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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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13 de enero, 2018

De mi diario : Semana 02 / 2018


AVISO IMPORTANTE : Ante las repetidas devoluciones masivas de mis Dobles Envíos, por parte de Gmail.com, me veo obligado a comunicarles una decisión que en realidad estaba ya tomada desde hace meses, pero he ido aplazando su puesta en marcha. Hasta ahora ha sido así que cuando me llegaba devuelta una remesa íntegra, la reenviaba (algunas semanas incluso siete veces) hasta que por fin conseguía depositarla en sus buzones. No lo haré más. Y no lo haré más porque no se trata tan sólo de la pérdida de tiempo del reenvío, sino sobre todo, sobre todo, de que al regresármela devuelta íntegra, Gmail.com me inunda el buzón y debo proceder a borrar casi 500 files (que no pueden borrarse de una sola vez, sino a razón de 25 cada vez). Una tarea enojosa y robatiempo a mansalva, que no estoy dispuesto a seguir llevando a cabo. No es tiempo lo que me sobra. Así pues, si mi Doble Envío no está en sus buzones virtuales antes del mediodía del domingo (hora europea) y quieren seguir leyendo mi diario, tendrán que recurrir a FronteraD. Como ya le he dicho a varios de ustedes, si tampoco se encuentra allí mi diario eso significa que ya me llegó la hora de mudarme al valle de Josafat. Y un consejo más les doy, como lo he hecho personalmente a varios de ustedes a lo largo de nuestras relaciones: programen en su respectiva lista de Favoritos el enlace con mi blog de FronteraD, que se actualiza automáticamente cada semana, y así no tienen que ir buscando en la página de FronteraD dónde se encuentra mi blog, sino que se van derechos a él gracias a ese enlace. 


Que es : http://fronterad.com/?q=blog/13

 

Espero que entiendan mi decisión y obren en consecuencia. Les quedo, desde ya, sumamente agradecido.

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Weiß/Colonia, 7.1.

10:01 am : Desde anoche, la misma putada del domingo anterior. Gmail.com me devuelve íntegras las remesas colectivas y además me impide enviar emails porque “me excedí de cupo”. Y eso no es todo: cuando por fin me retiran la veda y logro pasar un envío colectivo con anexo, resulta que el anexo está dañado por el ir y venir durante la devolución. La situación es tan de mear y no echar gota, que estoy pensando seriamente cambiar de Servidor, un servidor que en este caso se evidencia como el más inasible y despótico de los ordenadores [sic].

 

[A las 5:40 pm, cuando me levanto de la siesta, la situación sigue siendo la misma. Menos mal que sí puedo recibir emails, y así leo el de mi sobrina Mónica diciéndome desde Huelva que no predico en el desierto cuando le pido a mis amigos, en estos casos, que acudan a mi blog, el de Fronterad, porque si la nueva entrada de mi diario está allí, significa que todavía no he muerto].

 

[A las 9:26 pm pude mandar una de mis remesas colectivas, pero cuando quise continuar con el envío de emails individuales, otra vez me cortan el servicio por nuevo excederme del cupo. El envío de la remesa colectiva fue a 50 personas: ¡¡¡¡¿de qué hijueputa cupo me excedí?!!!!) 

 

En el suplemento mensual del Kölner Stadt Anzeiger dedicado a los libros, el poema del mes en esta oportunidad es uno de Michiko, la emperatriz del Japón. Al parecer es lírica, y acaba de publicarse en alemán una selección de sus poemas breves, casi todos de cinco versos; poemas no sólo inspirados por la Naturaleza o el paso del Tiempo, temas constantes en la poesía de su país, sino también por acontecimientos políticos. Por ejemplo este titulado “Berlín” y que se remite a la caída del muro, el 9.11.1989: «Esta mañana de otoño / la vamos a conservar / para siempre en el recuerdo. / Sobre la Puerta de Brandeburgo / un nuevo día su luz esparce».

 

Lillian me pide que le recomiende la mejor traducción de las “Elegías de Duino” que conozca. Y resulta que no conozco ninguna. De Rilke, en España, sólo había leído sus Historias del Buen Dios, que no me hicieron mucho tilín. Su poesía la descubrí estando ya en Alemania y pudiendo leerlo en alemán, así es que no lo he vuelto a leer en español. Una consulta en iberlibro.com me permite averiguar que hay al menos cinco traducciones asequibles de las “Elegías”, no sé qué contestarle a Lillian. Bueno, sí, podría contestarle que aprenda alemán, pero me parece un poco exagerado, como lo de Unamuno aprendiendo danés para leer a Kierkegaard.  

