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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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12 de octubre, 2013

De mi Diario: Semana 41 / 2013

 

Weiß/Colonia, 6.10.

0:00, justo medianoche : Eastern Promises sigue siendo para mí una de las mejores pelis, si es que no la mejor, de su década. Esa tan sabia combinación de violencia y ternura, de continuo contraste entre la realidad donde creemos vivir y aquella otra en que vivimos sin saberlo, esas interpretaciones modélicas de cada personaje, hasta en el más ínfimo de los papeles del reparto... ah no, se trata de una obra maestra. Y Naomi Watts/Viggo Mortensen son la mejor no–pareja de la historia del cine, pese a la casi imposible química que funciona (y chisporrotea) entre los dos.

 

Me levanté una hora antes de lo normal, para ver una peli de 1960, La millonaria, con Sophia Loren y Peter Sellers (una pareja imposible), que la pasaban a las 10:15 am, y a los 45’ lo dejé y me fui de nuevo a la cama, pero no sólo porque la peli no me agarró para nada, con esa pareja que nada emparejaba de puro dispareja, exactamente todo lo contrario de anoche con Eastern Promises; sino también por un malestar corporal que entretanto ha pasado, y por eso estoy ante la pantalla. Terminando de reflexionar en lo curioso que es el caso de una peli resueltamente fallida a pesar de dirigirla Asquith y estar basada en una obra de Shaw. Creo que el problema básico es que querer filmarla con esos dos protagonistas fue un albur que corrieron, y perdieron.

 

Diny me recomienda leer un artículo de Pablo del Llano sobre Mutis, en El País. Cuando llego al párrafo final, donde habla del poeta kosovar llamado Xhevdet Bajraj y el episodio de su lectura en México, en la Casa Refugio de Citlaltépetl, una asociación que hospeda a escritores amenazados, me quedo un rato pensativo, rememorando la única vez que Álvaro ha recitado acá en Colonia, en octubre 1986, al alimón con Gonzalo Rojas. Ya antes, en mi casa, cenando la noche anterior, me había mostrado su descontento por las traducciones de sus poemas, que él se daba cuenta de que ese alemán no reproducía para nada su dicción “de Coello”. En el recital, al cabo de un rato, después de haber leído un poema y mientras leían su traducción, de repente no lo pudo soportar más, interrumpió la lectura de la traducción y se dirigió a mí: «Baden Powell, por favor, diles que no, que yo no escribo así, que eso que están leyendo en alemán no tiene nada que ver conmigo, diles que me disculpen los que no saben español, pero que a partir de ahora sólo leeré yo, y en el original». Me tuve que parar y explicarle al público lo que pasaba, y hubo mayoría de sobra para que siguiera el recital sólo en nuestro idioma. Esto me ha hecho recordar el artículo de Pablo del Llano.

 

Cernuda. Fiel a mi disciplina (sevicia tan necesaria en el caso de un anárquico como yo), termino de copiar y transcribir hoy todas las anotaciones para la conferencia de Hamburgo, adelantando incluso una semana a mi primer cálculo. Tengo 55.302 espacios archivados, lo que significa que a partir de mañana deberé empuñar las tijeras podaderas. Y dejar caer al suelo, ay, alhajas como esta: «La poesía para mí es estar junto a quien amo. Bien sé que esto es una limitación. Pero limitación por limitación esa es después de todo la más aceptable». ¡Ay don Luis, menos mal que esta será la única vez que usted tendrá que perdonarme!

 

Weiß/Colonia, 7.10.

1:35 am : Quise ver de nuevo un episodio de la serie Wallander en el que interviniese Linda, su hija, pero no la serie sueca sino la de Kenneth Branagh. Quise comprobar que esta Linda inglesa no tiene nada que ver con la Linda sueca, la de Johanna Sällström. Esta Linda inglesa puede vivir toda la vida, sin problemas, ni siquiera es policía. Ni siquiera es Linda, aunque sí sea linda.

