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ANEXO III


Queridos guineanos: Acá estamos en la Guinea Ecuatorial, esperando las campanadas para el fin del año 2010. Pero antes habremos gastado un dineral en Martínez Hermanos para comprar lo que traen. Si en los días no festivos vemos estos carros empujados por señoras, cuánto más lo que gastaremos en la natividad del Señor. Vaciaremos el supermercado, pero haremos un milagro y el 31 de enero tendremos los bolsillos llenos para ir otra vez. Los del Martínez saben que hacen su agosto en diciembre.

 

Martínez Hermanos: Es una cadena de supermercados que hay en algunos ciudades de Guinea. Si alguien dijera que son unos ladrones, habría que preguntarle porqué. Pero si quisiéramos mirarlo todo con lupa, ¿alguien se ha dado cuenta de que los encargados de la tienda son extranjeros, y no nativos de Guinea Ecuatorial? Sólo recientemente hay guineanos en las cajas, antes eran los mismos extranjeros. ¿Sabe alguien por qué?

 

Aduanas: Es lo que llamo una sinecura de gente cutre. Es decir, llamas del pueblo a un primito tuyo que no pudo hacer el bachiller, lo apuntas en la siguiente tanda de formación de aduaneros y así te desentiendes. Ya puede vivir por su cuenta, un primo menos que alimentar. Y luego lo ves con pantalones de rayas revolviendo las cosas de los viajeros que van a Madrid, o de los que llegan de Calabar. Luego no te crees el milagro de lo que hacen para tener lo que tienen en casa y en los bancos. Pero los jefes de aduanas lo saben. Y todo esto ocurre delante de todo el mundo.

 

Pan: Aquí en las ciudades comemos pan de trigo de países desconocidos. De hecho, las panaderías son de gente foránea. Lo que habría que discutir es que habiendo tanta gente “nacionalista” en Guinea nuestra primera comida pudiera depender de una cosa que llegara del extranjero, y en barco. Ahí entran los aduaneros, claro, que también están en el puerto, en todas partes.

 

Días feriados: En Guinea no se sigue ningún calendario. Si los presidentes de África se pusieran de acuerdo para visitarnos uno por día durante un mes, no habría trabajo ni los alumnos recibirían lecciones en todo este tiempo. A los empleados de las oficinas públicas les saldrían callos en las manos de tanto aplaudir. Claro que dirían que esto es trabajo, no son tontos. Pero vagos, sí. Sobre todo si están en una oficina que no expide ningún documento por el que han de pagar los que lo necesiten. Lo que no entendemos es lo de la operación que hace el Estado para pagarlos a todos. Bueno, por este no hacer nada no pueden abrir la boca. Ya están comprados.

 

La cabra: es  una mamífera que está en la boca de todos los guineanos, y sale incluso en un refrán fang. Los que más saben de la cabra son los aduaneros y los que teclean para redactar un documento que tiene utilidad en un departamento importante. También los militares de las barreras.

 

Costa de Marfil: No hemos podido aguantar, lo de ese país del occidente de África es una pasada. Si el caballero que estaba ahí no quería bajarse de la silla, ¿por qué aceptó mancharse las manos firmando que los padres votaran por los hijos, algo que se hace en toda África? ¿Por qué no se declaró vitalicio?

 

Fin del año: Llegó la navidad y deseamos que los guineanos lo pasen en paz, no haya turbulencias innecesarias. Eso sí, coman mucho para robustecer la mente para discutir los problemas guineanos con más conocimientos de causa. A los que nos leen semana tras semana, gracias por estar ahí, hacemos lo que podemos para aportar nuestra cucharada de sal, no somos de estos que hablan de granito de arena en un país que necesita toneladas de la misma para un mínimo de aceptabilidad e humanidad. Feliz año 2011.

 

 

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