
Weiß/Colonia, 25.10.
2:05 am : Desde hace 5’ tenemos ya el horario de invierno, y me he quedado viendo reportajes en el canal ZDF Info hasta las 3:00 am del horario de verano, sólo por la novelería de ver cómo todos los relojes de la casa siguen veraneando mientras hay cuatro en que una mano invisible hizo desaparecer los dígitos 59” convirtiéndolos en 00”, al tiempo que el 2 que los precedía, en lugar de saltar al 3 se quedó como por arte de magia siendo un 2. Misterios de la electrónica, y es que “♫ hoy las ciencias adelantan / que es una barbaridá ♫”.
Cuando escribí aquí hace unos días acerca de la primera vez que vimos un negro en nuestras vidas, todo el tiempo me chirriaba algo, y por unas letras suyas sé ahora de qué se trata: es que olvidé mencionar la que me contó Ana desde Medellín, «la de mi sobrino cuando vio el primer negro en su vida, en el Metro, el negro estaba dormido con la boca abierta: “Papi, ¿ese hombre es real?” Su papá me comentó que en verdad parecía un muñeco de plástico».
El ossobucco califica en el Top Ten de la cocina de Diny, y hasta me atrevería a decir que en el podio de las tres medallas. El de hoy era una receta más picante que los anteriores, pero igual estaba de chuparse los dedos, cosa prohibidísima por los protocolos sanitarios del Covid19. El día menos pensado nos van a prohibir hasta sonarnos la nariz, a no ser dentro de tu propia casa.
Una frase que cosecho en la relectura de Gibbon y transcribo con la ortografía y puntuación de su traductor, don José Mor de Fuentes: «Antonino derramó concierto y sosiego por la mayor porcion del globo, y su reinado sobresale por la peregrina escelencia de suministrar escasos materiales á la Historia, que á la verdad suele ser por lo mas el repertorio de las maldades, locuras y desdichas del jénero humano». Toma del frasco, Carrasco, diría mi abuela Remedios.
Weiß/Colonia, 26.10.
1:00 am : Pasan el primer episodio de la primera temporada de una nueva serie policial inglesa, McDonald & Dodds. Promete bastante, a pesar de la premisa tan repetida del investigador que es degradado por el sistema de enviarlo a la provincia: en este caso es la DCI McDonald, que de Londres debe trasladarse a Bath, lo que es una buena cosa para los telespectadores porque Bath es tan bella como Oxford o Cambridge, y los gestores de la serie saben sacarle partido a eso.
Andrés me cuenta que lleva vistos cuatro capítulos de la serie Patria y que se ven muy bien. Le contesto: «La serie Patria he leído algo acerca de ella y la novela que la inspira. La novela no la he leído ni la pienso leer, aunque sea una obra maestra, porque el tal Aramburu me inspira el mismo repudio que el tal Pérez Reverte, un prejuicioso que llega a la calumnia, o varios otros que son igual de onfalocéntricos. ¿Que Oscar Wilde también lo fue? Sure, Sir! Pero un Oscar Wilde se lo podía permitir, no ese vulgo «municipal y espeso»».
Desde hace tiempo me anda rondando la idea de cuántas feministas escandinavas deben llevar apellidos terminados en “sen” o “son”, desinencias que significan “hijo de”. Es decir, que por ejemplo Bibi Andersson, una de las actrices más “mijores” de la escudería de Ingmar Bergman, se llama en realidad Bibi hijo de Anders. Los islandeses son los únicos escandinavos que han resuelto el problema con dos desinencias: “dottir” para las hijas, “son” para los hijos varones. Así, de los dos hijos de Erlendur Sveinsson, el protagonista de la saga creada por Arnaldur Indriðason, la chica se llama Eva Lind Erlendurdottir y el chico Sindri Snaer Erlendurson. Todavía no sé si este pueda ser el tema para una columna. Lo dejo en modo stand by.