 

Almuerzo con Oskar en La Modicana, invitados por él (su regalo de Navidad a nosotros). De lo que más hablamos es del viaje que quiere emprender cuando termine su bachillerato, este año, y haya ganado el dinero bastante para costearse un año sabático viajando por el mundo, como hizo Paul en su día. La idea de Oskar es irse a algún lugar de América Latina, pero he tratado de ganarlo para la idea de que haga el camino de Santiago. Veremos, como decía Homero.

 

Desde la semana anterior hay una nueva serie policial sueca, protagonizada por una abogada, Rebecka Martinsson, creación de la novelista Åsa Larsson, quien sitúa la acción de su saga en la Laponia sueca, cerca del Círculo Polar Ártico. En este caso estoy seguro, sin haber leído ni una sola novela de la saga, que son superiores a su filmación. Los episodios no te dejan ni frío ni caliente sino todo lo contrario. Y bien está que se filme casi en la oscuridad, porque el lugar casi no deja otra alternativa, pero uno quiere ver algo en la pantalla, no tenerlo que adivinar.

 

Weiß/Colonia, 8.1.

Me llaman por teléfono del consultorio de la dermatóloga para avisarme de que está enferma y por lo tanto debo aplazar mi visita de hoy al lunes 22. Una vez más la demostración de que el mundo creado por el Dios de la Biblia es una chapuza: ¡si hasta los médicos se enferman!

 

A Rosa, de quien hoy recibo un email comunicándonos la muerte de nuestro querido Juan«La verdad es que pensaba escribirte pasados algunos días, pero hoy he abierto por casualidad mi antigua cuenta (en @t-online.de), que cambié en mayo del 2013 por la actual, la que verás en la cabecera de este email ([email protected]). Pero aunque la cambié, mantuve la vieja y la abro de vez en cuando para ver si hay algún amigo que todavía no se ha enterado del cambio. Y hoy es la primera vez que la abrí en este nuevo año y me quedé como si me hubiesen golpeado en medio de la frente con un martillo. Fue al ver que tenía un email que me enviaba Juan Drago. Claro está que en seguida reaccioné, supe que eras tú quien me escribía desde su cuenta. Pero el primer golpe de vista fue eso, un golpe, me golpeó de una manera casi física. Y es que la pena sigue, Rosa, por más que a ti, qué voy a decirte. Y si pensaba escribirte dentro de unos días, ya lo hago hoy, a la vista de tu email. Porque quería pasarte el enlace con lo que escribí y publiqué acerca de Juan en mi blog del periódico El Espectador, de Bogotá. Querida Rosa, creo que queda claro cuánto te acompañamos en tu sentimiento, y no sólo desde el 20 de diciembre. A través de mi contacto bastante seguido con Pepe Baena y Manuel Moya hemos estado constantemente informados del desarrollo del mal y sus tremendas consecuencias. Y nunca te llamamos para no aumentar tu pesar con el nuestro. Porque a Juan lo queríamos de una manera fraternal, era como mi hermano menor. Y no te digo más. Tan sólo, eso sí, que cuentes con nosotros para lo que necesites. Nosotros (es decir, yo) ya no viajamos, así es que será difícil que nos veamos, a no ser que vengas a pasar unos días con nosotros. De más está decirte que esta sigue siendo tu casa, de todo corazón».

 

Aparece hoy en EE mi artículo sobre Ludwig van y Héctor me escribe desde Medellín: «Aquí estoy leyendo, mi querido Ricardo, tu nota sobre Beethoven, mientras oigo al mismo tiempo la Sonata Mulattica que, según Tolstói, tanto favorece el adulterio femenino». Y yo le contesto«Qué bueno es para un mercenario como aquí tu negro, mio caro Ettore, qué bueno es saberse leído por alguien como sumercé. Y no sé si además sabes leer partituras, pero lo sepas o no, de todos modos (además de darte las gracias por leerme) te copio en el anexo el original de mi artículo, por el cual verás que en la publicación en EE han guillotinado el final del segundo párrafo, dejándolo en unos dos puntos que a mí, como lector, me sorprenderían. En mi texto. tras los dos puntos, viene la correspondiente cita de la partitura de Fidelio:


 { \tempo 4 = 72 \set Staff.midiInstrument = #"harpsichord" \partial 4   << \relative c''' { g4 g4. e8 g f d g a8. g16 g2 \fermata \bar "|."       } \\ \relative c'' {\partial 4       r4 << c2 e2 >> <<b2 f2>> << c'2. e2. \fermata >> \bar "|."   } >> }

 

Todo esto amén de que le han encajado una H a la Eroica, tal vez pensando tácitamente que mi ortografía es harto floja. Y para que sepas cuál era el mensaje que don Ludwig van me repetía a diario antes de que el técnico le diese luz verde a mi micrófono, esta es la sintonía de la Radio Deutsche Welle. // Te busqué una grabación buena del grandioso final de Fidelio, que ya anticipa el 4.º movimiento de la 9.ª, escúchalo cuando tengas un cuarto de hora que dedicar a la música y fíjate cómo canta don Fernando el verso "Es such der Bruder seine Brüder" la primera vez cuando van 2'56" de la grabación, y luego lo repite a los 3'17". Aparte de haberla escuchado equis veces en disco, todavía de muchacho, en España, he visto Fidelio dos veces en escena, ya viviendo acá, en Alemania, y las dos veces he llorado de emoción en esta escena de la cárcel de Sevilla. No en vano han sido 35 años de mi vida signados por esa melodía de fondo, a diario. Este cabrón de Ludwig van compuso nada más que una ópera, pero qué opera, carajo».

 

En el canal Arte le dedican una soirée [=velada] a Catherine Deneuve y pasan de ella una peli que no conocía, Ma saison préférée [Mi estación preferida], con dos alicientes: ver a mi actor favorito, Daniel Auteuil, y el debut de Chiara Mastroianni, la hija que CD tuvo con el grande, el inolvidable Marcello: en esta peli hace justamente el papel de hija de la protagonista. Es una peli que deja un buen recuerdo, a pesar del final un tanto brusco y en exceso literario, pero esa es siempre la pata coja del cine francés, querer hacer literatura por otros medios. Merde alors!

 

Weiß/Colonia, 9.1.

Vamos a La Modicana, esta vez solos, lo cual siempre es mejor que incluso bien acompañados (soy un hijueputa sin remedio ni redención posible). Y en la pizarra uno de los dos menús del día es con canelones de la casa. Pero la persianita nos avisa de que quedan almejas, así es que encargamos spaghetti vongole y gozamos un banquete digno de las bodas de Camacho. Hay cuatro parroquianos más. Sola en una mesa, una joven con uno de los peores esqueletos que recuerde: no es fea (ni guapa), pero parece que la hubiesen hecho con piezas de las de Lego... no homologadas. Y hay además tres hombrachones joviales y barbudos que platican entre si en inglés. En el inglés británico, no en el inglés patodonald del otro lado del charco. Carlitos se admira de que el inglés es el único idioma que no se le “pegó” a lo largo del tiempo, y yo no sé si calificar de estupìdez supìna el hecho de haberme negado al inglés, desde muy chiquito, siendo como es uno de mis tres idiomas para cogitar, ergo ser. Y para desasnarme.

 

Weiß/Colonia, 10.1.

0:10 am : El canal de TV de Radio Baviera le ha dedicado especial atención a los 75 años del director de su orquesta sinfónica, Mariss Jansons, uno de mis favoritos desde que compré y oí su grabación de la Sinfonía Leningrado, de Shostakovich (¿y de quién si no, pendejo?) También entonces el mismo pasmo que esta noche, cuando después de una semblanza muy bien hecha, pasaron la 6.ª de Beethoven en los conciertos de Tokio del año 2012. Casi cae uno en el éxtasis durante el 2.º movimiento, con esos pianissimi increíbles donde se podría pensar que Ludwig van compuso su partitura documentando el sonido de unas hojas de papel cayendo en el suelo. Amo mucho a Mariss Jansons, además, por el gran servicio rendido a la zarzuela: creo que jamás se escuchó en toda su grandeza ese prodigio que es el preludio de La revoltosa, hasta que MS lo dirigió conduciendo nada menos que la orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam.

