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La caja de Pandora el blog de Sofía Cárdenas Cortés


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31 de agosto, 2015

Superveterinario: Una vida, una medicina

 

“En última instancia, todos respiramos aire, todos tenemos esqueletos, todos tenemos órganos, todos vamos a morir. Nosotros somos animales. Hay muy pocas diferencias entre tú, yo y un perro”.

 

En esta semana, el 5 y el 6 de septiembre, se celebra en Reino Unido el primer Vet Festival. Un festival organizado por la asociación The Humanimal Trust, la Universidad de Surrey y el centro veterinario de remisiones Fitzpatrickreferrals que tiene como director el veterinario del famoso programa del canal Odisea, Noel Fitzpatrick.

 

The Vet Festival está organizado como un ciclo de clases abiertas acerca de los últimos avances en veterinaria de manos de expertos veterinarios profesionales, un concierto al aire libre  a cargo de varias bandas de pop ingles como Mike & The Mechanics o Hunter and the Bear, y, por último, una conferencia de media hora impartida por la octogenaria etóloga experta en chimpancés Jane Goodall.

 

http://www.vetfestival.co.uk/

 

El festival es un acto benéfico para apoyar la causa de la fundación The Humanimal Trust que busca la consecución de una relación bilateral entre medicina y veterinaria de forma que todos los animales, incluidos los seres humanos, formen parte de un conjunto de investigación en que se repartan los beneficios en ambas direcciones.

 

http://www.fitzpatrickreferrals.co.uk/news/2015/06/one-live-music-festival-in-september/

 

 

La noción de Superhombre

 

En la existencia individual de los seres humanos, a veces, hay convicciones que no tienen ningún apoyo detrás, ningún antecedente, ni social, ni cultural, ni religioso. Pertenecen a personas que aunque nacen en una cultura preparada para absorberlas tienen una pasión basada en esa convicción que no tiene un origen consciente y que marca todos sus movimientos, palabras, acciones y pensamientos. Esa pasión marcará las pautas de la vida de esas personas de una manera mucho más fuerte que la primitiva presión de grupo o la seductora tranquilidad de una vida cotidiana. Esas personas se convierten inequívocamente en un foco entrópico de atención, como un agujero negro. Equivocados o no sobre aquello que defienden, esas personas son extraordinarias.

 

Noel Fitzpatrick, cirujano veterinario neuro-ortopédico, ha instalado una cama y un pequeño baño en el subsuelo de la clínica que él mismo ha creado, Fitzpatrick Referrals, y que atiende pacientes 24 horas al día, los 365 días del año. Tiene una casa en Guilford, Surrey, que nunca pisa. A sus 48 nunca se ha casado ni ha tenido hijos y, como se puede ver en su programa televisivo, la mayor parte de las noches de su vida las pasa operando.

 

Su convicción, una idea sencilla, una idea empática, una idea cuya fuerza probablemente radique en su simplicidad: Una vida, una medicina. Solo tenemos una vida, nada más, y solo una oportunidad para defenderla. La idea de Noel Fitzpatrick se basa en el principio de la medicina occidental de que no hay un solo medicamento o prótesis que no haya sido probada primero en experimentos con animales no humanos y, sin embargo, en prácticamente ningún caso los animales no humanos han podido beneficiarse de los resultados de esos experimentos.

 

Fitzpatrick cuenta con más de 50 publicaciones científicas veterinarias y un título honorífico de doctor por la Universidad de Surrey en reconocimiento a su destacada contribución en el campo de la cirugía. Tiene la patente de un algoritmo para el tratamiento de la displasia de codo, ha diseñado, probado y puesto en práctica más de 20 nuevos procedimientos y sistemas de implantes en la última década incluidas las nuevas tecnologías de rejuvenecimiento de articulaciones, técnicas para la corrección de la deformidad de crecimiento y  la amputación del miembro endo y exo-prótesis de salvamento de la extremidad. Ha creado, además de Fitzpatrick Referrals, la empresa Fitzbionics, creada para, con ayuda de investigadores y bio-ingenieros, diseñar, crear y probar nuevos implantes para el alivio del dolor y el sufrimiento en los animales. Entrena todos los días para mantener la fuerza necesaria para las operaciones y aplica e inventa tratamientos personalizados a sus pacientes con una trayectoria que tiene una tendencia a desarrollar para cada individuo una aplicación que pueda formar parte de su cuerpo singular, arraigarse en él y no desentonar con la univocidad de ese cuerpo, de forma que el éxito en la salud del animal adquiere proporciones gigantes. El invento constante forma parte de esa mente, invento con cada paciente, con cada hueso, tejido y órgano de cada paciente. Una vida, una medicina.