 

Hace un par de semanas, Montserrat me dejó en el garaje una bolsa llena de libros míos que se había ido prestando a lo largo del tiempo, algunos hace tanto que todavía vivía en nuestra casa. Cuando bajo al garaje en busca de una nueva provisión de las distintas clases de agua mineral que se beben entre estas cuatro paredes, de pronto me entra la curiosidad y revuelvo un poco en la bolsa, descubriendo que mi sabia hija aprovechó la oportunidad para deshacerse de algunos libros suyos que le estaban ocupando espacio en su hogar, y total, como papá nunca le va a decir que no a una nueva remesa de libros... Entre los “huéspedes” me encuentro con Regen (=Rain), del poeta neoinglés William Carpenter. Lo ojeo y, tras la dedicatoria, hay un epígrafe: «”Llueve en Macondo”. Telegrama del coronel Aureliano Buendía». Habrá que leer estos poemas. Ay.

 

Me yyyama mi deuda estherna y me cuenta que yyyendo con una amiga también argentina, por los rumbos de Alexanderplaz, ayyyá en Berlín, a su amiga le robaron la biyyyetera sin que se diese cuenta hasta que quiso pagar algo que iba a comprar. Regresó Esthercita a casa y les contó a Ana Laura Raquel y a Hannes, rematando el relato con un «¡Mirá que robarle a una argentina es cosa brava!» Comentario de la preciosa, impagable ALR: «¿Y? ¡Habrá sido otro argentino!»

 

Weiß/Colonia, 8.10.

Vamos a almorzar con Víctor en La Modicana. Nuestro buen Víctor se vio obligado a ir a vivir a la provincia, ya casi en la linde con Siberia, en ese lugar que llaman Berlín. Pero una y otra vez regresa a la civilización y hoy comió con nosotros y esa fue para mí fue la piedra de toque de los espaguetis frutti de mari de la signora Giuseppina. Como él es un gran cocinero, de reconocida alcurnia, verle rebañar su plato con pan como nosotros, angurrientos consuetudinarios, hasta que el plato quedó que no necesitaba pasar por el lavavajillas, esa fue la mejor crítica gastronómica, muda pero muy elocuente, de la calidad de nuestros guisos modicanos.

 

Anahí me escribe desde Buenos Aires acerca de Sofía, que debe andar por los dos años: «Ayer fuimos a caminar por el cementerio de Recoleta. Entramos y Sofi me dijo: "Duermen". ¿Cómo lo supo?» ¿Que cómo lo supo? ¿Es que Anahí nunca fue niña? ¿Cómo lo supo ella, en su día?

 

La columna sobre Édith Piaf. Se la semiprometí a Fernando Araújo en la redacción de EE. Pero no sabía si sería capaz de escribirla, es decir, de decir en ella una 100ª parte de lo que el gorrión significó para mi generación. Lo intenté, y me salió un texto semirrengo que sentí que tenía que leer mi consejo asesor antes de mandarlo a Bogotá. Lo cierto es que no suelo joder la paciencia del consejo asesor cuando se trata de columnas, pero en este caso sabía que sí, que la tenía que joder. Y Arcángeles encontró el punto flaco, en el párrafo final. Bendita sea.

 

Weiß/Colonia, 9.10

Henri en casa. Diny se me adelantó en ir a buscarlo al Kindergarten, y Henri, al verla llegar en vez de a mí, comentó: «El abuelo se durmió». Cuando Diny me lo cuenta, pienso en el paralelo con el impromptu de Sofía, la “prometida” porteña de Henri, al llevarla Anahí paseando por el cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires: "Duermen". Y me sacude un escalofrío.

 

A la busca de un dato que necesito, le pregunto a Miss Hortensia Google por el Vesubio, y al cabo de 0,15 segundos, cuando se abre su respuesta anticipándome aprox. 940.000 resultados, me llama la atención este recuadro a la derecha: «Dirección: Italia Última erupción: 1944 Elevación: 1.281 m Provincia: Provincia de Nápoles Teléfono: +39 081 8653911». ¡Joder, ésto sí que es civilización, un país donde los volcanes tienen teléfono! (¿Será que Plutón mismo atiende, o su secretaria Proserpina?) Les tengo que decir a mis amigos latinoamericanos, pa que aprendan, qué carajo. Evviva l’Italia!

