un encuentro con José Luis Martínez-Almeida, el candidato del Partido Popular a la alcaldía de Madrid, y cuando lo vi lo supe una vez más. Se lo pregunté casi retóricamente a mi compañero de mesa y me dijo: “Cuarenta y algo... no sé...”. Pero yo lo sabía. Cuarenta y tres. Del setenta y cinco. Estas cosas a mí me crean afinidad de primeras. Como si fuera un antiguo compañero del colegio, o de juegos. Siento una especie de conexión (y también una especie de orgullo: ¡un alcalde de mi quinta!) Un reconocimiento de iguales por el que casi me veo animado a hacer algún tipo de saludo masón imperceptible. El saludo de los del setenta y cinco.

 

Todo iba bien hasta que me enteré de que Almeida es del Atleti. Entonces la conexión sufrió un cortocircuito, y su imagen se me representó borrosa durante unos segundos, como resintonizándose igual que la princesa Leia en el holograma que emitía R2D2. Una vieja tele en blanco y negro en la que el candidato aparecía de repente con el uniforme colchonero diciéndonos a todos que no lo podemos entender, o que no dejemos de creer y cosas así. De repente es como si Almeida hubiera nacido en 1965, o peor, en 1985. La afinidad se deshacía y luego él se puso a hablar, sentado en una banqueta con un micrófono en la mano, delante de un panel con su imagen. Yo pensé, ya completamente descreído: “A ver qué va a decir el del Atleti”.

 

Y dijo que primero iba a hablar de algunas cosas que consideraba importantes, pero que lo que de verdad quería era escuchar, y eso me gustó. Así que después de contar algunas razonables propuestas, resultó que después éstas parecieron de verdad razonables porque esos madrileños le estaban haciendo las peticiones que antes él había esbozado como propuestas. Yo empezaba a pensar que algo bueno tenía que tener este hombre siendo del setenta y cinco, a pesar de sus evidentes defectos futboleros. El caso es que hablaba tranquilo, sin el menor asomo de importancia (yo ya había visto algo de esto en la tele). Estaba hablando el lenguaje de la calle que no es el lenguaje de los maleducados, ni de los irrespetuosos. Era el lenguaje de la calle que había ido a decirle, por ejemplo, que el barrio del aeropuerto estaba abandonado.

 

El mismo lenguaje que utilizó con desesperación una mujer a la que le temblaba la voz y a la que los alquileres sociales de Carmena, la gente sin recursos que la alcaldesa había enviado a su comunidad de vecinos a vivir le hacía la vida imposible a ella y a su familia sin amparo ninguno del ayuntamiento. Yo vi como a esa mujer Almeida le ofreció su compromiso con sinceridad visible porque lo hizo sin alharacas detectables. Y después habló de los actuales chiringuitos consistoriales y de lo fácil que iba a ser derribarlos por la fragilidad de sus paredes y por la inutilidad de sus inquilinos. Habló en este sentido de la necesidad de capacitación en los responsables de las diferentes áreas del consistorio, y dijo algo muy novedoso en estos ambientes: “Mi trabajo consiste nada más que en rodearme de los mejores en cada departamento”.

 

Sin eslóganes ni cursilería habló también del presupuesto intacto y desperdiciado del ayuntamiento, y de la hipocresía y del fracaso de sus políticas sociales, ese falso emblema, cuyo hito y única acción fue el cartel de Refugees Welcome, durante años colgado en la fachada del Palacio de Comunicaciones como si fuera un palacio okupado. Estaba hablando como un gestor municipal y no como un político. Ni mucho menos como un charlatán pseudo maoísta. Pero lo que más me gustó fue eso de la revolución. Aquello de que el actual gobierno de Madrid había venido a hacer la revolución en vez de hacer municipalismo, que es hacer más sencilla la vida de los ciudadanos, o como dijo una mujer al final acerca de lo que quería del próximo gobierno (a la que el protagonista le pidió el copyright): que al menos no la moleste.

Compartir

ImprimirImprimir EnviarEnviar
Inicie sesión o regístrese si quiere identificar sus comentarios.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Rellene el código de la imagen / Resuelva la operación matemática

(*) Campos obligatorios

Al enviar tu comentarios estás aceptando los términos de uso.

ISSN: 2173-4186 © 2019 fronterad. Todos los derechos reservados.

.