La iglesia de San Francisco el Grande se encontraba tan cerca de aquella casa, que parecía querer colarse por la ventana como una ballena de piedra.
Tras convivir con aquel templo durante 12 años, la nueva casa a la que mudarse debía cumplir 3 requisitos indispensables: que tuviera ascensor, calefacción central, y que por alguna de sus ventanas se viera San Francisco el Grande.
Fotografía: Vizcaíno