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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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2 de diciembre, 2017

De mi diario : Semana 48 / 2017

 

Weiß/Colonia, 26.11.

1:00 am : The Pledge [titulada en español El juramento cuando el relato original, de nadie menos que Friedrich Dürrenmatt, se titula simplemente Das Versprechen, o sea, La promesa] es lo más próximo a una obra maestra que he visto en los últimos tiempos. Sean Penn le hizo los honores a Dürrenmatt de un modo impecable. Pero lo que más le agradezco es el fuerte tirón que debe haberle dado a una parte sensible del jiúman body de Jack Nicholson, hasta el punto de no permitirle hacer una sola mueca de su repertorio. Ni Kubrick pudo lograrlo.

 

El primer correo del día es uno de Lillian rememorando los años de amistad que nos unen, 30 se cumplen hoy. Le contesto apenas termino de desayunar: «De manera que hace 30 años llegábamos Diny y yo, tras trece horas de viaje, a la estación Keleti, en Budapest, donde no nos estaba esperando Lizandro sino una señora mexicana que nos dijo ser su esposa y que Lizandro sólo nos podría atender un par de días después porque esa mañana había tenido que salir rumbo a Berlín Este para una reunión de todos los embajadores nicas en la Europa del socialismo real. ¡30 años! A lo que mi abuela Remedios apostillaría "¡Y lo que te rondaré, morena!" Un Cheers por la amistad que, como el rayo de Miguel, no cesa desde entonces».

 

Vamos a almorzar a La Modicana, Diny y yo, y le encarezco a la persianita que me guarden una porción de espaguetis con almejas para el martes. Y es que están de rechupete. La persianita se muestra escéptica, no cree que las almejas duren hasta el martes. Oremus (pro domo).

 

Terminó la 4.ª temporada del joven Morse y se abre un compás de espera hasta la siguiente. Ojalá llegue a verla, si es que la hay; este joven Morse me cautivó, incluso a pesar de lo mal resuelto (o lo no resuelto) de su relación sentimental y sexual con la enfermera negra vecina suya. Y antes de que se me olvide: una cosa que noto en estas series ambientadas en Oxford es que cada vez que la cámara ofrece un panorama desde una perspectiva elevada, enseguida se ve que la ciudad se encuentra rodeada de ese campo que de siempre nos hemos imaginado como típicamente inglés. Lo cual a su vez casi viene a decirnos que la justamente afamada Oxford es en realidad un pueblo grande. Algo así como Madrigal de las Altas Torres, pero en very british.

 

Weiß/Colonia, 27.11.

1:50 am : Le envié ayer a Claudia, que ya voló a Bogotá, un enlace con un artículo aparecido en Fronterad y que pensé que le interesaría. Me contesta casi a vuelta de coreos diciéndome: «Muchisimas gracias por este link, está muy bueno. Sobre todo me gusta su cuestionamiento sobre la poética del arte actual. Puedo percibir en su discurso a Bachelard también (uno de mis filósofos/poetas favoritos), ¿de casualidad has leído su libro La poética del espacio?»  Y le contesto asimismo a vuelta de correos rotulando mi email “Bache...¿qué?”: «Veo este email cuando estoy a punto de visitar a Morfea (1:40 am) y me apresuro a sacarte del craso error en el que suelen incurrir mis amigos, creer que aunque sea de casualidad he leído libros como ese que me citas. No, mi querida Claudia, en materia de escritura soy completamente ignorante en todo lo que se refiere a obras de pensamiento. Pregúntame por novelas, poemas, dramas, memorias, cartas. Ya es un milagro que haya leído a Camus».

 

Acudo puntual donde la dermatóloga, que resulta ser una chica jovencísima, recién salida de la Facultad. Me raspa la costra de la presunta verruga en la planta del pie izquierdo, y procede luego, anestesia local mediante, a una biopsia, para descartar que se trate de un carcinoma. Los resultados los sabré la semana próxima, pero sea lo que fuere no puedo quitarme hasta el 11.12. el apósito que me han implementado en la planta del pie, ni tampoco podré ducharme hasta ese día, a no ser sacando la patita fuera de la ducha. Al despedirme hasta el 11 les recomiendo que tengan a mano máscaras antigás para cuando el Día D me despoje del calcetín.