 

Pasaron por el Canal Arte, a las 9:45 pm, un documental espléndido dedicado a Camus, donde se le oye leyendo de L’etranger y su discurso de recepción del Nobel. El documental se dividía en dos partes, la primera dedicada al absurdo, y en la que contaban sus experiencias de lecturas de Camus un médico francés, un instalador de parquets canadiense, un publicitario camerunés y su esposa, un pastelero argelino, una periodista alemana, un compositor estadounidense, y un profesor de literatura japonés. En la segunda parte, dedicada a la revuelta, los testimonios eran de un estudiante de matemáticas argelino, del grande Rupert Neudeck, de una profesora de francés que se desempeña además en la reserva de la Gendarmerie, y de un estadounidense activista contra la pena de muerte (él mismo fue condenado en Nuevo México, siendo inocente, y absuelto y puesto en libertad 9 días antes del previsto para la ejecución, y en su testimonio dice: «Otros hablan con Dios, yo hablo con Camus”). El documental lo cierra un epílogo donde Patti Smith canta un tema inspirado por Camus. Un lujo este programa.

 

Weiß/Colonia, 10.10.

2:00 am : Lina María, desde Rolópolis [=Bogotá], me aclara un misterio: «Hace 5 meses estuve en Sorrento y subí al Vesubio!! Fue emocionante ver el cráter y me traje una piedrita. Unos 100 metros antes del cráter hay una caseta y allí hay un teléfono y dos vigilantes». Voilá, explicado el misterio del teléfono del volcán. Se fue al mismísimo recarajo todo mi realismo mágico. Ay.

 

Voy a lo de mi neumóloga y, como siempre, me divierte oír a la asistente cuando me encierra en la cabina para medir mi capacidad pulmonar, me pone una pinza en la nariz y tengo que respirar forzosamente por inhalador; cada cierto tiempo me pide que tosa, o que aspire con fuerza para después soltar el aire de golpe, y entremedias su estribillo «Weiter atmen, weiter atmen! [=siga respirando]»... como si uno tuviese otra alternativa. Luego, ya con la neumóloga, al enterarse de mis problemas con la rodilla me expide una receta para el radiólogo, me dice que es lo mejor es acudir primero a él, porque si voy a un osteópata, a un ortopeda (quienes generalmente suelen operar en sus propias consultas), siendo yo un paciente privado me mirarán como carne propicia al bisturí. Voy, pues, a lo del radiólogo, y al llegar al mostrador la asistente está hablando por teléfono; cuando cuelga y ve la receta mía me pide un momento de espera y llama por teléfono a alguien dentro de la misma consulta; resulta que ha quedado libre el siguiente turno para hacer una tomografía de resonancia magnética y le dice a la colega con quien está hablando: «Delante de mí tengo una rodilla». La rodilla, claro, soy yo; es lo que se llama tomar la parte por el todo. Me hace gracia. Pero lo que me propone es magnífico; si quiero, puedo tomar ese turno que ha quedado libre y no tengo que esperar hasta el día 29, que sería la siguiente posibilidad. Así que un ¼ de hora más tarde me están tomografiando, con potentes auriculares encasquetados en mis orejas para paliar (sólo paliar) el ruido verdaderamente apocalíptico de la resonancia magnética. En fin, media jornada en aras de la Medicina. Pero el resultado del examen es alentador, parece que no hay sino un hematoma, producto, posiblemente, de mi caída de hace unos meses en el cuarto de baño. Con el dolor intenso en el parietal izquierdo, pasó desapercibido el de la rodilla, sobre la cual caí también, y es ahora que me saluda agitando su manita jodedora. Hijueputa.