Un lector creo que habitual de mi diario, y a quien no conozco ni tengo relación alguna con él, me dejó uu comentario al pie de mi última entrega en Fronterad, diciéndome que le gusta más la traducción literal del poemita de Brecht, que mi heterodoxa aproximación. Le replico ipso fuckto: «Gracias por leerme, doctor Golfín, pero permítame decirle, “con muchísimo respeto”, como el alcalde de Zalamea a don Lope, que si le gusta más la versión literal del poema de Brecht que la mía apoyada en el sustantivo “ataúd” usted tiene para la poesía el mismo oído que un sordo ante el cuarto movimiento de la 7.ª de Beethoven: dirá que le parece el sonido y la furia de un cuento contado por un idiota. Como no creo que usted sea un idiota, lo que le recomiendo es que acuda con premura a la consulta de un otorrinolaringólogo, porque su oído está en unas condiciones desastrosas. Y conste que con ello para nada quiero defender mi traducción: perdóneme la arrogancia, pero ella se defiende por sí sola, si no no la hubieran publicado en el órgano de la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Españoles».
Weiß/Colonia, 27.10.
2:25 am : Una nueva entrega de la serie danesa sobre la sección Q de la policía de Copenhague, y a continuación True Grit [Valor de ley], una de las pocas pelis de los hermanos Coen que aún no había visto y que me deja ni frío ni caliente sino todo lo contrario, aunque no sabría explicar por qué. Quien sí lo sabe es el implacable crítico de Espinof, Adrián Massanet. Chapeau!
Leo en la primera plana, y destacado, en el KStAnzeiger, la amenaza de un lockdown para, entre otros establecimientos, los restaurantes; lo decidirán mañana la canciller y los 16 presidentes de los Estados federados. La segunda ola ha irrumpido de manera brutal, y amenaza con ser harto peor que la primera. Por suerte ya no nos agarra con la guardia baja ni al gobierno ni a nosotros, pero el número de la gente irresponsable parece crecer de manera exponencial. Se diría que son como los presuntos lemmings suicidas del presunto documental de Disney.
En La Modicana, cuando llegamos somos los únicos parroquianos (luego acudirían seis más) y la signora está exaltada y con ánimo peleón, dice que si es preciso irá a Berlín para reclamar al Gobierno; prudentemente Carlitos le recomienda acudir a un abogado y presentar una querella judicial. Luego, a la persianita, Ulli le encarga una lasaña de espinacas, Carlitos tallarines con almejas y mejillones, y yo lo mismo pero con espaguettis. Esta vez me trae una ración humana, no tedesca, y la engullo entera, hasta mojo pan en la salsa que queda en el fondo del plato. Nos vamos sin saber si despedirnos hasta el próximo martes o hasta las Navidades.
Weiß/Colonia, 28.10.
1:40 am : Veo una vez más The Post [Los archivos del Pentágono] y me reafirmo en que no se cuenta entre lo mejor de la obra de Spielberg, aun cuando eso no quiere decir que sea mala, ni mucho menos, el cine de Spielberg es como el cerdo, no tiene presa mala. Pero el jamón supera de lejos a la pezuña. El tema, en cualquier caso, es apasionante, y más para un periodista como yo, que nunca trabajé en la redacción de un diario, con lo que me hubiese gustado. Con todo, de la literatura y el cine dedicados a la relación de la prensa con la política, sigo pensando que el listón quien lo puso más alto fue Héctor con La guerra de Galio. Una vez la comparé con aquel legendario salto largo de Bob Beamon en los JJ.OO. de México, 1968: lo dejó imposible para un par de décadas. Entretanto lo han superado, pero la novela de Héctor no. Tomás Eloy Martínez lo intentó con El vuelo de la reina, pero le salió rana.
Todo el día dedicado a adelantar todas y cada una de mis entregas fijas en las dos primeras semanas de noviembre, las necesito libres de polvo y paja para dedicarme a pergeñar al texto de mi ponencia en el Otoño Cultural Iberoamericano de Huelva, sobre la prensa y la literatura. Un tema bien peludo, como diría Cortázar. Pero sobre el que tengo las ideas muy claras, lo que pasa es que nunca las he formulado por escrito y tienen que quedar cinceladas, casi las concibo como una especie de testamento mental acerca de las que han sido y siguen siendo mi profesión y mi vocación, amén de mi ganapán, durante sesenta años de mi vida. Y además, en esas dos semanas, paralelamente, quiero dedicarle al menos una hora diaria a poner en orden el papelerío de mis ingresos y gastos durante el 2019, para mi declaración a Hacienda, que esta vez no entregaré a mi asesor fiscal en mano y platicando con él los puntos que necesitan explicación, sino que le debo enviar toda la documentación vía postal, y las explicaciones serán vía telefónica. Otra de las malajadas del requetecontrarremilhijueputa virus: romper una costumbre de décadas, desde 1969, nada menos, primero con Reimann y desde hace un par de años con su sucesor, cuando Reimann se jubiló y lo celebró haciendo con su mujer el camino de Santiago, una ilusión que alimentaba desde muy temprano y de la que siempre me hablaba con entusiasmo.
