En la buhardilla de Don Pedro,7 hacía tanto calor en agosto como en toda la península ibérica bajo una ola de calor sahariano. Hasta los objetos reunidos en aquella alta madriguera, reclamaban a su dueño su particular refrigerio. Contentólos el buhardillero mayor de Don Pedro, situándolos sobre una tajada de hielo aparente, que en realidad era la lente cóncava de un semáforo ferroviario. Influencias familiares en RENFE, le permitían gozar de algunos ojos de tren en su casa.
La foca con balón de colores sobre el hocico, es un sacapuntas infantil de madera detectado en una papelería escondida que hay en la Plaza de Pontejos, donde reinan las mercerías madrileñas. Sobre la media esfera de vidrio se sentía loca y fresquita como una foca del Océano Polar Ártico.
El ángel fue rescatado de un bazar de loza que encontró en Icod de los Vinos, en la isla de Tenerife. Debía tener este angelito decapitado cierta nostalgia de la sombra del drago milenario que adorna la plaza de su pueblo canario de origen, porque siempre comparecía bajo esta sombrillita china, que nació en una heladería de la Gran Vía.
¿Agostos austeros?
¡Ja!
¡Mientras quede hielo!
Fotos: Vizcaíno