 

Cuando llego a casa Diny me recibe con la noticia del Nobel a Alice Munro. Sé que mi deuda estherna es devota suya, y ya el año pasado apostó fuerte por ella mientras yo lo hacía por Mo Yan. Con todo, y a pesar de aquella llamada de atención de Esther, creo que no he leído nada de Alice Munro, si acaso algún cuento en alguna revista, y la verdad es que a mis 74 años, con tan poco tiempo por delante y tanto bueno por releer, no sé si la llegaré a leer en algún momento, me parece que ya tendrá que ser en otra reencarnación. Aunque la verdad es que en mi próxima reencarnación preferiría ser analfabeto; se sufre menos, bastante menos.

 

Weiß/Colonia, 11.10.

0:15 am : Lo único potable en la programación nocturna era Asterix & Cleopatra y en un canal comercial, pero recordé que la tengo en DVD, de modo que Monica Bellucci y las desventuras del pirata Barbarroja me salvaron la noche.

 

50 años de la muerte de Édith Piaf. Dedico la mañana, después del desayuno, a ver el DVD que compré cuando el 40.° aniversario y que incluye cantidad de material inédito hasta entonces. Menos mal que Diny está en lo de Montse como todos los viernes, puedo llorar a moco tendido, sobre todo oyendo ese dúo hermoso, no cantado sino vivido, con Théo Sarapo.

 

Al terminar la lectura de los textos autobiográficos de Ricarda Huch he decidido releer en paralelo las memorias de Miguel de Molina (en español) y las de Ingmar Bergman (en alemán), es un programa de contraste que creo que vale la pena. Hace un rato, metido en el libro del malagueño, descubro esta joya surrealista del cante flamenco: «A la puerta de un sordo / cantaba un mudo / y un ciego le miraba / con disimulo, / y dentro un cojo / bailaba sevillanas / con cuatro piojos». Lo más surrealista de todo es el cinco del cojo + los piojos bailando esas sevillanas, que es un baile arquetípico de parejas.

 

Acaba de concluir la nueva serie documental en Arte, “Brasil; Los cowboys del asfalto”, cinco distintos trayectos acompañando a camioneros a lo largo y lo ancho de la geografía de ese país inmenso y, se diría, despoblado: tan sólo la isla de Marajó, en las bocas de Amazonas, con sus 40.100 km², es ya casi tan grande como Suiza y sus 41.290 km², pero en ella sólo viven 200.000 personas. Pienso que este género de comparaciones es más visualizable por las circunvoluciones cerebrales, infinitamente más que la fría referencia geométrica a equis campos de fútbol.

 

Weiß/Colonia, 12.10.

Una buena entrevista en el magazin del diario, con la actriz Jasmin Schwiers, que me entero que es de Eupen, es decir, belga germanoparlante. El reportero le pregunta si el miedo puede llegar a paralizarla, y ella responde: «Desde luego soy alguien que piensa mucho en “¿Qué pasaría si...?” Por ejemplo no camino nunca por lagos helados, aun cuando la municipalidad dé luz verde para hacerlo. Y no me subo a cambiar una bombilla si no hay nadie que aguante nuestra desvencijada escalera. Tengo una gran fantasía desarrollando pensamientos “worst case”. Pero creo que el miedo es también un amigo incomprendido». «¿Incomprendido? ¿Hasta qué punto?» «Y bueno, porque el miedo, mirándolo bien, te defiende de una excesiva ingenuidad y negligencia. Ante los riesgos reaccionamos de manera instintiva. Si le prestamos atención a nuestros miedos, eso nos hace evaluar mejor ciertas situaciones, antes de que puedan convertirse en una amenaza. Tanto si se trata de una escalera desvencijada como de un extraño, por la noche, en la calle».

 

Canal MDR, 8:15 pm, pasan Cat Ballou. No la pasan casi nunca, y siempre que la pasan la veo porque me recuerda que la vi cuando se estrenó en la Berlinale, el 1.7.1965, y al día siguiente conocí a Diny, y el 1.7.1966 nos estábamos casando en el registro civil de ’s Heerenberg. Uno se debe a sus recuerdos.

 

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