Weiß/Colonia, 29.30
2:45 am : Estuve viendo sin verlo un viejo episodio de la serie danesa sobre la sección Q de la policía de Copenhague, esperando a ver cuándo subían en Nexos a la página web mi artículo sobre el bicentenario del nacimiento de Engels. Frustrado, le acabo de mandar un breve email a mi pequeña Phoebe preguntándole qué pasó.
Apenas me levanto acudo a la compu y encuentro la respuesta a mi email de anoche, y se me cae la cara de vergüenza. Es la segunda vez que me pasa este año, ya en febrero adelanté un mes el bicentenario del nacimiento de Multatuli, el genial neerlandés, y ahorita hice lo mismo con Engels. No sé que explicación poderle dar al hecho de que leí «marzo» y «noviembre» pero escribí «febrero» y «octubre», respectivamente. Ni siquiera estoy seguro de que haya una explicación con el método de Freud, sencillamente despiste, distracción, aquello de llámalo hache. Mi deuda estherna es la primera que reacciona a mi email de disculpas: «Vos siempre fuiste un «Adelantao», Badi, no hay nada que hacerle». Le contesto con una sonrisa en los labios: «Me recordás la frase más linda que conozco en torno al fútbol, y es auténtica. Un espectador colombiano reaccionó de este modo al ver que el centrocampista le mandó un pase demasiado adelantado al centroforward: «¡Pero dele para el bus!»»
Acudo donde la dermatóloga, a las 3:00 pm en punto. Fui con el bus de las 2:46, en el que sólo viajaban dos pasajeras. A lo largo de cinco paradas sólo subieron cinco pasajeras, una de las cuales se bajó dos paradas màs allá, qué vergüenza, una mujer tan joven, podìa haber hecho el trayecto caminando. Recién en la sexta parada, la escuela, entra una docena de muchachos del Gymnasium donde Paul hizo su bachillerato. Me bajo en la siguiente, la del ayuntamiento barrial de Rodenkirchen. En el consultorio de la dermatóloga nada más que mujeres, el personal y los enfermos sólo mujeres, soy el único varón en el lugar. La dermatóloga no opina, como mi pedicura, Dörte (quien me organizó esta cita), que tenga una infección bacteriana en los pies, cree que sólo son hongos, pero para ir sobre seguro me raspan unas muestras que enviarán a un laboratorio. Con ello se fue al garete mi cita con Dörte en el piso encimero, para la pedicura. Lo dejamos para el jueves de la semana próxima. Y afuera un calabobos mismamente eusquera.
MGD me escribe desde Madrid para decirme que el lunes murió su madre, víctima del Covid19. La primera imagen que me viene a las mientes, al leer su email, es la de una madre viendo pelis en la tele con su hija, como una vez me contó que era costumbre de ellas. Y los ojos se me han cuajado de lágrimas. Tengo que escribirle a M., acompañarla en su sentimiento, pero qué poco expresan las palabras en casos como estos. Recuerdo cuando murió Pepe Moral, y que Nausica, al enterarse, organizó una fiesta en la azotea de su casa, en Atenas. Me dijo que era tradición entre algunos griegos, festejar la muerte de los amigos, porque pasaban a mejor vida. No deja de tener su lógica, lo que me pregunto es que harán ahora esos mismos griegos, sin infringir los protocolos sanitarios que impone la lucha contra el Covid19. La lucha contra el Hades invisible, un dios temible y espantoso, mutado en la corona del virus.
Weiß/Colonia, 30.10.