 

Weiß/Colonia, 28.11.

0:50 am : Robin and Marian, o Robin Hood deconstruido por Richard Lester. La elección era entre ésta y Leon Morin, pêtre, de Melville, asistido por Volker Schlöndorff en 1961, pero las de Melville las pasan con bastante asiduidad en el canal Arte, así es que me inclino por la de Lester, una peli de esas que sólo pueden hacerlas los ingleses... aunque hay al final cantidad de títulos de crédito con nombres españoles, no en vano una gran parte se rodó en Navarra. Ah, qué buena elección la que hice, es una pura delicia esta peli, pero es que además me hace echar a volar la imaginación. Deconstruir mitos cinematográficos, ¡qué bella y loca tarea! Imaginar Vacaciones en Roma 50 años más tarde. Gregory Peck ya se jubiló de su profesión, se quedó viudo y viaja a Roma. Y en Roma está Audrey Hepburn, que llegó a ser reina de su país pero fue destronada por una revolución y vegeta en una villa que le ofreció el nuevo gobierno para su exilio. ¿Qué hacer con esos mimbres? No la mamadera de gallo de García Márquez en El amor en los tiempos del cólera, novela sobrevalorada en demasía, pero ¿qué?

 

Subo a mi blog de EE el desquite que le estaba debiendo a Lizandro desde el viernes. Me queda una gran tranquilidad de ánimo y doy un suspiro de alivio al verlo en pantalla. Después de lo cual me apresto para terminar de pulir el artículo sobre Mommsen que le ofrecí a Kathyushka el jueves pasado. Y dicho y hecho, lo despacho ipso fuckto camino de Chilango City.

 

Llamada del Dr. Ruppert para comunicarme los resultados del último análisis de sangre. Todo en orden, los valores sospechosos, los hepáticos, se han replegado a sus trincheras de combate, y aguardan a pie firme el siguiente ataque de los bravíos clanes escoceses. El Dr. Ruppert, algo así como un mediador de Naciones Unidas, me exhorta a no tomar más alcohol del debido, y en pequeñas diócesis, amén de en muy contadas oportunidades, es decir, no de manera regular. ¿Y cómo coño le vendo yo esta pamema pacifista a los aguerridos MacGlenfiddich, Mac Nowmore, MacLagavulin y el resto de los Macs, excepción hecha de los pervertidos MacDonalds?  

 

La persianita me recibe en La Modicana con una buena noticia: la signora me reservó, como le pedí el domingo, una ración de espaguetis con almejas. No prorrumpo en los naturales gritos de júbilo a causa de la presencia de comensales desconocidos. “Comensales” escribo, y de pronto me quedo mirando la palabra: ¿será que de a deveras comen sales? Preguntas como esta hacen que le tema más al alzhéimer que cualesquiera olvidos lógicos por la edad y el desgaste.

 

El hecho de ser un lector omnívoro, al igual que Felipe, me depara sorpresas tan dolorosas como la de hoy. Decidí hace un par de días meterme entre pecho y espalda las casi mil páginas del volumen con la correspondencia de Felipe, porque abarca justamente los años que duró nuestra amistad, desde 1969 hasta su prematura muerte en 1983, y porque se titula con una cita de un poema que me dedicó y cuyo autógrafo conservo. Y como la lectura omnívora incluye las notas a pie de página, por una de ellas me vengo a enterar de la muerte de Antje, el 23 de marzo de este año. Me quedo largo rato con el libro abierto en las manos y con la mirada perdida en el vacío. ¿Cómo es posible que ni Cristina ni Diego ni Guillén me hayan llamado para decírmelo, cómo es posible que ni siquiera nos hayan enviado una esquela con la comunicación oficial? Porque alguna tiene que haberla habido, la misma nota a pie de página remite a un artículo de José Luis Puerto, en El Norte de Castilla, dedicado a la viuda de Felipe Boso y publicado el 2.4., diez días después de su muerte. Ahora sí que se me ha muerto Felipe, irremediablemente.