 

“Trabajamos mano a mano con especialistas en todos los campos de la medicina con la esperanza de que un día los animales de compañía sean vistos como iguales a los seres humanos”.

 

Como el agujero negro, absorbe. Fitzpatrick Referrals cuenta con más de 140 empleados, entre ellos, 15 veterinarios especializados (ortopedia, neurología, cirugía general, neurocirugía, oncología y cirugía de tejidos blandos), 3 radiógrafos, 3 enfermeras jefe especializadas, internos anuales, un mínimo de 15 personas de enfermería, 7 auxiliares, 4 enfermeras para hacer las rondas, 5 fisioterapeutas.

 

La clínica es un centro de remisión en el que los veterinarios de Inglaterra remiten los casos que ellos no pueden solucionar. Pero la clínica no es solo singular por tener la tecnología y la veterinaria más avanzada, es una clínica en la que los pacientes reciben un trato personalizado desde antes de entrar en el quirófano hasta su completa recuperación. Los animales que han sido operados y los que están esperando para ello tienen a su alrededor enfermeros que se aseguran de que tienen todas las pruebas hechas y de que se cumple su tratamiento, un equipo auxiliar que cuida de ellos satisfaciendo tanto sus necesidades físicas como sus necesidades emocionales de afecto, también encargados de sacarles a pasear por la enorme pradera que tiene la clínica, que cuenta además con equipamiento de agility, limpiarles y simplemente permanecer a su lado en los momentos de dolor. Además hay enfermeros que realizan tanto rondas diurnas como nocturnas aceptando la responsabilidad de mantener su salud y su estado durante toda la noche y un equipo de fisioterapia con todo su equipamiento.

 

“Nunca pararemos de desafiar las normas establecidas en cuanto al protocolo de los tratamientos que pueden salvar vidas, para nosotros las necesidades de bienestar y las emocionales de un animal son tan importantes como la atención médica de primera clase que recibe aquí y que, de hecho, merece”.

 

 

 

El gato biónico

 

 

En 2009, Oscar, un pequeño gato negro que vive en Inglaterra con su dueña Kate Allan, tuvo un grave accidente que iba a catapultar a la fama a Noel y a su clínica, convirtiéndose Fitzpatrick en el primer cirujano del mundo en conseguir realizar con éxito una prótesis de amputación intraósea transcutánea (ITAPS). Una cosechadora cortó las dos patas traseras de Oscar y Fitzpatrick tuvo que improvisar.

 

Debido a la manera de pensar de Noel, la prótesis de su invención imitaba un proceso natural: la forma en la que crecen los huesos de la cornamenta de los ciervos. Son dos patas de titanio colocadas en una pieza que se inserta dentro del hueso y que estimulan el crecimiento del hueso y la piel sobre el implante. Así, se genera de forma natural una cubierta para la zona del implante que evita bacterias e infecciones. La prótesis tiene un material antideslizante en la planta del pié para suavizar el golpe contra el suelo y, en caso de mala caida, se rompen por la parte del tobillo sin dañar la parte viva del animal.

 

El éxito colocó a Fitzpatrick al pié de diferentes programas de televisión como The Bionic Vet o el actual Supervet, pero Fitzpatrick no ha notado como esos nuevos ingresos aumentaban su propia calidad de vida, son ingresos invertidos en la clínica, los materiales, las investigaciones y la posibilidad de financiar ciertos tratamientos para protectoras o santuarios de animales que no cuentan con el dinero necesario para pagar el elevado coste de esta atención médica.

 

Como era de esperar, los tratamientos de la clínica Fitzpatrick cuestan muchísimo dinero, dado el número elevado pero considerablemente menor con respecto a la medicina de operaciones, radiografías, etcétera, que hacen al día en la clínica. A menor uso, mayor coste. Tienen un programa de financiación a plazos que ofrece mucha flexibilidad y, además, la clínica cuenta con una ventaja para los dueños de los pacientes: está situada en Inglaterra, un país donde, a diferencia de España, casi todo el mundo tiene un seguro para su mascota que le ayuda considerablemente a cubrir gastos.

 

Oscar ha necesitado con los años dos operaciones más. Una como resultado de una infección recurrente en el tobillo derecho porque una varilla se salió del muñón y otra para implantar una prótesis directamente en la tibia del animal.

 

Esta nueva tecnología desarrollada por Fitzpatrick ya ha sido implantada con éxito en seres humanos. Se ha utilizado para crear una prótesis para una mujer que perdió un brazo en los atentados terroristas de Londres de julio de 2005. Oscar, conocido ya como el gato biónico, juega y descansa tumbado al sol en el sur de Inglaterra. La otra opción para los miles de animales que han pasado por la clínica del Supervet, era el sacrificio.


 

 

 


 

 

 

 


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