Hoy venían a cenar Pia y Chico, y yo me las prometía felices porque Diny siempre echa la casa por la ventana cuando vienen a comer los hijos y los nietos, pero es que, además, esta semana me parece que está celebrando algún cumpleaños de Lúculo: al ossobuco del domingo le siguió ayer un hígado de ternera a la plancha con puré de papas y cebolla caramelizada, y ya ayer la vi estudiando recetas y comprando Delikatesen para hoy. Pero acaba de llamar Chico para decir que Pia tuvo un contacto con alguien infectado por el virus y de la Oficina de Salud Pùblica le ordenaron ocho días de cuarentena. Mi gozo en un pozo, pero todo sea por la salud de la nuera. Lo que me quedé pensando es en el absurdo del dictamen “ocho días de cuarentena”. ¿No sería hora de volver a la nomenclatura religiosa y hablar de una novena, si es de nueve días, y de un octavario si son ocho, y hasta de un triduo en el improbable caso de que sólo fueran tres?
Viene acá Diny a decirme que ha leído algo muy triste en el Volkskrant, su diario neerlandés predilecto. Que Keith Jarrett no podrá volver a tocar el piano. Tuvo un derrame cerebral que le ha dejado la más horrible secuela posible: la parálisis del lado izquierdo de su cuerpo. En el diario se recuerda que alguna vez dijo que su mejor concierto fue en Colonia, el 24.1.1975. Y cómo no, si es una obra maestra, no sé la cantidad de CDs del mismo que llevo regalada a mis amistades que no lo conocían. Y pensar que la dirección de la Ópera de Colonia sólo dio su permiso para el primer concierto de jazz que tuvo lugar en ella, a condición de que fuera ½ hora antes de la medianoche, después de la función de ópera de aquel día. Aún así se vendió todo el aforo (1.400 butacas) y mucha gente no pudo acceder al concierto, ¡¡cuyo boleto sólo costaba cuatro marcos, menos de dos euros actuales!! Esos cuatro marcos me hacen recordar una de las más hermosas frases de Schiller en su Don Carlos: «Un instante vivido en el Paraíso no será expiado demasiado caro con la muerte». Para quienes vivieron ese concierto fue algo más que un instante vivido en el Paraíso, la performance dura una hora 3’10”, que pasan como un soplo. ¡Qué gran creador Keith, el último Grande del jazz! Y mira tú la putada que le hace el Destino. A mí me van a venir a hablar de Dios con mayúscula. Que se lo metan en salva sea la parte.
Weiß/Colonia, 31.10.
2:20 am : Vi seguidas dos pelis que militan en la Champions desde sus respetivos estrenos: 12 Angry Men [Doce hombres sin piedad] y Sunset Boulevard [El crepúsculo de los dioses]. En la noche de los Oscars perdieron respectivamente contra El puente sobre el río Kwai y Todo sobre Eva. En el primer caso, el tiempo ha resultado mejor jurado que la Academia de Hollywood.
Estreno alfombrilla de fieltro para el ratón de la compu. Primero tuve una ergonómica que no me convenció mucho y además mi muñeca deshilachó el bulto de apoyo en pocos meses. Luego instalé fija una que venía como regalo con el teclado español que me compró Laure en Huelva y mostraba un dibujo neutro y aburrido. Pero ahora descubrí una preciosa que Vincent me regaló en alguno de mis cumpleaños y en la que está implementada una foto suya. La guardé y ayer la descubrí en una de las gavetas de este mesón, escondida bajo resmas de papel y sobres de todos los tamaños. La acabo de instalar, y cada vez que agarro el ratón me mira Vincent con cara de estar diciéndome: “Abuelo, mejor piensa dos veces lo que escribes”.
En el cuaderno de esquelas fúnebres del KStAnzeiger la de una señora de 62 años, de apellido inequívocamente polaco, pero que de soltera se apellidaba Carambas. ¡Caramba!, me dije, y seguí leyendo la esquela: era de ascendencia filipina. Y en otra de las esquelas he descubierto un bello epígrafe de Henri Cartier–Bresson: «Un ojo del fotógrafo mira abierto de par en par a través del visor; el otro, el cerrado, mira dentro de su propia alma».
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