 

Weiß/Colonia, 29.11.

Me siento de a deveras consternado al ver que mi posting sobre Lizandro en mi blog de EE tan sólo mereció un comentario, el de la impagable Manu, en Madrid, al pie del propio texto. Ni un solo email desde las 15 direcciones de Nicaragua adonde lo hice llegar. Aunque, a decir verdad, consternado es bien poco para expresar lo que siento, de manera que lo mejor será callarme.

 

Weiß/Colonia, 30.11.

Tal día como hoy, todos los años, a eso del mediodía, la llamada a Hilde para felicitarla en su cumplesantos. Ya no más desde el año pasado. Y así se van cancelando fechas, hasta que un día se desprenda por sí solo el calendario que nos cuelga a la entrada del alma.

 

​Me escribe César Blanco, de la redacción de Nexos, para que les ayude a establecer una suerte de memoria literaria de este año: «Para este propósito, te pedimos simplemente que nos digas cuáles crees que hayan sido los mejores libros publicados en 2017 en los siguientes rubros: Ficción y No ficción. La selección puede incluir obras escritas originalmente en español, o bien traducciones a esta lengua. La única regla es que hayan sido publicadas en 2017». Le respondo ipso fuckto: «Muchísimas gracias por tu invitación, a la que me temo no poder corresponder en la medida que ameritan tu generosidad hacia mi persona y la hospitalidad –tan familiar para mí, con calidad de hogar– que me brindan las páginas de Nexos. // Ocurre que no soy un lector que esté up to date, como decimos los puristas, y que más que a leer me dedico a releer. Me dices "libros publicados en 2017" y me siento feliz cuando pienso que voy a poder recomendar haciendo su panegírico la espléndida biografía de vuestro compatriota Ulises Carrión, hecha por un compatriota mío, Javier Maderuelo, y cuando saco el libro de mi biblioteca, para mejor reseñarlo, resulta que fue publicado –según reza el colofón– en el 2016: lo leí con un año de retraso. // Así las cosas, hago un escrutinio de todo lo que llevo leído en este año que se nos va, y descubro que es muy poco, casi nada, lo que de ello se publicó este mismo año. Por lo que puedan valerte para tu tarea, y aunque no responda 100% a sus parámetros, selecciono pues, como Ficción, la edición alemana de los cuentos del escocés Ian Rankin protagonizados por el inspector John Rebus, la cumbre indisputable de la narrativa policial inglesa desde, si me apuras, Conan Doyle. Y como No Ficción un librito admirable titulado Territorio, en el que Miguel Sáenz (traductor benemérito de Günter Grass, Thomas Bernhardt, Salman Rushdie, William Faulkner e tutti quanti, amén de miembro de la Real Academia Española) rememora su infancia en la última colonia española en tierras africanas: él mismo nació en Larache, en cuyo cementerio reposa ahora, desde hace unos meses, Juan Goytisolo, muy cerca de su amigo Jean Genet. // Te cito de este libro un párrafo en el que habla de su colección de estampillas, y que da el tono del resto: “Siempre he pensado que cuando sea mayor (no digo por vergüenza cuántos años tengo) podré pasarme horas viendo sellos de Marruecos, Cabo Juby y el Sáhara, dibujados por Bertuchi. No pido más. Toda mi infancia, es decir, toda mi vida, está recogida allí. Y un día mis herederos venderán mi modestísima colección. No me importa: porque vender la vida a posteriori es un privilegio del que solo algunos disfrutan”. // Ignoro qué podrás hacer con estas líneas, pero en cualquier caso son sinceras y fidedignas. // Un abrazo desde la ciudad cuyo nombre dice bien a las claras que no se avergüenza de haberlo sido: Colonia».