 

Le regalé un tuit a @Guashabita, una de las más fieles y asiduas nodrizas de mis trinos y lo ha subido a su cuenta no sin acusarme recibo diciéndome: «Qué belleza de tuit...»:

 

 

A  mi vez le respondo: «Te vas a reír, Vero, pero esta belleza de tuit, como tú lo llamas, la concebí para concursar al premio Bulwer–Lytton, que se concede anualmente a la peor frase inicial de una novela, en diversos géneros: de aventuras, rosa, erótica, etc. Es un concurso iniciado por una Uni gringa, de California, en base a la frase inicial de la novela Paul Clifford, del británico Bulwer–Lytton, frase que dice "It was a dark and stormy night", y se considera universalmente el peor comienzo de novela de todos los tiempos. Aunque para mi gusto hay otra, española, mucho peor. Un joven novelista le entregó a don Juan Eugenio Hartzenbusch, director de la Biblioteca Nacional, en Madrid, una novela que comenzaba diciendo "Era de noche, y sin embargo llovía". Sea como fuere, el problema es que las frases a concurso para el premio Bulwer–Lytton deben enviarse en inglés, y como no sé inglés se la di a traducir a varios amigos (algunos de ellos bilingües de inglés y español) y no hubo manera de lograr consenso. Finalmente decidí ofrecértela como tuit porque me pareció que al menos era divertida. En fin, ya veremos qué hago con ella, aunque después de tu elogio casi me dejas sin argumentos para optar al premio».

 

Repasando El canto XXV antes de enviarlo a Copenhague, el único problema serio lo tropiezo en la única escena de sexo explícito, las que siempre evito, y no por pudor sino por un cierto sexto sentido que siempre me ha hecho desconfiar de esas escenas, sobre todo en las novelas de los autores latinoamericanos; de ahí que la única salvable me parezca la de Rayuela escrita en glíglico, porque además parecería como si Cortázar se burlase con ella de las homologables en un español que se diría más eyaculado que escrito. Luego de un cuidadoso ponderar los pros y los contras, resuelvo el problema en el capítulo “Ítaca” inventando un verbo: “diosmíosear”. Que además es muy poco invento, porque ya existe “pordiosear”.


Weiß/Colonia, 11.1.

2:00 am : Acaban de pasar And So It Goes [Así nos va]. Una de las pelis más insoportablemente predecibles que he visto en muchos años. Viudo gruñón y casi asocial, hijo que tiene que entrar en prisión y le deja confiada su hija al abuelo, que es el viudo gruñón y casi asocial. Uno sabe desde el vamos lo que va a pasar, y lo peor es que pasa. Ni Michael Douglas ni Diane Keaton ni Rob Reiner salvan esta mediocridad. Con idénticos mimbres, Lasse Hallström logró componer una excelente comedia dramática en An Unfinished Life [Una vida por delante]. Por supuestof course!: es predecible, también, pero también en la predectibilidá caben matices, oiga.


Viene Rebeca a almorzar conmigo (salmón ahumado, salchichón italiano, buen pan) después de haberle explicado cómo debe distribuir cierta parte de mi herencia, y otorgarle el poder legal para ello. Nuestros hijos y Paul se beneficiaron de los seguros de vida que les hicimos en unos tiempos de vacas gordas. En cambio Oskar y Vincent no llegarán sino a los ⅔ de lo que recibió Paul, y Henri ni siquiera eso, porque en estos momentos, y aun desde que nació, los seguros de vida carecen de alicientes económicos. De manera que hay unos fondos de inversión que tengo al margen de los depositados en mi cuenta bancaria, y que quiero que sirvan, en primer lugar, para que Oskar, Vincent y Henri reciban la misma cantidad que Paul, y aún así sobrará un buen pico para Rebeca misma, Chico y Montserrat. Pero tenía que explicarle a Rebeca en detalle las razones de esa distribución, también para que ella pueda justificar sus transferencias con mi poder explícito para ello, si es que alguien le pidiese cuentas. Aunque tengo la alegre sospecha de que entre mis hijos no habrá problemas excepto por la adjudicación de algún grabado caro, y en ese caso estoy ± seguro de que terminarán jugándoselo a cara o cruz. Lo único intocable es la acuarela de Marcel Jacque, que debe ser entregada como préstamo permanente de la familia Bada–Hansen al Museo Wallraf–Richartz. Y a lo mejor hasta quizá un buen día les evito ese trámite y voy al Museo a hacer la entrega yo mismo. Quizás incluso sea éso, lo mejor.