 

Aparece en Nexos mi artículo sobre Mommsen. Pero es como con los trucos del prestidigitador. Aparece (“¡Nada por aquí, nada por acá!... et voilá!”) para volver a desaparecer al cabo de unas pocas horas. No encontró un nicho duradero en la página web. Hélas! Si lo sumo al mísero eco de mi texto sobre Lizandro y al inesperado y cruel mazazo de la muerte de Antje, sabida casi nueve meses después, bien puedo decir que esta semana he arado en el mar. En el Mar Muerto.

 

Weiß/Colonia, 1.12.

Le regalé a Alma Delia, como tuit, una frase de mi diario, de la semana pasada, la subió a su cuenta de Twitter y ha tenido una repercusión, un eco que para nada me esperaba :


 

Weiß/Colonia, 2.12.

Por el diario me entero de que hoy hace 50 años, en el hospital Groote Schuur [=gran alpende], en Ciudad del Cabo, Christiaan Barnard llevó cabo el primer trasplante de corazón. Medio siglo ya de la que tal vez haya sido la hazaña más prodigiosa del siglo XX. Para mí harto por encima de la llegada a la Luna y la ridícula frase de Armstrong. ¡Se necesita ser cretino para farfullar semejante memez como la que dijo! Me da un repeluz de pensar en las veces que la ensayaría delante del espejo y la recitaría luego delante del comité ad hoc de la NASA. Groucho Marx vivía todavía, ¿no sería él quien la propuso, como una de sus mejores bromas?

 

​La maragatita me manda el enlace con su blog y me dice que desea que me guste la última entrega que ha subido a él. La leo y le contesto: «¡Y claro que me gustó! Está muy bien escrita y se nota, además, que respiras por la herida, y eso siempre le hace bien a un texto. Por lo demás, creo que el problema estriba en que quieres publicar libros. Yo, por ejemplo, nunca quise publicarlos y ya me han publicado seis, y el séptimo dizque está por salir dentro de poco (lo creeré cuando lo vea), nada menos que en Rolópolis, editado por El Malpensante y a pesar de ser eso que publicarlo, según tú, es más difícil que entrevistar al Papa en toalla¡¡es uno de cuentos!! Sigue pues el consejo de mi experiencia, maragatita querida, la máj guapa der mundo y de Jeré: deja de querer publicar libros, y ya verás que de repente empiezan a publicártelos».

 

Después de la cena (un gulash sensacional con albóndigas de sémola), y mientras telefoneo largo y tendido con mi deuda estherna, ya de vuelta en Berlín de su viaje a Tenerife, de donde regresa encantada con la gente, el paisaje, la comida, con todo, pues, me llega por fin un email desde Managua acusando recibo de mi texto sobre Lizandro en EE. Laus Dea! [sic]

 

9:00 pm : Acaban de pasar un documental de 45’ dedicado a Böll y titulado “Opiniones de un anarquista”. A mí me resulta por completo imposible pensar en Böll y no maldecir al destino que se lo llevó tan pronto. Como si no hubiera sido bastante la puñalada trapera de llevarse a Camus 25 años antes. Mi generación se ha quedado huérfana de padre dos veces. Y eso quizás explique nuestra apatía y nuestra resignación de los últimos tiempos, nos quedamos sin guías, sin faros, sin monolitos de referencia, en un mundo hostil y cada vez más nauseabundo. Y con todo, siempre regreso al poema que Don Enrique, como le llamé siempre, dejó escrito en el álbum de su primer nieto, su nieta Samay, nombre quechua que significa “aliento, respiración, gracia, hálito, descanso”: «De  muy lejos venimos / pasñachallay / y hemos de ir muy lejos / no tengas miedo / todos están contigo / tu madre tu padre / y todos los que les precedieron / desde mucho, mucho antes / no tengas miedo / de muy lejos venimos / y hemos de ir muy lejos / pasñachallay». ¡Y qué hermoso suena en quechua ese “liebes Kind” [=querida niña] del original!

 

***************THE END***************

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