En la correspondencia de Felipe empieza a aparecer mi nombre casi a cada página, y asimismo la única de las 1.001 cartas del volumen que está dirigida a mí, encontrándome en Troglodia y versando la carta sobre la poesía de Juan Drago. El juicio de Felipe es bastante crítico, pero leyendo entre líneas me doy cuenta de que en realidad es una poesía que lo descolocó, aun cuando acierta al reprocharle cierto “sorpresismo” que yo mismo también le reproché a Juan en vida: le cogía cariño a una palabra inusitada y la encajaba en un poema, viniera a cuento o no. Años después lo entendí sin reproche cuando Gonzalo me dijo de manera contundente que el sonido le podía más que el sentido. Y es verdad. «Verde que te quiero verde»: ¿qué sentido, a no ser una pura demostración de pleonasmo, qué sentido tiene eso, «Verde que te quiero verde»? Pero qué bien suena, y cuánta poesía respiran ese verde y esa voluntad del poeta de que lo sea. Para colmo de bondades, hasta es un octosílabo imperfeccionable.


Weiß/Colonia, 12.1.

Comento con Jaime la correspondencia de Felipe, donde aparecen numerosas cartas suyas, y me escribe desde Valencia: «En mi caso, como me pasa con tantos amigos escritores, los epistolarios son muy abultados: no sé si conoces el libro de Vicente Aleixandre Cartas a Jaime Siles, publicado por la Generación del 27, de Málaga, hace años. Ahora que la carta ha declinado, debido al imperio, la comodidad y la rapidez de internet, imprimo los emails y los guardo: hasta tal punto llega mi obsesión documentalista». Le contesto: «Jaime querido, no sé si alguna vez te lo dije, pero soy un epistolómano y epistológrafo convicto y confeso. Toda una sección de mi biblioteca está dedicada a los más raros epistolarios que puedas imaginar. Ahora, al saber de la existencia de esas Cartas a Jaime Siles, de Aleixandre, inmediatamente recurrí a www.iberlibro.com (supongo que conoces la dirección) y me encontré con que sólo hay un ejemplar a la venta de ese libro. Y por si acaso no conocieras el dato, aquí te paso el enlace encareciéndote que lo abras estando sentado, para no caerte de culo (y usté perdone por la manera de señalar)».

 

[13.1. : Al repasar estas notas antes de subirlas a mi blog de Fronterad me doy cuenta de que el enlace ha desaparecido. Si se lo envié a Jaime era por el altísimo precio del libro, 135 €, si es que lo recuerdo bien. Pero altísimo o no, alguien lo ha comprado entre ayer y hoy].

 

Diny salió a ver cómo andan las cosas a la orilla del Rhin. Llevamos una semana en la que hubo amenaza seria de inundación, quizás no de tan catastróficas consecuencias como las sufridas en 1995, la última que ha padecido Colonia. Pero aquel mismo año se empezó una construcción casi faraónica de protección contra las aguas desmadradas del río padre de los alemanes, y tal parece que es eficaz. Hoy por la mañana ya anunciaba el diario el descenso de la riada, y Diny me lo confirma al regresar de su paseo. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

Weiß/Colonia, 13.1.

Deliciosa la nueva entrada en el blog de Arcángeles, en Nexos, acerca de su identidad oficial, titulada con un spoiler: “No existo”. Me he apresurado a dejarle un comentario: «Lo que te recomiendo, Arcángeles querida, es leer a Pirandello, su novela Uno, ninguno y cien mil, o bien esa otra obra maestra que es El difunto Matías Pascual. Y te hago merced de los numerosos nombres y apellidos que me han sido adjudicados a lo largo de mis casi 79 años. Hoy mismo el correo me ha traído una notificación de la Oficina Postal de la Aduana, para que pase a retirar –una vez abierto en presencia de un funcionario de la tal Oficina– un paquete que me envían desde Costa Rica. Pues bien: la notificación se le hace a un ciudadano llamado Ricardo Nada. A tan poco he llegado en la vida que hasta la Aduana alemana se aventura a ningunearme. Ay».

 

***************THE END***************

 

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Sería estupendo que Oskar diera comienzo a su viaje recorriendo el Camino de Santiago. Siempre que no lo haga entre junio y septiembre. Porque entonces no se encontrará un camino sino una avenida abarrotada de gente de todos los pelajes.

Gracias por el consejo, se lo pasaré al gran Oskar. Y que tengas un feliz fin de semana, Manu.

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